Mientras en Siberia se registran olas de calor e incendios forestales, en Alaska se están experimentando los cinco años más lluviosos en su registro meteorológico de un siglo de duración. Estos patrones climáticos radicales en ambos extremos del espectro son impulsados por un aspecto del cambio climático llamado amplificación ártica.

El fenómeno de amplificación ártica se produce porque a medida que el planeta se calienta, las temperaturas en el Ártico aumentan más rápido que en el resto del mundo. Si bien la base física de este fenómeno se entiende bien, se sabe menos cómo afectará al permafrost que subyace al 24 por ciento del Ártico, incluyendo la mayor parte de Alaska.

Midiendo el deshielo

El permafrost –capa de suelo que se mantiene congelada– proporciona condiciones estables para soportar infraestructura como carreteras y edificios, y contiene grandes reservas de carbono, que se estima duplican lo que está actualmente en la atmósfera de la Tierra. Por lo tanto, comprender cómo el clima cambiante lo puede afectar es crucial no solo para las personas que viven en el Ártico sino para todo el mundo.

A tal fin, un equipo de investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder, a lo largo de 5 años, tomó 2.750 mediciones de hasta qué punto el permafrost de la superficie se había descongelado a fines del verano en una amplia gama de entornos cerca de Fairbanks, Alaska.

Estos patrones climáticos son impulsados por fenómeno del cambio climático llamado amplificación ártica, el cual se produce porque las temperaturas en el Ártico aumentan más rápido que en el resto del mundo.

El período de 5 años incluyó 2 veranos con precipitación promedio, uno que fue un poco más seco de lo habitual, y el primer y tercer verano más húmedos registrados. Las diferencias en las precipitaciones anuales quedaron claramente impresas en la cantidad de descongelamiento del permafrost.

Previsiblemente, los investigadores evidenciaron que una mayor cantidad de lluvia condujo a un deshielo más profundo en todos los sitios examinados. Después del verano más lluvioso en 2014, el permafrost no se congeló a los niveles anteriores, incluso después de que los veranos posteriores fueran más secos.

Alteración de los ecosistemas del Ártico

El deshielo observado varió entre 0,7 a 0,1 centímetros por centímetro de lluvia adicional. Los humedales y los sitios perturbados, como los cruces de senderos y los claros, fueron los más vulnerables al deshielo registrando alrededor de 1 cm de deshielo superficial por cada cm adicional de lluvia.

Los investigadores evidenciaron que el permafrost en la tundra de mechón, bosques mixtos y bosques de coníferas con gruesas capas de musgo fue menos sensible al deshielo inducido por la lluvia.

Los investigadores evidenciaron que una mayor cantidad de lluvia condujo a un deshielo más profundo en todos los sitios examinados.

Las futuras condiciones más húmedas y cálidas proyectadas en la mayor parte del Ártico desencadenarán cambios en la cobertura vegetal y los regímenes de perturbación, y este estudio demuestra cómo los tipos de cobertura del suelo rigen las relaciones entre las precipitaciones de verano y el deshielo del permafrost.

Los resultados de este estudio se suman al creciente cuerpo de conocimiento sobre cómo el clima extremo, que va desde los períodos de calor hasta las intensas lluvias de verano, puede alterar los aspectos fundamentales de los ecosistemas del Ártico.

Estos cambios, señalan los autores, no están ocurriendo gradualmente en el transcurso de décadas o generaciones; estamos viendo cómo ocurren en solo meses o unos pocos años.

Referencia: Increased rainfall stimulates permafrost thaw across a variety of Interior Alaskan boreal ecosystems. Npj Climate and Atmospheric Science, 2020. https://doi.org/10.1038/s41612-020-0130-4