Con las elecciones presidenciales cada vez más cerca en los Estados Unidos, la intensidad de las campañas electorales se ha hecho más fuerte. El deseo de los candidatos de darse a conocer y de promover su discurso también se intensifica.

Como resultado, el esfuerzo de los líderes de campaña por llegar a los ciudadanos se hace significativamente mayor. En circunstancias normales, habría una gran cantidad de meetings políticos a los que las personas asistirían voluntariamente si estuvieran interesadas en escuchar. Pero, en las circunstancias actuales nacidas de la pandemia, los métodos han tenido que mutar y, al final, los usuarios podrían salir perjudicados.

El regreso de los mensajes de texto

Como lo hemos mencionado, la situación del coronavirus ha traído a la mesa un nuevo factor que nadie estaba esperando. Debido a esto, muchas de las estrategias de alcance de las campañas han tenido que mudarse al mundo digital.

En general, parte de ellas ya se daba en este ámbito, pero ahora su importancia es mucho mayor. Sin embargo, con problemas como los que actualmente han orillado a muchas redes sociales a retinar las campañas políticas de sus plataformas o la eterna lucha que existe en otras para determinar qué contenidos pueden ser o no dañinos y si retirarlo puede o no ser una afrenta contra la libertad de expresión, hace que la web justo ahora sea un campo minado en el que las campañas tal vez no logren tener el alcance que se desea.

Es acá, en esta fusión entre lo tradicional y lo más nuevo, que surgen ideas como la vuelta a los mensajes de texto masivos. De este modo, se puede alcanzar a un gran rango poblacional sin exponerlos a ellos o a sí mismos a un posible contagio.

Todo por la campaña

Específicamente, los directores de la campaña de reelección del presidente estadounidense Donald Trump, han querido optar por esta modalidad. Para esto, han diseñado campañas masivas que debían llegar a los celulares de los ciudadanos estadounidenses durante este julio. Sin embargo, las cosas no salieron como lo esperaban. Debido a esto, justo ahora los asesores de campaña y las compañías de telecomunicaciones se encuentran en un enfrentamiento de posturas.

Las compañías de telecomunicaciones no cooperarán

Todo se originó, según reporta Business Insider, cuando una de las campañas de mensajes de texto spam, no deseados o masivos fue retenida por una operadora no identificada. Pero, de hecho, según parece este no ha sido un incidente aislado.

Incluso, el principal asesor de campaña y sobrino de Trump, Jared Kushner, al parecer ha tenido que ponerse con comunicación con los CEOs de empresas como Verizon, AT&T y T-Mobile para discutir los bloqueos que sus mensajes masivos estaban recibiendo. Por ahora, no parece que las telefónicas estén dispuestas a ceder.

Un dilema legal

Este inconveniente ha causado problemas legales para las empresas. Ahora, parece que estas podrían enfrentar demandas por violar la primera enmienda, dedicada a asegurar el derecho a la libre expresión. Según los líderes de campaña, las acciones de las telefónicas califican como una revisión y censura del discurso político.

Por su parte, las empresas también se encuentran cercadas por otras áreas, ya que la propia administración de Trump ha establecido multas a las compañías que utilicen otros sistemas de dispersión de spam para llegar a la población. Es decir que, por ejemplo, aquellas que autoricen elementos como las llamadas automatizadas, o robocalls, podrían estar sujetas a represalias legales.

Límites borrosos

Ahora, el problema con muchas de las robocalls es que los usuarios nunca aceptaron ser los receptores de dichas comunicaciones. Por lo que, vale preguntarse qué tan diferentes son estas de los mensajes masivos. En general, no mucho. Ya que, igualmente, los ciudadanos no dieron su consentimiento para recibir dichos mensajes y propagandas en sus equipos.

Sin embargo, este terreno aún está muy difuso y, a falta de una ley federal clara, es difícil saber si estos se tratan de mecanismos ilegales o no. Mientras tanto, los líderes de campaña de Trump han aprovechado esta ambigüedad para declarar que las compañías de telecomunicaciones son las que están incumpliendo la ley. De hecho, un portavoz de la campaña incluso se dijo a The Verge que lo que estas empresas hacían era “simple y llanamente” una “supresión del discurso político”.

En la actualidad: mensajes de spam, campañas políticas y legalidad

A pesar de que en este momento la situación se encuentra en un terreno turbulento, los antecedentes parecen apoyar a las telefónicas. Por ejemplo, este mismo mes Corte Suprema de los Estados Unidos reiteró que el robocalling sería penado por la ley federal Un detalle que la Asociación Estadounidense de Consultores Políticos calificó como una violación a lo estipulado en la primera enmienda.

Igualmente, la distribución agresiva de mensajes de campaña que han llevado a cabo los asesores de Trump ya han despertado quejas. Por este motivo, si esta situación llega a tribunales, el peso de la ley parece acompañar a las compañías de telecomunicaciones.

Por su parte, algunas como AT&T, T-Mobile y Comcast incluso habían declarado este mes que crearían nuevos softwares de verificación de llamadas para poder sacar a las robocalls de la mesa. Hasta ahora, ese parece un proyecto para el futuro lejano. Sin embargo, los resultados de este enfrentamiento de titanes podrían ser vitales para decidir su rumbo.