La pandemia del coronavirus en estos momentos tiene a toda la humanidad puesta en pausa. Mientras una parte del mundo lucha por encontrar una cura, la otra hace todo lo posible por mantenerse a salvo y esperar que la tormenta pase.

Debido a esto, el movimiento de personas en todo el mundo se ha reducido significativamente. Como consecuencia, la naturaleza ha comenzado a reclamar espacios que antes estaban dominados por el hombre.

Por este motivo, espacios que antes estaban llenos de bullicio de ciudad, ahora escuchan el canto de las aves. Pero eso es en la superficie. Curiosamente, en el interior de la Tierra ahora hay un relativo “silencio”.

Sintiendo nuestro paso por el planeta (literalmente)

Cuando hablamos de sismología, rápidamente pensamos en aquella ciencia encargada del estudio de las vibraciones de la Tierra y los movimientos telúricos. Sabemos que esta es vital a la hora de estudiar fenómenos naturales como los terremotos –y que incluso puede ser útil a la hora de redecirlos–.

Sin embargo, los movimientos de la Tierra no son los únicos que los equipos de los sismólogos pueden registrar. De hecho, estos también son capaces de captar las vibraciones causadas por el andar humano en regiones de alto tráfico o actividad tanto peatonal, como vehicular e industrial.

Un descubrimiento inesperado

Justo ahora, muchas de las actividades que entran en las categorías antes mencionadas se encuentran suspendidas debido a la cuarentena y a la pandemia. Como consecuencia, los sismólogos del mundo comenzaron a registrar un evento particular.

Todo comenzó en marzo de este año. Entonces, el sismólogo del Observatorio Real de Bélgica, Thomas Lecocq, llegó a trabajar a su laboratorio y notó una anomalía en sus registros. En todas las máquinas, estos emitían valores particularmente bajos, que se salían den promedio.

La sorpresa fue mayor cuando, la comunicarse con colegas del resto del mundo, se dieron cuenta de que este se trataba de un fenómeno que ocurría en todo el mundo.

Y la Tierra hizo silencio

La mayoría de los nuevos registros de las vibraciones de la superficie terrestre son ahora particularmente “silenciosos”. Este nuevo conocimiento llegó a ellos cuando dieron inicio oficial a su nuevo estudio.

Con este, analizaron la información registrada por casi 270 estaciones de sismómetros en todo el mundo. Estos revelaron que el “silenciamiento” del ruido sísmico comenzó a finales de enero en China. Acá, el país asiático declaró una cuarentena que paralizó a buena parte de sus grandes ciudades y centros de producción. Según parece, la Tierra lo notó.

Mientras el tiempo fue pasando, el silencio se fue extendiendo por Europa para llegar al resto de los continentes entre marzo y abril. Observándolo desde la distancia, podemos ver que este es el mismo recorrido que hizo el COVID-19.

Otra muestra de ello fueron los decensos en los registros de territorios como Sri Lanka Barbados y Nueva York. Respectivamente en cada uno de estos hubo disminuciones del 50%, 45% y 10% del movimiento telúrico humano luego de que se aplicaran las cuarentenas estrictas.

Una estación sísmica en Sri Lanka, por ejemplo, registró una caída del 50 por ciento en el ruido sísmico después de que el país impusiera estrictas órdenes de quedarse en casa. Una estación en Barbados registró una caída del 45 por ciento y otra en Nueva York registró una caída del 10 por ciento después de los bloqueos.

Menos pasos, menos vibraciones

En resumen, cuando la actividad humana descendió, la cantidad de vibraciones en la superficie terrestre también. Kasper van Wijk, sismólogo de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, comentó:

“Esto tiene sentido, ya que la mayoría de las actividades humanas ruidosas se redujeron durante los bloqueos, dice de la, que participó en el estudio”.

Igualmente, declara que el impacto del cese de las actividades humanas igualmente los sorprendió. Ya que, el cambio fue drástico y generalizado.

Ahora podemos “escuchar” mejor a la Tierra

La sismología se ha encontrado ahora con una oportunidad única. Justo ahora, la Tierra está pasando por lo que podría verse como un inusual periodo de tranquilidad. Ante esto, van Wijk explica que ahora, en resumen, es posible “registrar señales sísmicas más limpias de la Tierra”.

Gracias a esto, se pueden obtener registros más fidedignos de los movimientos naturales de la superficie de la Tierra. Igualmente, los ruidos leves que de otra forma serían opacados por la pisada humana ahora son perfectamente identificables.

En consecuencia, justo ahora es posible recopilar información sísmica que podría ser vital para el descubrimiento de nuevas y pequeñas fallas que podrían transformarse en terremotos en el futuro.

Referencia:

Global quieting of high-frequency seismic noise due to COVID-19 pandemic lockdown measures: DOI: 10.1126/science.abd2438