Los mosquitos son una especie que ha conquistado al mundo con más de 3.500 especies repartidas por todo este. En muchos países tropicales y de climas cálidos, la convivencia con estas criaturas es un elemento cotidiano.

Sin embargo, esto no impide que ellos perturben con su presencia a los humanos que utilizan como fuente de alimento. Debido a esto, en general, se tiene la idea de que todos los mosquitos son criaturas con un gusto particular por la sangre humana. Pero, en realidad, solo unas pocas especies de las más de tres mil antes mencionadas son las que verdaderamente prefieren nuestra sangre sobre la de otros animales.

Ahora, una investigación recientemente publicada en Current Biology ha tocado este tema y estudiado el motivo por el cual una particular especie (la infame Aedes Aegypti) ha evolucionado para preferir la sangre humana.

Preferencias mixtas

Los estudios se llevaron a cabo en África, país de origen de esta especie de mosquitos. Específicamente, se realizaron diversas mediciones y experimentos comparativos en 27 lugares del África subsahariana. Estos primero compraron un detalle que ya se conocía sobre los mosquitos.

“Descubrimos que en su área de distribución nativa del África subsahariana, muestran una atracción extremadamente variable hacia los huéspedes humanos, que van desde una fuerte preferencia por los humanos hasta una fuerte preferencia por los animales no humanos”, dijo la investigadora Carolyn McBride, de la Universidad de Princeton.

En otras palabras, conviven en África tanto mosquitos que prefieren nuestra sangre como otros que prefieren la de origen animal. Pero, los puntos que han hecho destacar estas investigaciones han sido dos nuevos indicadores que podrían explicar la preferencia de los mosquitos:

Mosquitos citadinos

En primer lugar, comprobaron que los mosquitos de ciudad tendían a buscar con más ahínco nuestra sangre que los que se encuentran en la selva. Específicamente, según las palabras del investigador de la Universidad de Princeton Noah Rose, otro de los autores del estudio:

“Los mosquitos que viven cerca de densas poblaciones humanas en ciudades como Kumasi, Ghana u Uagadugú, Burkina Faso, mostraron una mayor disposición a morder huéspedes humanos”.

En estos casos, la cercanía puede habernos convertido en sus blancos ideales. Sin embargo, algo que no convenció a los investigadores es que, además de estas 4 localidades, otras áreas citadinas y densamente pobladas no mostraron mosquitos con una preferencia particular por los humanos. Debido a esto, decidieron buscar un poco más allá para entender el verdadero origen del gusto de estas criaturas por nuestra sangre.

Tanto más calor, más mosquitos

Esto llevó a los investigadores a notar otro factor común importante en los lugares en los que los mosquitos buscaron nuestra sangre por encima de la de los animales. Esto lo notaron, “en particular, en la región del Sahel, donde la lluvia se concentra en solo un par de meses al año”, explica Rose, antes de continuar diciendo:

“Creemos que esto se debe a que los mosquitos en estos climas son especialmente dependientes de los humanos y el almacenamiento de agua, para su ciclo de vida”.

En estos casos, se ve que los mosquitos desarrollaron un modo de vida que se apoya en la presencia humana tanto para reproducirse como para subsistir. Debido a esto, consideran que este también se ha convertido en uno de los factores determinantes en la preferencia que han desarrollado algunas especies.

¿Una preferencia genética?

Sin embargo, en todos los casos hubo un detalle común, dentro de los experimentos, aquello que llevó a los mosquitos a las trampas de medición no fue nuestra sangre, sino nuestro olor corporal natural. Esto ha llevado a los investigadores a considerar la posibilidad de que haya características genéticas asociadas a la preferencia de los mosquitos y a su capacidad de ubicarnos cuando necesitan alimentos.

Su investigación no abordó en detalle este punto. Pero, sí sentó las bases para nuevos estudios. Además, comprobaron que hay una piscina genética compartida entre los mosquitos de África y del mundo. Una que vale la pena estudiar para comprender mejor el rol de los genes en su particular proceso evolutivo.

Los mosquitos, la urbanización y el cambio climático

En resumen, se pudo insinuar en la investigación que la preferencia de los mosquitos puede tener origen en un factor genético. Asimismo, se evidenció que factores como el cambio climático (con tendencias al aumento de temperaturas) pueden hacer a estas criaturas más propensas a picarnos. Asimismo, cuando nos encontramos con espacios altamente urbanizados, que a su vez tienen altas temperaturas, se puede notar cómo el número de mosquitos que prefieren nuestra sangre aumenta.

Debido a esto, los investigadores concluyen que la cantidad de mosquitos que prefieran picarnos va ir en aumento. Esto a causa de las por las tendencias de aumento en la urbanización en el mundo y por el calentamiento global.

Específicamente, en África este aumento podría verse reflejado para el 2050. Esto podría traducirse en una mayor amenaza para la salud, puesto que especies como el estudiado A. Aegypti son conocidos transmisores de enfermedades como la malaria, el zika y el dengue, entre otros.

Referencia:

Climate and Urbanization Drive Mosquito Preference for Humans: https://doi.org/10.1016/j.cub.2020.06.092

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