La hepatitis C es una infección viral que produce una inflamación crónica del hígado como resultado la formación de tejido cicatricial inflexible, lo que impide el flujo de sangre a través del órgano, con la consiguiente hipertensión en la vena porta, lo que en muchos casos se asocia con complicaciones que pueden ser fatales.

Hasta hace unos años, el tratamiento de la hepatitis C requería meses de inyecciones de interferón y medicamentos adicionales, una terapia que tenía bajas tasas recuperación y efectos secundarios potencialmente graves, especialmente en pacientes con enfermedad hepática avanzada e hipertensión portal.

Estratificación de riesgos

En la actualidad, la hepatitis C se trata con antivirales (terapias libres de interferón), que en gran medida no tienen efectos secundarios y pueden curar a más del 95 por ciento de todos los pacientes en un período de 8 a 12 semanas.

Aunque la respuesta virológica sostenida mejora la hipertensión portal en la mayoría de los pacientes tratados con regímenes libres de interferón, una proporción considerable sigue estando en riesgo de descompensación hepática.

El riesgo de estas complicaciones se puede determinar mediante la medición invasiva de la presión portal; sin embargo, es un procedimiento complejo e invasivo que solo pueden realizar expertos. Por lo tanto, se necesitan urgentemente conceptos de estratificación de riesgos para facilitar el seguimiento personalizado de estos pacientes.

La vena porta representa entre el 70 y 75 por ciento del flujo sanguíneo total que recibe el hígado y recoge toda la sangre proveniente del tracto gastrointestinal y del bazo.

En atención a este requerimiento, un equipo de investigadores de la Universidad de Viena desarrolló un algoritmo basado en pruebas no invasivas que puede estimar tanto la gravedad de la hipertensión portal como el riesgo de complicaciones después de la recuperación de hepatitis C.

Excelente desempeño predictivo

El algoritmo, que se basa en una técnica de ultrasonido que mide la rigidez hepática (LSM) y en análisis de sangre disponibles de forma rutinaria (recuento de recuento de plaquetas / factor de antígeno von Willebrand – VITRO), demostró un alto valor diagnóstico y pronóstico en estudios confirmatorios externos.

Para ello, el equipo de investigación hizo un seguimiento de los valores de LSM y VITRO de 276 pacientes con enfermedad hepática crónica avanzada durante una mediana de 36,6 meses después del finalizada la terapia libre de interferón.

Investigadores desarrollaron un algoritmo no invasivo que estima el riesgo de complicaciones después de la recuperación de hepatitis C.

El seguimiento de los valores LSM y VITRO mostró un excelente desempeño predictivo para la descompensación hepática. Ambos parámetros proporcionaron información incremental y se asociaron significativamente con la descompensación hepática en los modelos ajustados.

Al respecto, el doctor Georg Semmler, afiliado a la División de Gastroenterología y Hepatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena y coautor del estudio, comentó:

“El algoritmo ayuda a garantizar un cuidado posterior personalizado para los pacientes que se han recuperado de la infección viral de hepatitis C. Esto no solo evita la necesidad de investigaciones invasivas, sino que también ayuda a identificar a los pacientes con un alto riesgo de complicaciones. Estamos seguros de que nuestro algoritmo, que se basa en pruebas no invasivas fácilmente disponibles, será ampliamente utilizado”.

Referencia: Non‐invasive risk stratification after HCV‐eradication in patients with advanced chronic liver disease. Hepatology, 2020. https://doi.org/10.1002/hep.31462