Las mujeres con la variante genética sienten menos dolor en el parto o en la exposición a calor o presión que las que no la tienen.

Cuando una mujer se entera de que será madre, uno de los grandes temores que surgen es el dolor a la hora del parto. La cultura popular suele representar este momento como uno de los más dolorosos en la vida femenina, y de seguro muchas mujeres que ya lo experimentaron darán fe de ello.

¿Pero siempre debe ser una experiencia tan dolorosa? No necesariamente. La ciencia ha planteado que las mujeres que portan una variante de ADN muy rara que reduce la capacidad de las neuronas para enviar señales de dolor al cerebro no necesariamente sientan tanto dolor cuando dan a luz a sus crías.

Contracciones más fuertes para poder sentir dolor

Un equipo de investigadores liderado por Michael Lee, de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, hizo un pequeño estudio que incluyó a 72 mujeres a las que evaluaron después de haber dado a luz por primera vez.

Entre las participantes, algunas no habían solicitado analgésicos durante el trabajo de parto. Y de hecho estas tendían a sentir menos dolor al exponer sus brazos a la aplicación de calor o presión en comparación con las que habían necesitado de un recurso adicional para aliviar dicha sensación.

Esto llevó a los investigadores a secuenciar el ADN de las nuevas madres a fin de identificar algún mecanismo genético que pudiera estar detrás de esta extraña resistencia, y en efecto dieron con uno.

Descubrieron que en las mujeres que habían dado a luz sin analgésicos había una mayor prevalencia de una variante rara de un gen llamado KCNG4, el cual se encarga de codificar una proteína que ayuda a controlar la activación de las neuronas.

También se llevaron a cabo experimentos en células aisladas de ratones, y estos mostraron que la mutación genética en cuestión reduce la sensibilidad de esta proteína a las señales eléctricas. El resultado es que las mujeres portadoras de esta variante necesitan contracciones más fuertes para activar los nervios sensibles al dolor en el útero. Es decir, no sentirán dolor tan fácilmente.

Se trata de un hallazgo por demás interesante si consideramos que aún en nuestros tiempos los trabajos de parto pueden resultar en experiencias poco amenas para muchas futuras madres. Asimismo, los investigadores considera que partiendo de esto, las farmacéuticas podrían empezaras a trabajar en el desarrollo de medicamentos para controlar el dolor.

Referencia:

A gene helps women in labour to skip the painkillers. https://www.nature.com/articles/d41586-020-02201-y