La lucha contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se pelea todos los días tanto en los centros de salud como en los laboratorios científicos. Esta enfermedad ya ha sido capaz de infectar a más de 14, 7 millones de personas en todo el mundo y todo indica que estas cifras aumentarán incluso más.

Es acá donde la reciente investigación publicada este miércoles en la revista Nature puede llegar a ser altamente relevante. El estudio llevado a cabo con los datos del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia y dirigido por el doctor David Ho ha logrado identificar un grupo de anticuerpos neutralizantes que podrían ser altamente efectivos a la hora de suprimir el SARS-CoV-2.

Una oportunidad de oro

Ho no solo ha sido el director de este estudio. De hecho, también es el líder del Centro de Investigación del SIDA Aaron Diamond, mientras que enseña de medicina en la Universidad de Columbia.

Tanto él como su equipo estaban originalmente orientados al estudio del virus VIH y del SIDA. No obstante, apenas la crisis empezó, ninguno dudó a la hora de mutar su foco y comenzar a estudiar de cerca al SARS-CoV-2.

“Ahora tenemos una colección de anticuerpos que es más potente y diversa en comparación con otros anticuerpos que se han encontrado hasta ahora, y están listos para convertirse en tratamientos”, relató Ho.

Como resultado de esta investigación, el equipo reporta ahora un descubrimiento que podría cambiar la forma en la que se trata con el COVID-19 en la actualidad. Todo esto ya que ofrecen una alternativa que no solo promete ser altamente efectiva, sino fácilmente reproducible (en un tiempo más breve que el que se tomaría una vacuna).

Una protección significativa

Según declaró Ho, su equipo ha trabajado incansablemente cada día y cada hora desde principios de marzo para lograr estos avances. Ahora, gracias a esta dedicación, han conseguido aislar, en pacientes con COVID-19, anticuerpos neutralizantes que pueden ser unos aliados vitales para la supresión del SARS-CoV-2.

Por ahora, el modelo solo se ha probado en hámster, pero ha sido altamente efectivo, lo que ofrece un buen augurio sobre el funcionamiento de estos anticuerpos. Para poder ratificar esto, el equipo de investigadores ya se encuentra programando nuevos estudios en más modelos animales para poder determinar si es realmente seguro comenzar a hacer las pruebas en humanos.

Acción inmediata: la ventaja de los anticuerpos neutralizantes

Un detalle particular que llama la atención sobre los anticuerpos neutralizantes es su capacidad de acción. Básicamente, estos son los encargados no de atacar sino de señalar a los patógenos dañinos.

Para esto, se unen a ellos y lo “marcan”. De esta forma las células inmunológicas detectan la señal de que dicho patógeno debe ser destruido. En consecuencia, actúan mucho más rápido y el accionar del virus queda neutralizado gracias los anticuerpos.

Las pruebas preliminares ya han mostrado a estos como una opción prometedora. Ahora, cabe destacar también que, en general, la aprobación del uso de anticuerpos como tratamiento contra enfermedades suele durar menos que la de una vacuna.

Por lo que, si todo sale bien con esta alternativa, tal vez estos anticuerpos podrían llegar al mundo primero que las esperadas vacunas que se proyectan para dentro de unos meses. Si esto ocurre, no solo sería posible ayudar a aquellos que están contagiados. En realidad, también se podrían usar como tratamientos inmunizantes preventivos o complementarios. Por ejemplo, para la gente mayor –que es más vulnerable al COVID-19– tener estos anticuerpos en su organismo puede ofrecerles una protección más completa, incluso si estos ya tienen la vacuna.

Mientras más grave la enfermedad, más fuerte el anticuerpo

“Creemos que los pacientes más enfermos vieron más virus durante un período de tiempo más largo, lo que permitió que su sistema inmunitario tuviera una respuesta más sólida”, dice Ho.

Al mencionar esta observación, Ho también comenta que esta se trata de una respuesta muy similar a aquella que se genera con el VIH. Ahora, al ser capaces de entender que la calidad de los anticuerpos neutralizantes puede variar, es posible establecer métodos para seleccionar los más fuertes. De esta forma, su uso será mucho más eficiente y sus resultados, mejores.

Evitando la resistencia

Un punto que siempre preocupa cuando se trabaja con patógenos dañinos es la capacidad de estos de adaptarse y desarrollar resistencia a aquello que los ataca. En estos casos:

“El uso de un cóctel de diferentes anticuerpos que se dirigen a diferentes sitios en la espiga ayudará a evitar que el virus se vuelva resistente al tratamiento”, afirma Ho.

Esto es exatamente lo que él y su equipo han comenzado a realizar con los anticuerpos, antiSARS-CoV-2, que han detectado. Entre sus observaciones, han notado que estos “no son demasiado difíciles de generar para el sistema inmunológico”. Por ende, si se crearan vacunas que fomentaran el desarrollo de estos, se podría construir una “protección sólida contra el virus”.

La pregunta crítica

En resumen, Ho y su equipo han encontrado un modo de potenciar la respuesta inmune de nuestro organismo ante el COVID-19 a través de anticuerpos generados por personas expuestas directamente al SARS-CoV-2. En pocas palabras, han descubierto otro método para inmunizarnos contra el virus, aunque sea parcialmente.

Ahora, la pregunta del año que muchos se siguen haciendo es cuánto durará esta inmunidad prometida. Por los momentos, la ciencia no se ha logrado poner de acuerdo al respecto. Debido a esto, tendremos que esperar un poco más antes de conocer la respuesta a este punto vital que debe ser respondido antes de comenzar cualquier plan de inmunización.

Referencia:

Potent neutralizing antibodies directed to multiple epitopes on SARS-CoV-2 spike: https://doi.org/10.1038/s41586-020-2571-7