En el último siglo, la humanidad ha tenido un crecimiento notorio. Ya sea que veamos el área de la tecnología, la ciencia, la cultura o cualquier otra, es innegable que la innovación y el avance han estado siempre a la vuelta de la esquina. A la par, la población del mundo también se ha ido incrementando de forma sostenida y cada vez más acelerada.

Ahora, pareciera que esto podría estar por cambiar. Recientemente, un estudio publicado por el Instituto de Evaluación de Métricas de Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington ha dejado al mundo con la preocupación de un posible desplome futuro de la fertilidad –y, por consiguiente, de un descenso en la población mundial–.

Las proyecciones del IHME que se publicaron en The Lancet plantean un futuro en el que el mundo llegue a un máximo de hasta 9,7 mil millones de habitantes para el 2064. Luego de esto, se plantea una caída paulatina de la población para el 2100, en la que la población bajaría a 8,8 mil millones.

No obstante, estas proyecciones no deberían ser un motivo de alarma. Ya que estas se realizan con la intención de tratar de prever lo que vendrá y así poder prepararnos mejor para enfrentarlo. Por lo que, bajo ningún respecto esta investigación trata de hablar de un proceso masivo del fin de la especie ni nada parecido –como la alarma inicial llegó a hacer pensar a muchos–. En realidad, esta solo usa los conocimientos que se tienen hoy para hacerse la imagen de un posible (pero no definitivo) mañana.

Mortalidad y fertilidad – Prediciendo el futuro

El poder determinar el curso de la población mundial en lapsos tan lejanos como los que ofrece un siglo no es una tarea fácil. De hecho, muchos factores como la evolución de la tecnología, los cambios culturales y el acceso a la educación, etc. pueden ser influyentes en este proceso.

Por este motivo, en general, se toman en cuenta principalmente dos elementos cruciales, las tasas de fertilidad y las de mortalidad en el mundo. Gracias a estas, es posible determinar de una manera notoria si las tendencias son crecientes o decrecientes. Lo que permite generar proyecciones fidedignas.

Asimismo, de entre estos dos componentes, el que adquiere más peso es la fertilidad. Esta, en ese caso, hace referencia a la capacidad de reproducción promedio de la población. Gracias a ella es que entidades como el ya mencionado IHME o la Organización de las Naciones Unidas (ONU) son capaces de hacer sus elaborados pronósticos.

Para estos se toman en cuenta variados factores demográficos y, en la mayoría de los países, según lo observado por las organizaciones, dichos elementos han mostrado una tendencia a la baja. En general, esta se muestra cuando las tasas de fertilidad femenina están por debajo del 2.1. Este número hace referencia a la cantidad promedio de hijos que cada mujer debería tener como para sustituirse a sí misma y a su pareja a la larga en el conteo poblacional.

En los últimos tiempos, como hemos dicho, las tendencias han sido menores a este monto y, por ende, han ido en descenso. Por lo que, a la larga, se prevé una disminución la población mundial.

Fertilidad en la actualidad

Según los registros, para este propio 2020 se contabilizaron más de 90 territorios en el mundo que tenían un índice de fertilidad menor al 2.1. En los casos de países de Europa, en las regiones sur y este, el descenso en la fertilidad ha estado presente incluso desde la década de los noventa. En estos casos, los números se han situado en una tasa de 1.3 o incluso menos, en ocasiones.

Por otra parte, desde el inicio de los 2000 los países que han mostrado esta tendencia a la baja con más notoriedad se han encontrado en Asia oriental. Como algunos ejemplos, se pueden nombrar a Japón, con la población promedio más vieja del mundo, y a Corea del Sur con tasas de fertilidad total que pueden llegar al 1.1.

Varios pronósticos

Como lo mencionamos con anterioridad, el IHME no es la única que realiza este tipo de pronósticos. De hecho, organizaciones como la ONU también hacen sus propias proyecciones.

Sin embargo, estos dejan por fuera otros factores demográficos (como la educación y el acceso a anticonceptivos) que el IHME sí toma en cuenta. Por lo que, trabaja únicamente con los factores de fertilidad y mortalidad. Como resultado, las previsiones futuras de la ONU son distintas a las del instituto. En su caso, para el 2100, la ONU augura un máximo poblacional de 11 mil millones de personas –ya que estos no consideran que vaya a haber una disminución significativa de la fertilidad de la población pronto–.

Por su lado, otros métodos como los utilizados por el Centro de Demografía y Capital Humano Global de Wittgenstein implican contar con la opinión de múltiples expertos y triangular sus previsiones. Fue así que en el 2014 entrevistaron a más de 550 de estos y lograron desarrollar sus propias predicciones para el futuro.

En su caso, previeron un aumento poblacional para el 2070, en el que los números llegarían a los 9,4 mil millones. Luego de esto, para el 2100, previeron una disminución de dichos números hasta 9 mil millones de habitantes. En este caso, su proyección puede hacer un cierto paralelismo con la del IHME.

África, una piedra angular para el futuro

Tanto el IHME, como la ONU y los expertos consideran que África, en un futuro, jugará un papel crucial para determinar el rumbo del conteo poblacional del mundo. Por un lado, si las predicciones de la IHME se cumplen, el pueblo africano tendrá más educación y acceso a anticonceptivos pronto dentro de este siglo, por lo que, sus índices de fertilidad comenzarán a descender.

Por su parte, la ONU y los expertos no se encuentran tan seguros. Plantean que, debido a la cultura patriarcal fuertemente arraigada en estos países, será difícil que estos disminuyan con facilidad su tasa de fertilidad.

La disminución de la fertilidad

Por la forma en la que esta investigación comenzó a tratarse en los medios, ideas apocalípticas rápidamente llenaron la mente de las personas. Sin embargo, esta es tan solo una de las caras de la moneda. De hecho, el descenso de las tasas de fertilidad no necesariamente implica un problema.

Como podemos ver, su disminución también implica, en los países en desarrollo, que las mujeres están teniendo más acceso a la educación y a métodos anticonceptivos. En consecuencia, se están empoderando y asumiendo un papel más consciente y activo en el modo en el que manejan su propia fertilidad. Lo que muchas veces implica tomar decisiones reproductivas que de otro modo se escaparían de sus manos.

En resumen, este estudio se ha encargado de representar simplemente un futuro probable, basado en la información que se tiene en la actualidad. Uno en el que, el incremento poblacional termina por desacelerarse. Ahora, ¿es esto un verdadero problema? Depende del cristal con el que se lo quiera mirar.

Referencia:

Fertility, mortality, migration, and population scenarios for 195 countries and territories from 2017 to 2100: a forecasting analysis for the Global Burden of Disease Study: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30677-2