Las abejas son unas de las polinizadoras más notorias de la naturaleza. Gracias a ella, el polen de las flores puede transportarse a grandes distancias, lo que permite mantener la variedad genética de la flora y así asegurar mejores y más sanos  retoños.

Cuando hablamos de este ámbito, no se puede negar que en la variedad está la fuerza. Ya que son estas mezclas genéticas las que permiten el desarrollo óptimo de nuevas plantas.

Ahora, cuando hablamos de la salud de las abejas, nuevas investigaciones como la publicada en Nature Ecology and Evolution tienen mucho que enseñarnos. En estas también se habla de diversidad, pero no necesariamente la que se logra a través de la mezcla genética, sino la que se da en un ambiente por la interacción de variadas especies.

El estudio hizo seguimiento de más de 5 mil abejas y flores (110 y 89 especies respectivamente) durante 24 semanas. Todo esto para entender la forma en la que los parásitos pueden infectar a unas y propagarse a través de otras y cómo la diversidad puede ser un factor clave para frenar este contagio.

Las abejas y los parásitos

Por lo general, los estudios que se realizan sobre las abejas buscan estudiar la relación entre las de cultivo y los parásitos que las aquejan. Por esto, existen muchos más datos sobre la relación entre las abejas melíferas y abejorros y diversos tipos de infecciones.

Cuando estas son colonizadas por un parásito, las consecuencias pueden ser variadas. Por un lado, pueden desarrollar problemas de alimentación debido a que se reduce su capacidad para ingerir y procesar alimentos. Por otro, pueden presentarse condiciones como la disentería. Incluso, en ocasiones, el parásito puede llevar a la abeja a la muerte.

Sin embargo, esto no es algo que solo le ocurra a estas especies, de hecho, las abejas “salvajes” o solitarias también se ven atacadas por parásitos. Pero, ha sido poco lo que se ha estudiado de la relación entre ambos. Ahora, este nuevo estudio abarca las dos caras de la moneda en una investigación longitudinal que busca revelar todas las aristas entre las interacciones de las abejas con otras de sus especies, con las flores de su entorno y con los parásitos que se propagan en este.

El secreto de la diversidad

“Descubrimos que cuando las comunidades de abejas son más diversas, la proporción de abejas infectadas son las más bajas, y cuando las flores son más abundantes, es probable que menos actúen como centros de transmisión”.

En general, estos fueron los resultados reportados en el estudio por su autor principal, el doctor Peter Graystock. Este realizó la investigación en la Universidad de Cornell y actualmente se cuenta en el Departamento de Ciencias de la Vida en el Imperial College, de Londres, Inglaterra.

Básicamente esto resume las dos grandes conclusiones que se pudieron obtener de su investigación. La diversidad y la propagación de parásitos tienen una relación inversamente proporcional tanto cuando se evalúan las especies de abejas como las de flores.

Más abejas, menos parásitos

Para poder explicar un poco más la forma en la que la diversidad de las abejas las mantiene protegidas, el doctor Graystock ha dicho:

“En comunidades de abejas diversas, es más probable que los parásitos terminen en una especie con la que no son compatibles, lo que significa que no pueden replicarse y extenderse aún más”.

En pocas palabras se refiere a que, algunas especies de abejas pueden ser el equivalente a un individuo inmune a una enfermedad. Por lo que, si esta llega hasta él, esta no es capaz de arraigarse ni tampoco de multiplicarse. Debido a lo cual, con el tiempo, el parásito termina muriendo de forma natural al no tener a dónde ir.

Entonces, mientras más diversa sea una comunidad, más posibilidades hay de que existan estas especies “inmunes” a los parásitos. Gracias a esto, ellos cuentan con menos posibles anfitriones y, por ende, dejan de ser tan abundantes.

Más flores, menos puntos de contagio

Por su parte, las flores también juegan un papel vital en la transmisión de parásitos a las abejas. A pesar de que estas son sus preciadas fuentes de polen (un elemento vital para estas) también pueden convertirse en repositorios de parásitos si son visitadas por abejas infectadas.

“(…) al tener más flores, no todas las abejas visitan y contaminan las mismas pocas flores con altas concentraciones de parásitos”, explica Graystock.

Como segundo punto, la otra ventaja que ofrece la diversidad (pero esta vez la relacionada a las especies y la cantidad de flores) es simplemente que, si hay más variedad de estas, hay menos posibilidades de que muchas abejas coincidan en una sola flor. Como resultado, incluso si una de estas tiene grandes cantidades de parásitos, la visitarán menos insectos y, entonces, infectará a menos de estos.

Controlando el contagio – La lección para los apicultores

Con relación a esto, otra observación que los investigadores pudieron hacer es que la mayor cantidad de parásitos se encontró al final de la temporada. En estos momentos, las abejas de cultivo o sociales, como las melíferas, dominaban en paisaje. Por lo que este era menos heterogéneo.

En otras condiciones, cuando las abejas solitarias son más y el paisaje es más variado, el número total de parásitos es menor. Con este nuevo conocimiento, los investigadores esperan poder ayudar a los apicultores a comprender la importancia de cuidar la salud de sus colmenas para colaborar con el mantenimiento general de la salud del ambiente para las abejas.

Las flores: un nuevo foco de estudio

“El poder de este estudio es la cantidad de abejas y flores examinadas a lo largo del tiempo, lo que nos permite ver si los patrones se ajustan a la teoría de transmisión de parásitos. A continuación queremos profundizar y comprender algunos de los mecanismos subyacentes, tales como por qué algunas flores tienen más probabilidades de albergar parásitos que otras”, finalizó Graystock.

Con la investigación, también vieron indicios de que, al igual que con las especies de abejas, parecía haber flores más o menos propensas a albergar parásitos. Por esto, como un próximo paso, los investigadores esperan poder profundizar estos conocimientos. Así, podrían identificar qué flores son más beneficiosas si se desea promover un ambiente libre de parásitos con el que permitir que las abejas puedan vivir en paz.

Referencia:

Dominant bee species and floral abundance drive parasite temporal dynamics in plant-pollinator communities: https://doi.org/10.1038/s41559-020-1247-x