Aproximadamente unos 25.000 osos polares habitan en cuatro ecorregiones del Ártico en territorios de Canadá, Alaska, Siberia, Svalbard y Groenlandia, donde las temperaturas pueden bajar hasta -40 grados Celsius en invierno.

En las regiones más meridionales, las fuerzas del deshielo marino llevan a los osos a la costa cada verano, donde dependen de las reservas de energía del cuerpo para la supervivencia y la lactancia debido a la ausencia de alimentos energéticamente adecuados.

Un desafío particular

Pero debido al calentamiento global, que es dos veces más rápido en el Ártico, la ausencia de hielo dura cada vez más tiempo. Incapaces de encontrar otra fuente de alimento tan rica como las focas, cada vez más osos polares hambrientos se aventuran lejos de su territorio, cerca de las zonas habitadas.

El derretimiento de la capa de hielo es un desafío particular para las hembras, que entran en sus madrigueras en otoño para dar a luz a mediados del invierno y emergen en primavera con sus cachorros.

Si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, el calentamiento global podría hacer que la mayoría de los osos polares desaparezcan del Ártico para finales de siglo.

En un reciente estudio, investigadores de la Universidad de Toronto analizaron cómo la desaparición gradual de su hábitat, la capa de hielo donde capturan las focas que necesitan para alimentarse, puede afectar la supervivencia se estos icónicos animales.

Los investigadores concluyeron que si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, el calentamiento global podría hacer que la mayoría de los osos polares desaparezcan del Ártico para finales de siglo.

Funesto destino

Para llegar a sus conclusiones, el equipo de investigación estimó el peso máximo y mínimo de los osos, y luego de modelar su gasto energético, calculó el número máximo de días de ayuno que un oso polar puede soportar antes de que las tasas de supervivencia de adultos y cachorros empiecen a disminuir.

Respecto a los resultados de este esfuerzo, el investigador Péter K. Molnár, académico en el Departamento de Ecología y Biología Evolucionaria de la Universidad de Toronto y coautor del estudio, señaló:

“El resultado final es muy simple. Si continuamos emitiendo gases de efecto invernadero de la manera en que lo estamos haciendo, es muy probable que perdamos toda la población de osos polares del mundo antes de que termine el siglo”.

Incapaces de encontrar otra fuente de alimento tan rica como las focas en su entorno, cada vez más osos polares hambrientos se aventuran lejos de sus territorios naturales.

Los investigadores insisten en que incluso en un escenario en que el calentamiento se limite a 2,4 grados Celsius en comparación con los niveles preindustriales –casi medio grado por encima del objetivo del Acuerdo de París– esto “no garantizaría la salvación de los osos polares a largo plazo”.

En complemento, los autores apuntan que actualizar la clasificación de los osos polares en la tristemente célebre Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, pasando de ser considerados animales “vulnerables” a “en peligro crítico”, probablemente no cambiaría nada en el funesto destino del animal ártico.

Referencia: Fasting season length sets temporal limits for global polar bear persistence. Nature Climate Change, 2020. https://doi.org/10.1038/s41558-020-0818-9