La carrera por encontrar una forma de frenar al coronavirus es más ardua que nunca. Con el reciente repunte de casos que augura una peligrosa segunda ola del COVID-19, una vacuna contra la enfermedad podría hacer la diferencia.

Recientemente, los resultados de la fase 1 de la vacuna de Moderna salieron a la luz. Igualmente, de forma sorpresiva el Ministerio de Defensa de Rusia también declaró haber terminado la primera fase de sus ensayos. Ahora, Oxford, otro de los contendientes más avanzados en la carrera por desarrollar una vacuna, ha publicado los primeros resultados de la fase 1 de sus investigaciones.

Dentro de estas, se buscó analizar la seguridad, la reactogenicidad y la inmunogenicidad de la vacuna candidata presentada por la universidad. Ahora que las investigaciones han avanzado, es posible conocer en detalle el rumbo que han tomado.

La vacuna candidata

Vía: REUTERS/Amanda Perobelli.

Como sabemos, el mundo justo ahora se encuentra buscando a toda máquina una vacuna contra el COVID-19. Por este motivo, hay muchas posibles versiones de esta que se encuentran en prueba.

La de Oxford ha sido obtenida de adenovirus de chimpancé (ChAdOx1 nCoV-19). Ya que se ha considerado que esta es capaz de hacer al organismo producir anticuerpos que ataquen a la peligrosa proteína espiga del SARS-CoV-2 –su puente de acceso a nuestras células–. Un elemento que se comprobó con anterioridad en un modelo de investigación realizado en macacos rhesus.

La fase 1

La universidad británica comentó desde el primero de julio que había observado una reactividad positiva del sistema inmunológico a su vacuna candidata. Sin embargo, tal como reportó Reuters, no accedió a dar más datos sobre cuándo podría estar finalmente disponible una versión terminada de la vacuna.

Ahora, casi 3 semanas más tarde, otra nueva porción de información ha llegado a nosotros. Ahora, finalmente podemos conocer los resultados de la fase tres de la investigación, que involucró a más de 1.000 personas que se ofrecieron como voluntarias. Todas estas estaban entre los 18 y los 50 años de edad y no tenían antecedentes por COVID-19 ni síntomas similares a este.

Un 100% de efectividad

Durante esta primera fase, se planeó la posibilidad de estudiar la reactividad de la vacuna y la cantidad de dosis que serían necesarias para que esta se diera. Los resultados de estos fueron más que prometedores.

Para obtenerlos, se llevó a cabo un ensayo aleatorizado y ciego en el que se contó con un grupo experimental y con un grupo control. Se dividieron al azar estos dos segmentos y se les entregó la vacuna ChAdOx1 nCoV-19 o un placebo.

Los investigadores no supieron sino hasta el final del ensayo, qué persona había recibido la vacuna y cual el placebo. De este modo, se aseguraron que las observaciones no pudieran estar sesgadas por un conocimiento previo de la condición de los individuos.

Según lo afirmado dentro del reporte, el 100% de los participantes desarrolló anticuerpos contra el coronavirus (AntiSARS-CoV-2). Todos tuvieron una respuesta leve luego de la primera dosis. Luego esta se intensificó después de la segunda –que fue recibida 28 días después–.

Asimismo, según el estudio, para que se diera esta respuesta inmune a nivel celular solo hicieron falta 14 días en todos los casos. Además, la reactogenicidad aumentó con las dosis más altas, pero se pudo controlar al utilizar en paralelo paracetamol en las primeras 24 horas luego de recibir la dosis.

¿Y ahora qué?

“La inmunización con ChAdOx1 nCoV-19 da como resultado una inducción rápida de respuestas inmunes tanto humorales como celulares contra el SARS-CoV-2, con respuestas aumentadas después de una segunda dosis. Se deben realizar más estudios clínicos, incluso en adultos mayores, con esta vacuna”.

Con esto, los autores del estudio resumen los resultados que han obtenido en la investigación y también las próximas vías de desarrollo que tendrían que llevarse a cabo. Asimismo, en su escrito resaltan que el contar con una vacuna contra el COVID-19 podría “prevenir infecciones, enfermedades y muertes en la población mundial”; pero que, para empezar, era necesario dar prioridad a los individuos en riesgo (personal médico, adultos mayores, etc.).

La fase 3 ya ha empezado

Sin embargo, nada de esto puede realizarse hasta que una vacuna sea oficializada y distribuñida. Por esto, mientras los resultados de la fase 1 llegan al conocimiento público, las investigaciones de la fase 3 ya han comenzado.

Para esta, se tomarán en cuenta al menos 8 mil voluntarios, todos sanos y sin antecedentes de haber sido expuestos al SARS-CoV-2. De este modo, se podrá medir desde cero la capacidad de inmunización de los compuestos de la vacuna en una muestra significativa.

Si todo sale bien, el mundo pronto podría estar viendo culminada la que se convertirá en su más fuerte línea de defensa contra el COVID-19.

Referencia:

Safety and immunogenicity of the ChAdOx1 nCoV-19 vaccine against SARS-CoV-2: a preliminary report of a phase 1/2, single-blind, randomised controlled trial: https://marlin-prod.literatumonline.com/pb-assets/Lancet/pdfs/S0140673620316044.pdf