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Después del primer viaje espacial tripulado de SpaceX, muchos dirigieron la atención a este mundo espacial, donde los transbordadores, cohetes y compañías privadas trabajando para conquistar el espacio ganan protagonismo. En este sentido, surgieron muchas interrogantes acerca de la capacidad de la empresa privada de llegar a la Luna y cuán preparados estarían para hacerlo sin la NASA.

Desde hace algunos años, varias empresas privadas están trabajando arduamente por conquistar el espacio, SpaceX, bajo la batuta de Elon Musk, mantiene vigencia su premisa de crear una colonia en Luna, mientras Blue Origin, la compañía aeroespacial de Jeff Bezos hace lo propio, desarrollando un vehículo espacial lunar.

Pero lo cierto es que hay otras compañías detrás de esta ambición americana, donde la NASA, pasaría a obtener mayor competencia con la empresa privada.

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El ambicioso viaje a la Luna

En el 2013, el hotelero de Las Vegas, Robert Bigelow construyó habitaciones inflables para la estación espacial que podrían usarse para construir una colonia lunar, ese mismo año los rusos anunciaron planes para enviar una sonda a la superficie de la luna en 2015.

Incluso, la empresa de viajes espaciales Golden Spike Co., cuyo CEO es un ex-administrador de la NASA, contrató a la compañía que fabricó el módulo que transportaba a Neil Armstrong y Buzz Aldrin, con el fin de diseñar una nueva generación de aterrizaje lunar.

Alan Stern, ex administrador asociado de ciencia de la NASA y CEO de Golden Spike, dijo en una entrevista a la Agencia QMI en 2013, que se debía regresar a la superficie lunar: “Porque la luna representa el mejor caso de negocios para la exploración humana en el corto plazo”.

En su momento, se planteaba la posibilidad de llegar a la Luna como un caso de negocios, ahora, es una realidad, pues ya hay multimillonarios con asientos reservados para los vuelos, muchas compañías apuestan actualmente por los sueños de las personas que anhelan caminar en la Luna.

“Creemos que será muy inspirador ver a personas de muchas naciones explorando una amplia gama de lugares en la superficie lunar”.

Se observa un astronauta junto a la bandera de Estados Unidos. Apollo 11

Más de cinco años después 

En diciembre de 2017, el presidente Donald Trump firmó una directiva de política espacial para enviar humanos a la luna y establecer una presencia sostenible allí. Este fue el primer motivador de la NASA de volver a los viajes espaciales desde Estados Unidos, después de una larga pausa de lanzamientos.

En su momento, la NASA se planteó la posibilidad de volver, pero sin duda, la empresa privada sería crucial para esto.

“Los desafíos difieren para el sector público y privado, aunque todos se reducen a dinero”, dijo Wendy Whitman Cobb a Space en una entrevista en 2019. 

En la misma entrevista en 2019, Marshall Smith, director del programa de exploración lunar humana en la sede de la NASA en Washington, dijo al portal Space: “Ya nos estamos asociando con nuestros socios comerciales para construir estos sistemas, y más adelante continuaremos trabajando con nuestros socios internacionales para construir el Gateway”.

¿NASA vs. empresa privada?

Si bien la NASA tiene sus metas planteadas, cuyo objetivo es llegar a la Luna en 2028, la administración retó a la agencia a que lo hiciera para 2024. Pero, lo cierto es que la agencia espacial no podría llegar a la Luna sin ayuda de la empresa privada.

La NASA cuenta con el programa Artemis, que busca llegar a la Luna en los próximos años, en el plan, la nave espacial Orión llevará a los humanos exploradores al Gateway, una estación espacial que la agencia espacial planeaba construir en 2020, pero de momento no se conocen avances.

La agencia espacial está trabajando actualmente con 11 compañías en Gateway y sus sistemas asociados

ASTROBOTIC

Es una de las compañías cuyo equipo participó en la competencia Google Lunar X Prize, un concurso internacional para enviar el primer módulo de aterrizaje con fondos privados a la Luna. Aquí surgió la idea inicial de la compañía, cuyo objetivo principal es “abrir el acceso a la Luna”.

Es decir, que cualquiera que desee enviar algo a la Luna podrá hacerlo gracias al módulo de aterrizaje de Astrobotic.

Esta es una de las compañías del programa de Servicios de Carga Lunar Comercial (CLPS) de la NASA, donde planean enviar pequeñas naves espaciales robóticas a la Luna. Astrobotic deberá enviar hasta 14 cargas útiles de la NASA y de otros clientes a nivel mundial a la superficie lunar. La compañía desarrolla el lander Peregrino, que sería impulsado por el cohete Vulcan Centaur de la United Launch Alliance que también sería desarrollado para el viaje en 2021.

Render del lanzador Peregrine de Astrobotics. FOTO: Astrobotics

ispace

Otra de las compañías del programa de la NASA, ispace, es una organización privada japonesa que tiene la visión de crear una ciudad lunar sostenible, una que utilice agua, minerales y otros materiales extraídos de la Luna. Sin duda una visión increíble llamada ‘Moon Valley’.

La compañía está desarrollando una serie de módulos de aterrizaje y exploradores, también contrató dos vuelos en el cohete Falcon 9 de SpaceX, de los que la compañía realizaría en 2020. ispace que esta ciudad podría estar en funcionamiento para 2040.

Modelo conceptual de lanzador y rover de ISPACE. FOTO: ISPACE

Intuitive Machines

Es una compañía que cuenta con un equipo de ex-ingenieros de la NASA, también formó parte de la primera ronda del programa CLPS de NASA, esta compañía tendrá la responsabilidad de llevar hasta cinco de las cargas útiles de la agencia espacial. El viaje sería a bordo del módulo de aterrizaje Nova-C de Intuitive Machines, que se lanzará sobre un cohete SpaceX Falcon 9 en 2021.

Render Nova-C Lander. FOTO: Intuitive Machines

Sin embargo, si las empresas privadas están fuera de la NASA o sin ninguna vinculación podrían tener problemas como los de Moon Express en 2017. La compañía que solicitaba un permiso para aterrizar en la Luna a una administración que se encontraba –y aún en 2020– estableciendo regulaciones.

Esta sería la primera compañía privada en llegar a la Luna, preparando el escenario para otras compañías. Sin embargo, las regulaciones para un sistema de misiones fuera de la atmósfera de la Tierra no se han establecido.

“No tenemos autoridad formal hoy para lidiar con lo que sucede en órbita o en otros cuerpos terrestres planetarios. Ese es el problema con el que estamos luchando “, dijo George Nield, jefe de la oficina de transporte espacial comercial de la Administración Federal de Aviación en el reporte de 2017.

En 2017, Luxemburgo anunció que se estaba asociando con dos compañías estadounidenses interesadas en la minería de asteroides y destinó USD$ 226 millones para atraer a las empresas espaciales a la reubicación. Los Emiratos Árabes Unidos también tienen la intención de servir como refugio comercial.

Actualmente, no existen las regulaciones en Estados Unidos, sin embargo, la alianza de la empresa privada con la NASA podría cambiar el panorama.

Un tratado internacional de 1967 obliga a los Estados Unidos y otros signatarios a autorizar y supervisar actividades espaciales por parte de sus entidades no gubernamentales. Pero ninguna agencia estadounidense tiene autoridad para regular las actividades espaciales comerciales fuera de los lanzamientos de cohetes, reentradas de naves espaciales a la atmósfera y operaciones de telecomunicaciones y satélites de teledetección en órbita terrestre.

2020

Ahora, en pleno 2020, la NASA llevó a dos astronautas, en el primer viaje espacial tripulado a bordo de Crew Dragon de SpaceX, una empresa privada. El destino inicial y caso de prueba: La Estación Espacial Internacional, a solo 600 kilómetros de distancia de la Tierra. Con un aterrizaje perfecto, los astronautas ya se encuentran haciendo investigaciones y conviviendo en la EEI por un par de meses.

SpaceX

Si bien, este fue un logro para la NASA, lo cierto es que la agencia espacial compró dos asientos en la sonda espacial diseñada por SpaceX, para el traslado de Bob Behnken y Doug Hurley. Por su parte, la compañía privada de Elon Musk, alquiló la plataforma de lanzamiento 39-A, en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral de Florida a la agencia para realizar su primer lanzamiento tripulado.

Es decir, la NASA estuvo en papel de visitante mientras el equipo de ingenieros y especialistas de la compañía aeroespacial de Elon Musk se encargó de tomar las decisiones importantes.

Esto es un claro ejemplo de cuál sería la relación actual entre la NASA y la empresa privada. Sin embargo, en el universo político cambiante, las ambiciones del gobierno actual de Estados Unidos de llegar a la Luna, así como la gran cantidad de empresas privadas que trabajan para lograr tal hazaña, sin duda la competencia podría volverse turbia en el futuro.

Lo que nos lleva a concluir con la opinión de Whitman Cobb en 2017:

“Si las empresas privadas llegan primero a la luna, probablemente causará una crisis existencial para la NASA”.

“Si las empresas privadas pueden hacerlo, ¿para qué necesitamos a la NASA?

En otras palabras, solo importará quién llegue primero si la NASA no llega”.