En términos básicos, el trabajo de un científico es obtener conocimiento sobre el mundo natural. Compartir ese conocimiento es fundamental para el progreso científico, ya que la nueva información producida en una investigación puede ser utilizada para hacer nuevos descubrimientos y beneficiar aún más a la sociedad.

En el año 1665, la Royal Society de Londres creó la primera revista científica académica llamada Philosophical Transactions (Transacciones Filosóficas) para facilitar la transmisión de los nuevos descubrimientos científicos. En este modelo de publicación se estableció el concepto de revisión por pares para asegurar la calidad científica y definió la fecha de publicación para establecer la prioridad del descubrimiento. Estos principios sentaron las bases de las casi 30.000 revistas científicas que existen hoy en día.

Un proceso que lleva tiempo

Publicar una investigación científica es un proceso que se lleva a cabo en varios pasos. Primero, los autores escriben un manuscrito y lo envían a una revista académica para su consideración. Si los editores están interesados, este material se envía a un grupo de científicos anónimos (pares) para que den su opinión sobre la calidad del trabajo.

La revista recibe comentarios de estos revisores y decide si acepta o rechaza el manuscrito, o bien puede solicitar una revisión o requerir más experimentos. Una vez satisfechos los requerimientos exigidos, se vuelve a presentar el manuscrito para una nueva revisión antes de que la revista tome la decisión final de hacer la publicación.

Este proceso funciona pero lleva tiempo. Es relativamente frecuente que un estudio se publique un año, incluso más, después de la presentación inicial. Además, estudios con gran potencial pueden ser rechazados para su publicación en base a su importancia percibida.

Publicar en una revista académica es un proceso que lleva tiempo, por lo que es relativamente frecuente que un estudio se publique un año después de la presentación inicial.

Debido a estas largas dilaciones, los autores pueden comprensiblemente sentirse frustrados por la cantidad de tiempo que toma compartir su investigación y cosechar los beneficios de un artículo científico publicado.

Una forma más simple

Pero en los últimos años ha surgido una forma más expedita de compartir información científica: los llamados repositorios de preimpresiones (preprints). Un preprint es un borrador de un artículo científico que se comparte públicamente antes de ser revisado por pares o publicado en una revista académica.

En el año 1991 Paul Ginsparg revolucionó la comunicación entre los físicos al crear un servidor de preimpresión llamado arXiv que permitió una rápida comunicación entre los científicos. Hoy en día arXiv publica más de 100.000 artículos científicos anualmente.

La publicación en un servidor de preimpresión es más simple. Un científico sube un manuscrito al servidor y allí es examinado para asegurar su naturaleza científica. En pocos días el manuscrito se publica en línea y se hace visible a toda la comunidad científica antes de la revisión por pares.

Posteriormente, el manuscrito se suele enviar a una revista tradicional para su revisión y publicación formal. La mayoría (no todas) de las revistas aceptan artículos previamente publicados en un servidor de preimpresión.

El acceso inmediato al preprint tiene algunas ventajas. Los servidores de preimpresión comparten la información con un grupo más grande de personas que los revisores anónimos designados por los editores de una revista académica.

Dinamizando el progreso científico

Con un preprint, otros investigadores pueden examinar un trabajo antes, señalando potencialmente defectos o errores críticos, sugiriendo nuevos estudios o datos que fortalezcan su argumento, o incluso recomendando una colaboración que podría llevar a la publicación en una revista académica.

Un preprint es un borrador de un artículo científico que se comparte públicamente antes de ser revisado por pares o publicado en una revista académica.

Los preprints pueden contener el anuncio de un descubrimiento, lo que ayuda a los científicos a establecer la prioridad de su trabajo. Cuando un científico publica un preprint con los resultados de su investigación, puede reclamar firmemente el trabajo que ha hecho. Es decir, si hay alguna discusión posterior sobre quién encontró primero un resultado en particular, puede señalar la preimpresión como un registro público y concluyente de sus datos.

A la mayoría de las preimpresiones se les asigna un identificador de objeto digital (DOI, por sus siglas en inglés), que permite que su trabajo se convierta en una parte permanente del registro académico, al que se puede hacer referencia en cualquier disputa sobre quién descubrió algo primero.

Con los preprints, los autores pueden compartir el trabajo en curso o los logros recientes con agencias de financiación, comités de promoción o futuros empleadores. Además, los preprints son de acceso abierto, lo que significa que cualquier persona del mundo con una conexión a internet puede ver el manuscrito de forma gratuita.

Las preimpresiones dinamizan el progreso científico al dar el acceso a nuevos hallazgos. Valiéndose de las bondades de internet, el físico Paul Ginsparg con su iniciativa de preimpresión materializó una verdadera innovación en la comunicación científica desde la creación de las Transacciones Filosóficas hace más de 350 años.

En este sentido, las preimpresiones se están convirtiendo rápidamente en una parte integral de la comunicación de la investigación porque permiten que los científicos compartan su trabajo más rápidamente.

Referencias:

What are Preprints, and How Do They Benefit Authors? AJE Scholar, 2020. https://bit.ly/2Zy87tD

Are preprints the future of biology? A survival guide for scientists. Science, 2017. https://bit.ly/2Wrvy5P

What is an unrefereed preprint? medRxiv, 2020. https://www.medrxiv.org/content/what-unrefereed-preprint