Si hay algo que caracteriza a los perros es su olfato, que les permite detectar cosas incluso cuando no están cerca de ellas, e incluso seguir su rastro. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Science ha revelado un talento sensorial adicional que les es de mucha utilidad y nos puede ayudar a comprender mejor sus movimientos.

Los perros, como muchos animales, pueden percibir el campo magnético de la Tierra, y según los últimos hallazgos, esto lo utilizan para tomar atajos para llegar sin rodeos a su destino en terrenos desconocidos.

Seguimiento y exploración

Los investigadores colocaron cámaras de video y rastreadores GPS en cuatro perros, a los cuales llevaron de excursión a un bosque. Una vez allí, estos corrieron en promedio 400 metros para perseguir el olor de un animal, lo cual permitió al equipo estudiar sus movimientos.

Los datos del GPS mostraron dos tipos de comportamiento en los perros durante su trayecto de regreso a sus dueños. Uno de ellos fue el seguimiento, bajo el cual volvían a su ruta original, posiblemente siguiendo el mismo aroma. El otro fue la exploración, cuando el perro volvía pero siguiendo una ruta completamente nueva, sacudiéndose sin retroceder.

Pero notaron que, en medio de una carrera de exploración, el perro se detenía y corría unos 20 metros a lo largo de un eje norte-sur antes de devolverse. A los investigadores les pareció que estos recorridos parecían alineados al campo magnético, pero decidieron indagar más sobre este punto para cerciorarse.

Fue por ello que extendieron el estudio durante tres años en los que soltaron a 27 perros en varios cientos de viajes para estudiar su comportamiento con mayor detalle.

El equipo evitó darle al perro otras pistas de navegación en las caminatas, a fin de obtener resultados más exactos. Hicieron lo posible para que en todos los casos el lugar de la caminata fuera un bosque en el que el perro nunca hubiese estado, para de esta forma garantizar que no se guiara por puntos de referencia familiares.

Durante este período, siguieron de cerca 223 casos de carreras de exploración en las que los perros recorrieron un promedio de 1.1 kilómetros de regreso. En 170 de estos viajes, los perros se detuvieron antes de regresar y correr unos 20 metros a lo largo de un eje norte-sur. Fue en estos casos en que los animales tendieron a volver a su dueño siguiendo una ruta más directa.

Referencia: campo magnético de la Tierra

Hynek Burda, un ecologista sensorial de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga, cree que los perros corren a lo largo de un eje norte-sur para orientarse, para descubrir en qué dirección van.

Asimismo, Catherine Lohmann, bióloga de la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, que estudia “magnetorecepción” y cómo navegan las tortugas, interpreta que los perros pueden recordar su rumbo anterior y usar como referencia la brújula magnética para dar con el camino más directo a casa.

Sin embargo, este tipo de estudios son en realidad bien difíciles de llevar a cabo. Adam Miklósi, un especialista en comportamiento canino en la Universidad Eötvös Loránd, dice que una de las dificultades a la hora de diseñar experimentos de magnetorecepción es hacer que un animal confíe únicamente en este factor.

Pero no sorprendería descubrir que los perros pueden usar el campo magnético para movilizarse en terrenos. Esta parece ser una habilidad antigua en los animales, y de hecho podría estar presente en cualquier mamífero que atraviese largas distancias.

Referencia:

Dogs may use Earth’s magnetic field to take shortcuts. https://www.sciencemag.org/news/2020/07/dogs-may-use-earth-s-magnetic-field-take-shortcuts