Durante la pandemia del coronavirus, la ciencia ha trabajado a su máxima capacidad para hallar una cura para este. No obstante, hasta ahora, ninguno de sus esfuerzos ha dado el resultado más esperado: un medicamento efectivo contra el SARS-CoV-2.

Aun así, en el mundo no han sido pocas las ofertas engañosas que se han hecho sobre “curas milagrosas” y “brebajes naturales curativos” 100% efectivos contra el COVID-19. De más está decir que la mayoría de estos simplemente pertenecen a grupos que buscan lucrarse a costa del miedo y la incertidumbre que produce la pandemia.

Tratar de controlar el coronavirus podría ser devastador para países en desarrollo

Sin embargo, algunas de estas promociones han tenido más éxito que otras. Justo ahora, en Cochabamba, Bolivia, se está gestando un fenómeno tan particular como peligroso. Los ciudadanos salen cada día a hacer largas colas (exponiéndose al contagio) para adquirir botellas de dióxido de cloro, pues se cree que este es una especie de cura mágica contra el coronavirus.

Las declaraciones del Ministerio de Salud

Ante esta situación el Ministerio de Salud ha reiterado que “no puede arriesgarse a recomendar algo que no tenga una base científica”. Esto según las palabras de Miguel Ángel Delgado, un alto funcionario de la entidad.

Esta no ha sido la primera advertencia del Ministerio. De hecho, ya en otras oportunidades ha advertido sobre los peligros de utilizar este desinfectante. Incluso, ha mencioado los 5 casos de intoxicación con dióxido de cloro que se dieron recientemente en La Paz, capital del Bolivia.

No obstante, esto no ha frenado a la población de Cochabamba. En realidad, incluso ahora se siguen embarcando en las arduas misiones de compra de este desinfectante. Debido a esto, ya se han reportado 10 casos de envenenamiento por este compuesto en la ciudad.

La delicada situación de Cochabamba

Hasta los momentos, como se sabe, Cochabamba es una de las ciudades más afectadas en Bolivia por el COVID-19. Hasta ahora, su conteo de muertes supera las 440. Sin embargo, existe un temor latente de que el número real de estas sea mayor.

Viajeros que ingresen a España se someterán a controles estrictos por el coronavirus

Además, los centros médicos de la zona ya se encuentran saturados, lo que hace que los ciudadanos no confíen en el buscar ayuda médica como una solución si se contagian con coronavirus. Para eso, prefieren confiar en la posibilidad de curarse utilizando el dióxido de cloro –un componente que no hace aparición por primera vez en el haber boliviano–.

La raíz de la confusión

A pesar de que las declaraciones del Ministerio de Salud son contundentes, aquellas dadas por el Congreso también lo son. Este se encuentra presidido por líderes opositores que fomentan el uso del dióxido de cloro como medicamento contra el COVID-19.

De hecho, incluso, recientemente se ha aprobado un proyecto de ley que autoriza la “fabricación, comercialización, suministro y uso de solución de dióxido de cloro para la prevención y el tratamiento del coronavirus” por emergencia.

Por ahora, este no ha avanzado puesto que requería la aprobación de la presidenta interina, Jeanine Áñez, quien se ha alejado de sus funciones tras haber contraído el coronavirus.

Mientras tanto, en Cochabamba

Esta población mayoritariamente opositora, con un gobierno regional de la misma tolda política, ve al dióxido de cloro como la solución obvia. Incluso, la gobernadora del estado, Esther Soria, ha comentado que apoya el plan de autorización de este compuesto y de la medicina tradicional como tratamientos para el coronavirus. Como complemento, José María Leyes, el alcalde de Cochabamba, ha dicho que está de acuerdo con la distribución libre y gratuita del dióxido de cloro para que se trate a los pacientes con COVID-19.

Una tradición de creencias sin sustento científico

Gran parte de la aceptación de este blanqueador tiene que ver con antiguar creencias que existen sobre él. La capacidad del curar el COVID-19 no es la primera propiedad “milagrosa” que se le atribuye al dióxido de cloro. De hecho, se ha creído por años que este también puede curar enfermedades como el cáncer, el SIDA y la malaria, entre otros.

El coronavirus puede volverse endémico, pero ¿qué significa eso?

Ante esto, el presidente de la asociación científica de Cochabamba, Fernando Rengel, ha comentado que “no hay ningún estudio científico que demuestre que [el dióxido de cloro] cura cualquier enfermedad” de las antes mencionadas. Por lo que, queda reiterado que esta se trata de una creencia popular que no se ha sustentado sobre ninguna base científica. Pero que, ha logrado cobrar fuerza debido al apoyo de las autoridades gubernamentales.

El peligro de las “curas milagrosas”

Como lo mencionamos, el dióxido de cloro no es la primera “cura milagrosa” que se presenta, ni tampoco la única. Sin embargo, como vemos, existe un caso particular con ella debido al impulso que le están dando los propios organismos gubernamentales a nivel regional.

Casos similares se han visto en Colombia, donde la Iglesia de Salud y Curación Genesis II promocionaba su “Miracle Mineral Solution” como una cura no solo contra el COVID-19, sino también para el autismo y otras patologías.

Sin embargo, tal vez el que ha sido más llamativo ha sido aquel que involucró al presidente estadounidense, Donald Trump, y su sugerencia sobre que las personas podrían intentar “inyectarse cloro” para matar al virus en el organismo. A pesar de que el mandatario luego dijo que estaba “bromeando” los casos de intoxicación por desinfectantes se redoblaron ese mismo día.

Asimismo, las organizaciones de sanidad y las compañías de desinfección tuvieron que liberar comunicados inmediatamente para evitar que más personas se intoxicaran. Incluso acá en TekCrispy decidimos poner nuestro grano de arena y explicar todo lo que pasa en nuestro organismo si ingerimos desinfectante, para ayudar a concientizar sobre lo peligroso de esta práctica.

Más en TekCrispy