La pandemia del coronavirus nos ha puesto a todos en un estado de preocupación y de alerta constante. Incluso desde casa, debemos estar al tanto de lo que ocurre en el mundo. Esto mientras que los días de enclaustramiento se acumulan, al igual que todas las consecuencias que los acompañan.

Tan solo durante el inicio de la cuarentena, un estudio comprobó que las personas comenzaban a tener sueños extraños debido a la preocupación por el COVID-19. Asimismo, adultos en Estados Unidos y Europa reportaron cambios notorios en sus patrones de sueño debido a la cuarentena.

Ahora, nuevas investigaciones han volcado su vista e interés en comprender cómo la situación ha afectado a los más pequeños de la casa. Se sabe que, de ser posible, los niños deberían volver a salir e interactuar con otros pares lo más pronto posible. Esto ya que la falta de contacto y la poca actividad física en esas edades puede perjudicarlos en su adultez.

Como un nuevo aliciente a toda esta situación, aparecen estudios como el recientemente publicado en Journal of Child Psychology and Psychiatry. En este escrito, se habla de los potenciales efectos negativos que la pandemia tiene y tendrá en el sueño de los niños.

Los horarios de sueño se han alterado

La pandemia ha implicado el cierre de las escuelas en el mundo, así de cualquier otro espacio de recreación o educación al que los niños podrían asistir. Como consecuencia, estos se encuentran ahora con una notable falta de estructura y motivación.

Después de todo, si no tienes a dónde ir, ¿para qué levantarte temprano? Como consecuencia de este razonamiento, muchos niños y adolescentes han modificado sus patrones de sueño. Según una encuesta realizada por el Sleep Council en abril, para la que participaron 2.700 personas, más del 70% de los niños menores de 16 años estaban yendo a la cama mucho más tarde de lo usual. Asimismo, el 57% también se está levantando más tarde de lo habitual.

Este patrón se repite a una escala más reducida en los reportes de la clínica del sueño Millpond, en Londres. Según sus declaraciones, las consultas de los padres sobre sus hijos (de entre 5 y 13 años) cambiando sus patrones de sueño, se han vuelto un 30% más comunes de lo que fueron en el 2018 o en el 2019.

Ansiedad y encierro, una combinación difícil de manejar

En estos casos, no son solo los niños los que presentan problemas con la situación de pandemia. En medio de toda una nueva dinámica donde no se tiene descanso ni límites entre las responsabilidades de hogar y las laborales, muchos adultos pueden encontrarse agotados y tener problemas para establecer una rutina.

Como consecuencia, es difícil que los hijos tengan una también. En este tipo de situaciones, los niños más pequeños podrían aburrirse con facilidad y comenzar a ser más extremos en sus reacciones y desarrollar un peor humor debido a la falta de actividades para drenar su energía. Por su parte, los adolescentes podrían verse inmersos en emociones que van desde la angustia a la depresión y hasta la rabia, por el encierro forzoso.

Un detalle que, para estos últimos, puede ser altamente perjudicial. Todo esto puesto que se ha comprobado que los pensamientos negativos afectan el sueño de los adolescentes.

Pero, en todos los casos los pensamientos ansiosos pueden derivarse en cambios de conductas que fomenten la privación del sueño. Por ejemplo, el utilizar más los equipos electrónicos (ahora convertidos en únicas fuentes de entretenimiento y contacto con el mundo exterior) los niños y adolescentes podrían experimentar alteraciones en sus ciclos de sueño.

Asimismo, a largo plazo, la implementación de estas rutinas en las que los tiempos de sueño se corren y se achican a voluntad, puede causar que los más pequeños desarrollen problemas mentales en su adultez.

Un golpe más fuerte de lo habitual

Lisa Artis, la directora de la Children’s Sleep Charity, ubicada en Lincolnshire, ha comentado que el problema de los patrones de sueño alterados se verá con más fuerza cuando todos debamos regresar a la normalidad.

Para explicarlo mejor, usa como ejemplo la tendencia de los adolescentes de acostarse y levantarse tarde durante sus periodos vacacionales. Como consecuencia, cuando inician las actividades académicas de nuevo, muchos de estos encuentran problemas para adaptar su reloj biológico a los nuevos horarios.

Para Artis, la situación actual de la pandemia podría traer una versión maximizada de esto a las vidas de cada niño y adolescente que justo ahora se ven afectados por el encierro y la ansiedad.

Es urgente hacer un cambio

La Children’s Sleep Charity se ha abocado a atender estos casos de patrones de sueño alterados. Todo con la esperanza de hacer la diferencia y evitar que el golpe del regreso a la cotidianidad luego de la pandemia sea tan fuerte para los niños y los adolescentes.

Para ayudar con esta situación, la organización benéfica ha liberado una serie de consejos a seguir para poder mantener los patrones de sueño habituales. Con estos, tanto niños como adolescentes (e incluso adultos) podrían encontrar herramientas a través de las cuales mantener el equilibrio en medio de estos tiempos de pandemia.

Entre algunos de los consejos están:

  • Mantener un horario de sueño consistente. Si este ya se ha modificado, la organización recomienda devolverlo a la normalidad lentamente con cambios de 10 a 15 minutos cada 2 días.
  • Detener el uso de equipos electrónicos al menos una hora antes de dormir.
  • Durante el día, se recomienda salir y tomar el sol por al menos una hora. Con esto el niño podrá tener un poco de actividad física para drenar su energía. Pero, eso sí, esto siempre tomando todas las precauciones necesarias.
  • Los juguetes y las tareas deben mantenerse fuera de la habitación. De este modo esta solo será percibida como un espacio de descanso. Para el caso de los adultos, se aplicaría este mismo criterio, pero para el trabajo o material académico.

Referencia:

Editorial Perspective: Perils and Promise for Child and Adolescent Sleep and Associated Psychopathology during the COVID-19 Pandemic: DOI: 10.1111/JCPP.13278

Survey Reveals Covid-19 Having Severe Impact on Sleep: https://sleepcouncil.org.uk/survey-reveals-covid-19-having-severe-impact-on-sleep/