Si bien la mayoría de los casos de COVID-19 son asintomáticos o resultan en una enfermedad leve, algunos pacientes desarrollan una enfermedad crítica con insuficiencia respiratoria que requiere cuidados intensivos y soporte ventilatorio prolongado. La tasa de mortalidad asociada a este complejo cuadro clínico se ubica en alrededor del 40 por ciento.

Aunque se ha demostrado que el medicamento remdesivir acorta el tiempo de recuperación en pacientes hospitalizados, hasta ahora no se ha demostrado que ningún agente terapéutico reduzca la mortalidad.

Resultados preliminares

Como parte de RECOVERY, una serie de ensayos dirigidos a determinar el potencial de diferentes medicamentos para tratar COVID-19, investigadores de la Universidad de Oxford, evaluaron el potencial efecto terapéutico del fármaco antinflamatorio dexametasona en el tratamiento de la fase grave de la infección coronavírica. Los resultados preliminares del ensayo se publicaron recientemente.

Aunque el ensayo no reveló ningún beneficio en pacientes que no recibían ningún soporte respiratorio, los investigadores evidenciaron que el uso del corticosteroide dexametasona redujo el riesgo de mortalidad en pacientes con COVID-19 con ventilación mecánica y en aquellos que requerían oxígeno.

El ensayo mostró que la dexametasona tuvo un efecto contraproducente en los pacientes que no requerían de respiración asistida.

El ensayo evaluó por 28 días a 6.425 pacientes infectados con el coronavirus, de los cuales 2.104 recibieron 6 miligramos de dexametasona oral o intravenosa una vez al día durante 10 días y 4.321 recibieron atención estándar.

Entre los pacientes con soporte respiratorio, la tasa de mortalidad de los que recibieron el medicamento fue de 29,3 por ciento, frente a 41,4 por ciento de los que recibieron el tratamiento estándar. En otras palabras, este grupo vio una reducción de 29 por ciento en la mortalidad.

En los pacientes que recibían oxígeno pero por medios menos invasivos, también se evidenció un beneficio, pero en menor escala. Un 23,3 por ciento de los que recibieron dexametasona murieron, frente a 26,2 que no la recibieron.

Beneficio no generalizado

Sin embargo, estos beneficios se limitaron a los pacientes que recibían ventilación mecánica y a aquellos a los que se les administraba oxígeno sin ventilación. El tratamiento con dexametasona no redujo el riesgo de muerte en pacientes con COVID-19 que no requirieron asistencia respiratoria al inicio del ensayo.

Los investigadores evidenciaron que la dexametasona redujo el riesgo de mortalidad en pacientes con COVID-19 que requirieron soporte respiratorio.

En esta cohorte el 17,4 por ciento de los pacientes que recibieron el medicamento falleció, en comparación al 14 por ciento observado en los pacientes que no recibieron el fármaco, lo que sugiere un efecto contraproducente.

Al respecto, el doctor Peter W. Horby, profesor de enfermedades infecciosas emergentes y salud global en la Universidad de Oxford y parte del equipo que realizó el ensayo, comentó:

“Es probable que el efecto beneficioso de la dexametasona en infecciones respiratorias virales severas dependa de una selección de la dosis correcta, en el momento correcto, en el paciente correcto”.

Los investigadores explicaron que esto se debe a que el medicamento funciona al suprimir la respuesta inmune anormal que daña los órganos del cuerpo, en lugar de atacar al virus. En el caso de los pacientes que requieren oxígeno, la respuesta inmune anormal parece más dañina que la replicación del virus en sí.

Si bien estos resultados llevaron al Instituto Nacional de Salud de Reino Unido a recomendar el fármaco como tratamiento para pacientes con COVID-19 en etapa grave, estos pacientes deben ser monitoreados para detectar niveles altos de azúcar en la sangre e infecciones secundarias, ya que se sabe que el uso de corticosteroides puede reactivar infecciones previas en estado latente, como el virus de la hepatitis B o la tuberculosis.

Referencia: Dexamethasone in Hospitalized Patients with Covid-19 — Preliminary Report. New England Journal of Medicine, 2020. https://doi.org/10.1056/NEJMoa2021436