La pandemia del coronavirus ha causado un colapso sistemático de todo de lo que conocemos. Las actividades cotidianas se han visto suspendidas, las relaciones y las interacciones humanas han tenido que mutar en cortos periodos de tiempo mientras que las grandes instituciones de los diversos sectores de la sociedad deben ajustarse a una nueva e inesperada realidad.

El COVID-19 ha traído una época de extremos en la que, o triunfas ante la situación o te hundes hasta el cuello. Tratando de escapar de esta última fase, se encuentran los sistemas de salud del mundo, que se han visto sobrecargados con mucho más de lo que cada uno podía manejar.

Sin embargo, a pesar de que el mundo de la salud se encuentra en esta lucha, una demanda excesiva no ha sido el problema de todos sus subsectores. De hecho, áreas como la de la radiología privada se han visto fuertemente afectadas por una disminución significativa de la demanda de sus servicios.

La radiología privada y el COVID-19

Según las observaciones de la Sociedad Radiológica de América del Norte (RSNA, por sus siglas en inglés), la práctica privada de la radiología se ha visto particularmente afectada durante la pandemia. La comisión designada por la sociedad para supervisar esta situación, la COVID-19 Task Force, se ha publicado recientemente, en la revista Radiology un informe especial al respecto.

En este, los autores de la investigación, el doctor Richard E. Sharpe, Brian S. Kuszyk y Mahmud Mossa-Basha, presentan el estudio de caso en el que, por testimonios de radiólogos en prácticas, construyen una imagen actualizada y clara de la situación de la radiología privada en medio de la crisis del COVID-19.

Una “disminución dramática”

Actualmente, los radiólogos de práctica privada representan más del 80% de la población de profesionales del área. Por esto, el futuro de la radiología se tambalea cuando más de tres cuartos de los que ejercen esta práctica se ven afectados por la baja demanda de sus servicios.

Según se aprecia en el reporte, después de inicio de la pandemia, las solicitudes de lectura e interpretación de imágenes radiológicas disminuyeron notoriamente. De hecho, según los testimonios, el flujo de trabajo llegó a tener bajones de entre 40% y 90% –siendo el porcentaje de disminución más común el del 80%–.

Mucho de este puede deberse a los usuales altos costos asociados con los estudios radiológicos. De hecho, según Sharpe, alternativas más económicas, como la radiografía, han visto un aumento en su demanda en los últimos tiempos.

Reduciendo costos

Debido a la falta sostenida de ingresos que ha enfrentado este sector –y que, parece, seguirá enfrentando durante un tiempo– este ha tenido que ajustarse. Por este motivo, el sector de la radiología privada ha comenzado a hacer modificaciones con las cuales minimizar sus costos y evitar pérdidas mayores.

Como consecuencia, cada radiólogo individualmente puede verse presentado con una disminución de sus compensaciones, del tiempo libre pagado, de sus beneficios y de sus horas de trabajo. Al mismo tiempo, otros elementos como sus responsabilidades laborares podrían incrementarse.

¿Sin vuelta atrás?

Todas estas medidas se han tomado como una contingencia ante la situación del coronavirus. No obstante, no hay seguridad de que se revoquen una vez la crisis haya pasado.

Por ahora, según apunta el estudio, lo que es seguro es que se viene un gran cambio para las prácticas radiológicas. Para poder estar preparadas ante nuevos problemas masivos como una pandemia, estas tendrán, muy probablemente, reestructuraciones en sus políticas operativas, así como en los riesgos comerciales que manejen.

El futuro de la radiología

Gracias a este informe, se pueden notar tres tendencias principales en el futuro inminente de la radiología. La primera es la ya mencionada disminución de la demanda de sus servicios asociados. Seguidamente, la segunda implica la reducción de costos para poder sobrevivir a la primera condición. Al final, la tercera apunta a que los cambios que se hagan posiblemente se mantendrán a mediano y largo plazo.

Como una observación más, los investigadores apuntan a que es muy posible que los pequeños gremios de radiología no sobrevivan a esta situación. Por lo que, se verán en la necesidad de sumarse a organizaciones más grandes. O, por otro lado, buscarán más relaciones laborales con los hospitales para poder mantenerse activos.

Referencia:

Special Report of the RSNA COVID-19 Task Force: The Short- and Long-Term Financial Impact of the COVID-19 Pandemic on Private Radiology Practices: https://doi.org/10.1148/radiol.2020202517