La contaminación ambiental es un campo que se mantiene en permanente estudio. Sobre todo ahora, cuando los riesgos del mantenimiento de los patrones actuales podrían llevarnos a peligrosas a irreversibles consecuencias.

La única forma de poder comprender con exactitud nuestro impacto en un ambiente es a través del estudio de este. Es por esto que se han creado infinidad de metodologías para utilizar elementos externos al entorno o pertenecientes a esta para comprender los cambios que se han llevado a cabo en la zona.

Ahora, una investigación recientemente presentada en la revista científica Science of The Total Environment plantea a unas nuevas aliadas útiles para este fin: las abejas. Sin embargo, no se quedan allí. Ya en otras oportunidades se ha hablado de estas como biomarcadores del ambiente, pero, la forma de obtener sus datos era usualmente muy dañina para las colonias. Gracias a esta nueva propuesta, esto podría dejar de ser un problema pronto.

Lo que nos puede contar una colonia de abejas

Como sabemos, las abejas melíferas son unas de las grandes recolectoras de la naturaleza. Estas cubren grandes distancias para encontrar el preciado polen. Por lo que, en el camino, sus cuerpos y alas pueden recoger incidentalmente elementos y contaminantes que se encuentren en el aire.

Cuando regresan a la colmena, no solo llevan consigo el polen, sino también estos compuestos, que pasan a ser parte de la miel que producen. Asimismo, como las abejas tienen un amplio rango de dispersión y son recolectoras versátiles, pueden ser indicadoras no solo de la contaminación del aire en grandes terrenos, sino también de lo que haya en árboles, flores y hojas en los kilómetros circundantes a la colmena.

En resumen, lo que estas o las larvas han ingerido así como los propios compuestos que hay en la colmena, pueden servir como biomarcadores de la contaminación de su ambiente.

Los riesgos

Hasta ahora, para poder obtener esta información, era necesario capturar a las abejas, para poder observar lo que habían comido y también lo que las cubría. Este proceso, además de ser tedioso y lento, terminaba por perjudicar a la colonia que se estudiaba. Por esto, no se trataba de un método de investigación sostenible en el tiempo. Ahora, las cosas han cambiado.

Investigación menos invasiva – Resultados más confiables

APIStrip, una nueva herramienta para el muestreo de contaminantes ambientales a través de colonias de abejas, Science of The Total Environment (2020).

El profesor José Manuel Flores, del Departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba, se ha unido con otros colegas de la Universidad de Almería. De esta colaboración, ha surgido el prototipo APIStrip, un implemento con el que los investigadores esperaban poder obtener muestras valiosas de las colmenas de las abejas sin tener que directamente intervenir con el trabajo de las recolectoras o las obreras.

¿Qué es el APIStrip?

El APIStrip (Adsorb Pesticide In-hive Strip) se ha destacado por ser una técnica no invasiva altamente eficiente. Con ella, según los investigadores, es posible captar e identificar hasta 442 tipos distintos de pesticidas que se encuentren en el entorno.

Esta consiste en una tira de poliestireno en la que se coloca una solución concentrada de Tenax –producto usado para la recolección de muestras–. Luego, este se coloca dentro de la colmena y se permite que absorba muestras todos los elementos que haya en ella. Después, solo es necesario retirar el APIStrip y analizar su contenido. De este modo, no se perturba a la colmena más que para colocar y luego retirar la tira.

Ya se han realizado exitosos estudios de campo con esta en España y en Dinamarca. En esta última nación, el APIStrip logró ayudar a detectar hasta 40 pesticidas distintos que se encontraban en el ambiente de las abejas. Gracias a estas investigaciones, se ha podido determinar que el tamaño óptimo de la tira, para obtener los mejores resultados, es de 5×10 cm. Sobre este, se debe colocar solo un gramo de Tenax y la tira debe permanecer dentro de la colmena por un promedio de 14 días antes de ser retirada.

Abejas melíferas, biomarcadores de la contaminación ambiental

Gracias a esta nueva propuesta, se podrá comenzar a utilizar a las abejas melíferas como biomarcadores confiables de la contaminación en el ambiente. Con los datos que se obtengan a través de ellas, se podrá contar con bases más sólidas y verídicas sobre las que realizar planes para disminuir la emisión de contaminantes y su efecto sobre la naturaleza. En pocas palabras, gracias a esta nueva técnica, las abejas serán la clave para ayudarnos a mejorar la salud ambiental, zona por zona.

Referencia:

APIStrip, a new tool for environmental contaminant sampling through honeybee colonies: https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2020.138948