Las tortugas marinas verdes (Chelonia mydas) suelen pasar la mayor parte de sus vidas en una sola área en la que se alimentando de pastos marinos presentes en aguas poco profundas. Sin embargo, cada pocos años migran a otros sitios muy lejanos, incluso a miles de kilómetros de distancia, donde pasan varios meses antes de volver a su hogar.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Swansea en el Reino Unido decidió indagar un poco sobre estos largos viajes, y gracias a un rastreo a través de GPS han logrado aprender mucho más sobre cómo navegan tan largas distancias.

Tortugas con GPS

Los investigadores colocaron rastreadores GPS en un total de 33 tortugas marinas hembras verdes luego de que anidaran en la isla de Diego García en el Océano Índico, y las monitorearon durante las migraciones en 2013, 2015, 2017 y 2018.

Estos animales no pueden alimentarse a océano abierto, razón por la cual el equipo pensó que al movilizarse, su objetivo sería llegar directamente al área de alimentación desde su hogar.

Sin embargo, Nicole Esteban de la Universidad de Swansea, dice que ella y su equipo se impresionaron al notar que las tortugas se encontraban con pequeñas islas en su viaje, pero que en general “su navegación es cruda”.

Perdidas con frecuencia

En realidad pocas tortugas lo lograron. Las que se alimentan en la costa de África fueron las más propensas a viajar directamente a su objetivo. Cuando estas llegan a la costa, solo necesitan nadar una corta distancia al norte o al sur para encontrar un lugar para alimentarse.

En cambio, las tortugas que se toparon con atolones e islas remotas solían fallar en su objetivo de encontrar alimento, y terminaban nadando hasta cuatro veces más de lo que sería necesario.

Citan el ejemplo de una que llegó a un atolón cerca de la isla de Providence. Primero viajó 200 kilómetros al sur de este punto el 5 de noviembre de 2017, y luego siguió hacia el oeste durante unos 500 kilómetros. Entonces se dio cuenta de que iba por mal camino y moverse a otro lado.

La tortuga regresó hacia el este, y pasó por buenos lugares de alimentación, pero no se detuvo hasta que llegó al atolón el 31 de diciembre de 2017. En total, recorrió 4619 kilómetros, en lo que parecía un andar errado, cuando la distancia en línea recta era de solo 2240 kilómetros.

Esto llamó la atención de los investigadores, que cree que las tortugas marinas verdes navegan largas distancias usando su sensibilidad de brújula magnética y no demasiadas referencias.

Durante su trayecto, no corrigieron su camino tomando en cuenta factores como las corrientes o los olores, sino los puntos de referencia en el fondo marino. Muchas daban la vuelta en el océano abierto y desistían cuando no había señales ambientales para guiarlas. Entonces volvían directamente hacia su hogar.

Referencia:

Open Ocean Reorientation and Challenges of Island Finding by Sea Turtles during Long-Distance Migration. https://www.cell.com/current-biology/pdf/S0960-9822(20)30773-9.pdf