Foto: Stefano Borgini.

La pandemia del COVID-19, causado por el coronavirus SARS-CoV-2, ha sido una de las más grandes de la historia de la humanidad. Hasta el momento no ha dado señales de detenerse pronto y, por allí a donde el virus llega, la nación que lo alberga de desestabiliza en muchos más ámbitos de lo que esperaríamos.

Actualmente, el coronavirus ha infectado a más de 13.5 millones de personas. Asimismo, más de 580 mil ya han fallecido por su causa. Con el repunte de casos mundial que ha empezado desde mitades de este año, los sistemas de salud de diversas partes del planeta ya han comenzado a colapsar de nuevo.

Mientras tanto, las ya golpeadas economías, se ven nuevamente vejadas y muchos sectores de comercio tratar de encontrar un modo de surgir de nuevo dentro de la pandemia. Sin embargo, esta no es una labor fácil y, de hecho, ninguna nación la ha vivido de la misma manera.

Ahora, haremos un recorrido por algunas partes del mundo y veremos cómo cada nación se ha enfrentado a este reto. Como punto común, podremos ver rápidamente que, además del sector de la salud, el área del ocio y el entretenimiento ya no podrá ser la misma tras el avance del COVID-19.

India

Uno de los países que no se han llevado bien con la necesidad de distanciamiento social que ha traído la pandemia ha sido India. Las medidas demasiado estrictas podrían volverse terriblemente perjudiciales para gran parte de la población, que hace vida solo a través del comercio informal. Sin embargo, las medidas demasiado laxas también implicarían exponer a las personas al virus con demasiada frecuencia.

Esta paradoja se repite en el sector turístico del país, una de las fuentes de ingresos más importantes para su economía. Hace tan solo dos semanas, a pesar de que la situación con los contagios ya era preocupante e inestable, las populares playas de Goa volvieron a abrir sus puertas –buscando un empujón que ayudara a la economía–.

No obstante, el impulso más grande lo recibió el COVID-19, del que se han reportado más y más casos, sin señales de que el conteo pare pronto. Ya la india cuenta a casi 1 millón de contagiados en su territorio, luego de que reportaran casi 33 mil casos en un solo día.

Ahora, las autoridades han decidido volver a cerrar las playas, puesto que las medidas de prevención impuestas en estas no se estaban respetando. El gobierno ha hecho de la mascarilla una necesidad y multan a quien no la use, no obstante, ya casi 40 mil personas han sido amonestadas por esto en estas dos semanas. Por ahora, las cosas tendrán que permanecer vacías, hasta que se identifique un modo eficiente de reabrirlas sin poner el peligro a la población.

Japón

Japón ha sido uno de los casos que más curiosidad ha despertado en el mundo. Como vecino cercano de China, en su momento, Japón fue uno de los primeros países en reportar casos de COVID-19 luego de que este saliera de su epicentro en Wuhan.

Sin embargo, a pesar de que no emitió medidas rotundas, nunca se convirtió en uno de los países más afectados por el virus ni mostró grandes aumentos en su tasa de mortalidad por este. Gran parte de este éxito se debió a la respuesta de la población a las peticiones del gobierno.

El primer ministro Shinzo Abe, en su momento, habló de evadir espacios comunes de la vida nocturna de grandes ciudades como Tokio. Es decir que, localidades como bares, clubes, cabarets y salones de karaoke se presentaron como unos de los principales puntos de contagio. Asimismo, muchos parques temáticos en el territorio se cerraron temporalmente. Ahora, aquellos que han vuelto a abrir llevan consigo particulares medidas especiales, como no gritar en las montañas rusas.

Mientras tanto, el cierre de fronteras ha sido un golpe duro para la economía nipona, que también se sustenta en gran parte gracias al sector turístico de las distintas regiones del país. Como respuesta, Abe ha comenzado a diseñar un programa de fomento de viajes internos conocido como “Ir a” que instará a la población japonesa a viajar más.

No obstante, en medio de las restricciones por el COVID-19, será necesario pensar en modos de hacer esto sin terminar por promover la dispersión del virus. Sobre todo en un entorno donde la falta de intervención del gobierno en las actividades del sector empresarial ya se ha reflejado en el aumento de contagios en oficinas y demás.

Australia

Por su parte, en Australia han pedido que se tomen medidas más estrictas, que busquen eliminar la curva de contagios en lugar de aplanarla. En pocas palabras, una que apunte a la erradicación total, en lugar de la supresión del SARS-CoV-2.

No obstante, estas peticiones no han sido recibidas con mucha calidez. “No se puede hipotecar la economía para lo que resultaría ser un objetivo ilusorio”, declaró Scott Morrison, el primer ministro de Australia. Esto ya que considera que la estrategia resultaría demasiado costosa y podría nunca ofrecer los resultados esperados.

Por lo que, se siguió con los mecanismos de supresión y control usuales. En un inicio, la estrategia pareció estar dando frutos. Sin embargo, esto rápidamente cambió en ciudades como Melbourne, del estado Victoria. En esta, las infracciones a las medidas de seguridad y prevención en los hoteles de la zona se hicieron notorias con rapidez. Como consecuencia, la ciudad ya ha reportado más de 300 nuevos casos y ha tenido que ser bloqueada nuevamente –y así la rueda vuelve a empezar.

Estados Unidos

Del otro lado del océano, Estados Unidos, el actual país más afectado por el COVID-19, con más de 3 millones de afectados, aún intenta apostar tercamente por la reapertura económica. El presidente Donald Trump presionó a mediados de este año para que los negocios no pertenecientes a los sectores básicos pudieran abrir. Todo esto para tratar de paliar su primera recesión económica desde 2009.

Sus influencias tuvieron efecto. Los negocios abrieron y trataron de buscar una nueva estabilidad. No obstante, esta duró poco, puesto que un repunte en el conteo de contagios –que nunca llegaron a estar controlados en primer lugar–, obligó a muchos a volver al cierre total.

En países como este, donde el virus corre libre y buena parte de la población, por uno u otro motivo se niega a cumplir con las medidas de seguridad, además de que se encuentra en riesgo la salud de los ciudadanos, cada sector de la economía también comienza a pender de un hilo.

De esto no está exento el área del turismo y del entretenimiento. Ambos son de los primeros sectores en cerrar en medio de una pandemia y, luego de esta, en países tan afectados como EE.UU. serán los últimos en abrir, por precaución. Mientras tanto, ¿cómo podrá subsistir este aquejado sector? La respuesta aún no está clara.

Nueva Zelanda

Dando un gran salto de nuevo, muy cerca de Australia, su vecina, Nueva Zelanda, sí ha optado por aplicar las rechazadas políticas de erradicación. Hasta los momentos, parece que estas les han dado muy buenos resultados.

Hace más de 70 días, el país anunció que había “erradicado” el COVID-19 de su territorio. Desde entonces, no se ha reportado ni un solo caso más en este. Por lo que, se habla de que las políticas han sido altamente exitosas.

En estos momentos, solo cuentan con 27 casos activos, y todos son de personas detectadas cuando regresaban de un viaje al exterior. Como consecuencia, todas estas han sido puestas en cuarentena, evitando así que se cree una cadena de contagio.

Por su parte, Nueva Zelanda continúa totalmente cerrada a los extranjeros, como una medida para mantener al SARS-CoV-2 fuera de su territorio. Mientras tanto, dentro de sus fronteras, los neozelandeses tienen la oportunidad de recuperar gran parte de sus vidas con normalidad y han comenzado a abrir de nuevo sus locales, escuelas y espacios de entretenimiento. Una gran excepción a la regla que aqueja al resto del mundo.

Un cambio inevitable

Con el mundo en tan diversos estadios, es difícil predecir qué será lo que vendrá. Sobre todo en un año como este 2020, donde lo inesperado se ha convertido en la nueva cotidianidad.

Sin embargo, existen algunos puntos comunes que ya se pueden vislumbrar en el horizonte. Por ejemplo, queda más que clara la necesidad de mantener el distanciamiento social a largo plazo. Ya que, como vemos, aquel país donde este se elimina antes de tiempo, después sufre el ataque reforzado de este contagioso virus –y todas las consecuencias que esto trae.

Un punto como este se volverá crucial en el camino, puedo que estudios han mencionado que por cada día de retrasos en las medidas de seguridad, implican el doble de días de contagio. Sumando esto a que desde hace meses de habla de que el distanciamiento social podría durar hasta el 2022, nos damos cuenta de que aún queda un largo camino por recorrer.

El sector del turismo, el ocio y el entretenimiento se verá fuertemente golpeado durante todo este tiempo. Sin embargo, con las políticas gubernamentales adecuadas, iniciativas privadas acordes y la colaboración general de la población, se podrían desarrollar nuevas estrategias que no dejen a este sector convertirse en una víctima de la pandemia.