Estos últimos meses han sido altamente movidos para el mundo de la ciencia y de la medicina. La necesidad de comprender al nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, ha llegado a cada rincón del mundo.

Por este motivo, se han llevado a cabo investigaciones que han intentado comprender cómo funciona el virus, de qué forma se transmite, a quiénes afecta, de qué manera y qué tanto, entre otras muchas interrogantes sobre la enfermedad. Poco a poco se han ido revelando detalles sobre este elemento que nos han permitido comprender con más claridad al COVID-19.

No obstante, estamos lejos de saber todo lo que necesitamos sobre esta enfermedad. Otra prueba de esto se dio cuando los doctores Inessa Goldman, Kenny Ye y Meir  Scheinfeld del Centro Médico Montefiore de Nueva York observaron una particular sintomatología en varios pacientes con COVID-19.

Muchos de estos llegaron a la sala de emergencias con isquemia de piernas y dieron positivo en los exámenes de angiografía por TC (AT). Básicamente, eran personas que tenían casos serios de trombosis arterial (coágulos en la sangre) que dificultaban la adecuada oxigenación de los miembros inferiores.

El COVID-19 y la trombosis, un vuelco inesperado

La trombosis en las extremidades inferiores puede causar dolor e inflamación de las piernas o decoloración de estas.

Debido a la recurrencia de estos síntomas, los investigadores se dieron a la tarea de averiguar si podían estar relacionados directamente con el coronavirus. Los resultados de su estudio, ya publicados en la revista Radiology, indican que efectivamente esta relación existe.

Para poder comprobarlo, los doctores evaluaron a 16 pacientes seropositivos para el COVID-19 que ingresaron al centro médico entre marzo y abril. Luego, estos fueron comparados con otros 32 controles sanos que no habían sido expuestos al SARS-CoV-2 (los registros de estos se revisaron desde enero hasta abril de los años 2018, 2019 y 2020).

Luego de hacer las comparaciones, pudieron determinar varios puntos de interés. Para empezar, quienes tenían COVID-19 y presentaban trombosis arterial, tenían un mayor número de coágulos en las extremidades inferiores. Asimismo, las arterias proximales también se vieron afectadas por dichos trombos. Finalmente, el pronóstico general de la trombosis para estos pacientes era menos favorable que el de los del grupo control.

100% de los pacientes con COVID-19 tenían al menos un coágulo

Uno de los puntos cruciales que se reflejaron en el estudio es que los 16 pacientes con coronavirus que se evaluaron mostraron tener al menos un coágulo de sangre en las extremidades inferiores. Por otro lado, sus pares sanos, pero con posibilidades similares de desarrollar coágulos solo tuvieron una incidencia del 69%. Sumado a esto, en promedio, la cantidad de coágulos en las arterias de las piernas de los pacientes con COVID-19 fue mayor a la de los de grupo control.

La mortalidad por trombosis fue mayor en los pacientes con COVID-19

“Descubrimos que la trombosis arterial asociada con la infección por COVID-19 se caracterizó por resultados terribles, es decir, tasas de amputación y muerte notablemente aumentadas, que en nuestra serie fueron del 25% y 38%, respectivamente”, declaró la doctora Goldman.

Por otra parte, para los que estuvieron en el grupo control, la tasa de amputación fue de apenas 3%. Por lo que se puede observar una diferencia notoria entre ambas condiciones.

Aunque, Goldman aclara que no se midieron otros factores que también podrían haber incidido en estos conteos. Por ejemplo, no se tomaron en cuenta detalles como el efecto de la neumonía relacionada con el COVID-19 o la propia virulencia del trastorno pudieron ser otros factores causales para la amputación o el fallecimiento del paciente. Incluso, elementos como la llegada tardía al hospital para recibir ayuda –que tampoco se tomó en cuenta– pudo tener su propio porcentaje de incidencia.

Una diferencia leve

“En nuestra cohorte, ninguno de los cinco pacientes que presentaron quejas relacionadas con los síntomas de las piernas solamente, como dolor o decoloración, sin síntomas sistémicos, sufrió amputación o murió”, acotó también Goldman.

Con estos resultados, también los investigadores parecen notar otra tendencia. Esta indica que, si los síntomas de la trombosis arterial vienen separados de los problemas pulmonares y la neumonía, los pacientes pueden tener un porcentaje de supervivencia más alto.

Una nueva alerta

Con todo esto, queda oficializado que la trombosis arterial de las extremidades inferiores también se asocia con el COVID-19. En otras oportunidades se ha hablado de que la trombosis pulmonar está estrechamente relacionada con la enfermedad. Pero, estos nuevos resultados añaden una nueva capa de conocimiento que puede resultar vital en la lucha contra el coronavirus.

“La conciencia de la trombosis arterial de las extremidades inferiores como una posible complicación de la infección por COVID-19 es importante para todos los proveedores que atienden a estos pacientes, porque el diagnóstico temprano suele ser crucial para la preservación de las extremidades en la isquemia de las extremidades inferiores”, finalizó Goldman.

Referencia:

Lower Extremity Arterial Thrombosis Associated with COVID-19 is Characterized by Greater Thrombus Burden and Increased Rate of Amputation and Death: https://dx.doi.org/10.1148/radiol.2020202348