La paternidad es un proceso largo, contínuo, cambiante y diferente para cada persona. Sin embargo, cuando los hijos llegan a la adolescencia, la mayoría de los padres coinciden en que este periodo de convierte en uno de los más desafiantes.

Este nuevo estudio publicado en el diario Emotion y realizado por el Yale Child Study Center podría dar una nueva luz para esta etapa de la relación entre padres e hijos. Los investigadores John Coffey, Mengya Xia y Greg Fosco de universidades en Tennesse, Alabama y Pensilvania, respectivamente, fueron los encargados de llevar a cabo la investigación.

Durante esta, se realizaron encuestas nocturnas diarias a un hijo y a un padre de 151 familias durante 3 semanas continuas. Todo esto con la finalidad de entender la relación entre qué tan amados se sienten los adolescentes, el cariño expresado por los padres y la aparición de inveitables conflictos.

El primero en su tipo

El estudio ha salido a la luz este mismo miercoles bajo el nombre “¿Cuándo los adolescentes se sienten amados? Un estudio diario en persona de las relaciones entre padres y adolescentes”. Dentro de este, se aborda por primera vez de forma diaria y cotidiana los efectos de las interacciones padre-hijo y las fluctuaciones que puede haber en su relación.

Esta se trata de la primera investigación en su tipo en dar este tipo de protagonismo a un seguimiento diario de estos menesteres. Por lo que, sus resultados nos revelan detalles de las relaciones entre padres e hijos adolescentes que antes nos eran totalmente desconocidas.

Para esta investigación, los adolescentes encuestados estuvieron siempre entre los rangos de edad de 13 a 16 años. Por su parte, un poco más de la mitad de la muestra fueron féminas. En cambio, al menos el 95% de los padres que participaron en el estudio eran mujeres.

Muestras de afecto, percepción de cariño y conflicto

La investigacion ha revelado que los conflictos entre padres y adolescentes pueden ser más o menos graves dependiendo de dos factores: a) qué tanto afecto o calor emocional muestre el padre y b) qué tan amado se siente el hijo. Asimismo, el que el adolescente se sienta o no amado, también estará condicionado por las muestras de afecto ofrezca el padre.

Para poder tener un punto inicial de comparación, antes de comenzar con el seguimieto semanal, tanto padres como adolescentes completaron una encuesta en la que debían describir qué tan cercanos se sentían unos de otros. De este modo, los científicos podrían saber si los conflictos generados o el cariño percibido podrían fluctuar de forma distinta dependiendo de este punto inicial.

Sin embargo, su estudio terminó por reflejar que este no era un punto tan influyente. En todos los casos, cuando en el día los padres reportaron más muestras de cariño, hubo menos conflictos y los adolescentes se sintieron más amados. Por su parte, cuando los conflictos abundaron y el calor emocional escaseó, los adolescentes reportaron mucho menos cariño percibido.

Esto implica que “el conflicto y la calidez informados diariamente por los padres todavía predecían cuánto amor sentía un adolescente ese día” sin que la relación de cercanía base influyera, dijo Coffey, el autor principal del estudio. En conclusión, esta no tiene tanto peso en las emociones y dinámicas que se presentan diariamente entre los padres y sus hijos adolescentes.

Eso sí, al colocar esto en una perspectiva macro, al final de los 21 días, los padres y adolescentes que reportaron ser más cercanos, tuvieron menos días de conflictos reportados. Asimismo, en general, estos adolescentes reportaron sentirse amados más seguido.

Seguimiento diario

“Al usar 21 días consecutivos de diarios, pudimos desenredar las formas cotidianas en que los comportamientos de los padres están vinculados a lo amados que se sentían sus adolescentes”, comentó Coffey.

Gracias a esta metodología, los investigadores consideran que son capaces de ofrecer mejores y más claras sugerencias a los padres. Esto debido a que la observación de los casos se vuelve profunda y permite tener más información a la hora de sacar conclusiones y emitir consejos prácticos que se puedan utilizar en la cotidianidad.

Un punto vital

De entre todos los elementos que se evaluaron en el estudio, fue posible determinar uno como una enseñanza particularmente valiosa. Los investigadores notaron que, cuando los conflictos eran muchos y las muestras de afecto pocas, los adolescentes se sentían menos amados.

Pero, si los conflictos se mantenían igual y había abundantes muestras de afecto por parte de los padres, la percepción de cariño no disminuía tanto. Si sumamos esto al hecho de que, cuando los adolescentes se sienten más amados los conflictos en general disminuyen, llegamos a un punto crucial.

 “(…) nuestro estudio sugiere que los conflictos [padre-hijo] son manejables siempre y cuando los niños experimenten el calor de sus padres en algún momento durante el mismo día”, declaró Coffey.

Este indica que, las muestras de calidez emocional constantes por parte de los padres pueden ser la herramienta perfecta para mejorar las relaciones con los adolescentes. Ya que, por un lado, permite disminuir o resolver los conflictos, además de ofrecer un entorno en el que, en general, el hijo se siente más apreciado y amado.

Referencia:

When do adolescents feel loved? A daily within-person study of parent–adolescent relations: https://doi.org/10.1037/emo0000767