Reconocida en la actualidad como una mujer excepcional y una de las científicas más importantes del siglo XX, la vida y obra de Lise Meitner puede ser un modelo a seguir para todos los que se ocupan de cuestiones intelectuales y científicas.

Para muchos, el nombre de esta talentosa científica resulta desconocido, y es que en buena medida su importante contribución a la ciencia pasó desapercibida por dos grandes dificultades: ser judía y ser mujer, “obstáculos” que definitivamente marcaron su vida.

Primeros pasos

Lise Meitner nació en Viena el 17 de noviembre de 1878 en el seno de una familia judía, y aunque en la edad adulta se alejó del judaísmo y se bautizó como protestante, nunca olvidó sus raíces judías. Su educación terminó a la edad de 14 años porque en la Austria en ese momento no se permitía que las niñas asistieran a escuelas secundarias.

Desde entonces Lise continuó sus estudios autodidácticos en casa. En 1901, cuando se permitió el ingreso de mujeres a la universidad, aprobó el examen de Abitur como “estudiante extranjera” y comenzó a estudiar física en la Universidad de Viena. Allí Lise Meitner obtuvo su doctorado a la edad de 28 años.

Aunque el “error” Nobel, nunca fue reconocido, fue parcialmente rectificado en 1966, cuando Hahn, Meitner y Strassmann recibieron el prestigioso Premio Fermi en los Estados Unidos.

Poco tiempo después fue a Berlín, atraída por la reputación de Max Planck y su deseo de profundizar su conocimiento de la física. En ese momento, las mujeres seguían excluidas de las universidades prusianas, por lo que Lise tuvo que pedirle permiso a Planck para asistir a sus conferencias, y tuvo suerte.

En aquel entonces, la única forma en que una mujer podía trabajar en un laboratorio científico era encontrar un hombre que estuviera interesado en trabajar juntos, y Lise se encontró con el químico Otto Hahn con quien comenzó una colaboración que se prolongó por más de 30 años.

Inicialmente, esta colaboración realizó investigaciones en el Instituto Químico de la Universidad de Berlín, pero dada la presencia de Lise, estos trabajos se realizaron en un sótano que originalmente fue un taller de madera.

Superando adversidades

A pesar de que estaba haciendo una investigación reconocida internacionalmente, Lise fue denigrada a ingresar al instituto por la puerta de servicio, no se permitía su acceso a otras áreas de las instalaciones, y no recibió remuneración alguna por cinco años. Sin embargo, esto no la desanimó.

En 1912, con el establecimiento de la Sociedad Kaiser Wilhelm (ahora Sociedad Max Planck), Hahn y Meitner pudieron continuar su investigación en un departamento de radioactividad del Instituto de Química Kaiser Wilhelm. En 1917, Meitner estableció un departamento físico independiente hasta 1938. Un gran éxito científico de la época fue el descubrimiento de un nuevo elemento químico, el protactinio.

La importante contribución de a la ciencia Lise Meitner pasó desapercibida por dos grandes dificultades: ser judía y ser mujer.

En 1926, al tiempo de ser la primera mujer profesora de física en la Universidad de Berlín, Lise comenzó su investigación sobre la fisión nuclear. Esta investigación fue interrumpida cuando Hitler llegó al poder; y aunque su condición de ciudadana austriaca le permitió permanecer en Alemania por unos años, finalmente tuvo que cruzar la frontera en 1938, dejando atrás todas sus posesiones.

A su llegada a Estocolmo, trabajó en el laboratorio de Manne Siegbahn y desarrolló una relación de trabajo con Niels Bohr, sin dejar de mantener contacto con sus colegas alemanes. Hahn aisló la evidencia de la fisión nuclear, pero Meitner y su sobrino Otto Frisch fueron los primeros en articular cómo ocurrió el proceso.

Error Nobel

En el año 1944 Hahn recibió el Premio Nobel por el descubrimiento de la fisión de núcleos pesados, pero estando consciente que incluir a una mujer judía en su publicación le costaría su carrera en Alemania, el químico no reconoció la crucial contribución de Meitner.

Sin embargo, Hahn tuvo problemas para explicar sus propios hallazgos. En su artículo, no presentó ningún mecanismo plausible sobre cómo los átomos de uranio se habían dividido en átomos de bario. Pero Meitner tenía la explicación. Unas semanas más tarde, Lise escribió su famosa carta de fisión al editor, explicando irónicamente el mecanismo del “descubrimiento de Hahn”.

En 1926, Lise comenzó su investigación sobre la fisión nuclear al tiempo de ser la primera mujer profesora de física en la Universidad de Berlín.

Desde entonces ha surgido una controversia sobre el descubrimiento de la fisión nuclear, y los críticos afirman que representa uno de los peores ejemplos de racismo y sexismo flagrantes por parte del comité Nobel.

Las contribuciones de Meitner a la física nuclear nunca fueron reconocidas por el comité Nobel quedando totalmente excluida de tan notable logro científico y sigue siendo desconocida para la mayoría del público.

Después de la guerra, Meitner permaneció en Estocolmo y adquirió la ciudadanía sueca. Años más tarde Lise y Hahn reanudaron su amistad. Aunque el “error” Nobel, nunca fue reconocido, fue parcialmente rectificado en 1966, cuando Hahn, Meitner y Strassmann recibieron el prestigioso Premio Fermi en los Estados Unidos.

Lise Meitner, quien se negó a trabajar en el Proyecto Manhattan, declarando: “¡No tendré nada que ver con una bomba!” falleció en Cambrigde, Inglaterra el 27 de octubre de 1968. El epitafio en su lápida, escrito por su sobrino Otto Frisch, dice: “Lise Meitner: una física que nunca perdió su humanidad”.

Referencias:

Lise Meitner – Leben und Werk. LMG Porz, 2020. https://bit.ly/2WeMH2y

Lise Meitner: Die Professorin. GeoLino 2020. https://bit.ly/2C6zWjL

Lise Meitner. Atomic Heritage Foundation. 2019. https://bit.ly/3gLM2xs