Hemos visto cómo la pandemia de COVID-19 ha golpeado a las personas mayores y con enfermedades subyacentes, aunque también a algunos niños y jóvenes en situaciones muy exclusivas.

En cambio, los bebés parecen tener un sitio privilegiado en este año de malas noticias. A pesar de su innegable fragilidad y dependencia, lo bebés y niños pequeños suelen salir ilesos de la nueva infección, lo que ha llamado la atención de los científicos. De ahí planteamos preguntas cómo ¿son los bebés más resistentes al SARS-CoV-2?, ¿hay algo en ellos que en los adultos no que los protege de esta enfermedad? o bien, ¿falta en ellos algo que predispone a los adultos a un mayor riesgo?

Pues bien, meses atrás estas preguntas eran muy difíciles de responder porque los casos de bebés infectados eran realmente escasos. Ahora, a mediados de julio, aún no hay respuestas concretas, pero los científicos ya han puesto sobre la mesa algunas teorías que podrían explicar esta misteriosa resistencia a un virus que logró paralizar al mundo.

COVID-19 más leve y menos frecuente en bebés

Un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades publicado en abril informó que hubo 398 en niños menores de un año de edad, lo que representaba aproximadamente el 0.3 por ciento de todos los casos en los EE.UU. para la fecha.

Mientras que un estudio publicado en el Italian Journal of Pediatrics reveló que los síntomas entre los bebés solían ser leves. Los investigadores analizaron los casos de COVID-19 en bebés hasta la edad de seis meses y descubrieron que estos generalmente exhibirían solo una tos leve, secreción nasal o fiebre, síntomas que desaparecían en un máximo de una semana. ¿Por qué?

Menos receptores ACE2

Los científicos han planteado una hipótesis basada en la forma en que el coronavirus infecta las células humanas y se multiplica. Como explicamos ya, las partículas del SARS-CoV-2 entran en contacto con las células humanas a través de un receptor llamado ACE2 muy abundante en ciertas regiones del cuerpo. Así secuestra la maquinaria de esas células para hacer copias de sí mismo, las cuales se encargarán de repetir el proceso en otras células.

Se cree que las células de los bebés y los niños tienen pocos receptores ACE2, mientras que las de una persona adulta puede albergar miles de ellos. Al tener menos puntos para fijarse a las células, es más difícil que el virus se replique, lo que podría explicar la aparente ventaja de los infantes frente a esta infección.

Sistema inmune inmaduro

Otra hipótesis parte del sistema inmune, responsable de la popular tormenta de citoquinas. En los bebés, este podría ser demasiado inmaduro para atacar al SARS-CoV-2, un patógeno nuevo con el que nunca hemos tenido contacto.

Hemos vistos que gran parte del daño que experimentan los casos graves de COVID-19 es consecuencia de una respuesta exagerada del sistema inmunitario. Por lo que esta inmadurez, irónicamente, parece proteger a los bebés de enfermar gravemente.

Sin embargo, esto nos lleva a otro dilema digno de atención. Aunque los bebés parecen resistentes a la nueva infección en comparación con los adultos, al mismo tiempo estos podrían tener un riesgo mayor que los niños de más edad.

Esto se observó en los primeros datos revelados de China, donde 10.6 por ciento de los niños infectados menores de un año habían enfermado a un nivel grave o crítico, y dicha proporción disminuyó drásticamente con la edad.

En mejores condiciones de salud que los adultos

Una tercera hipótesis sugiere que el hecho de que los bebés y los niños mayores no suelen tener problemas de salud subyacentes como los que presentan muchos adultos supone una ventaja en medio de esta pandemia.

Anticuerpos de protección cruzada

También se ha considerado la posibilidad de que los niños que se hayan infectado con otros coronavirus recientemente disfruten de anticuerpos de protección cruzada frente a la exposición al SARS-CoV-2.

Los más protegidos en el mundo

Y por último, Aimee Ferraro, miembro principal de la facultad de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Walden, cree que los casos entre recién nacidos pueden ser menores por el simple hecho de que estos suelen ser los más protegidos entre los humanos.

Por ejemplo, un estudio realizado en abril por los CDC reveló que los bebés menores de un año representan el mayor porcentaje de hospitalizaciones entre los niños pequeños. Sin embargo, Leena B. Mithal, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas en la Universidad Northwestern, considera que esta tendencia podría deberse precisamente a que todos los recién nacidos llevados a un hospital se someten a un examen completo para descartar o confirmar infecciones, y este proceso puede tomar días.

Sin lugar a dudas, estas hipótesis resultan muy interesantes e incluso combinadas podrían explicar la baja prevalencia del virus y la gravedad de la enfermedad en bebés. Pero lo cierto es que aún queda mucho por investigar para poder determinar la razón detrás de esta misteriosa resistencia infantil.

Referencias:

Coronavirus Disease 2019 in Children — United States, February 12–April 2, 2020. https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/mm6914e4.htm

Novel Coronavirus disease (COVID-19) in newborns and infants: what we know so far. https://ijponline.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13052-020-0820-x

Epidemiological Characteristics of 2143 Pediatric Patients With 2019 Coronavirus Disease in China. https://pediatrics.aappublications.org/content/early/2020/03/16/peds.2020-0702?versioned=true

Babies’ Mysterious Resilience to Coronavirus Intrigues Scientists. https://www.scientificamerican.com/article/babies-mysterious-resilience-to-coronavirus-intrigues-scientists/