Durante una entrevista con Roger Deakins, para el podcast ‘Team Deakins’, el director de fotografía de ‘The Matrix’, Bill Pope, afirmó que filmar las secuelas de la cinta –‘The Matrix Reloaded’ y ‘The Matrix Revolutions’– fue una experiencia “entumecedora para la mente y para el alma”.

Pope aseguró que fue la “presencia” de Stanley Kubrick lo que transformó a los últimas dos cintas en algo “miserable”. “Quiero desenterrar a Stanley Kubrick y matarlo”, agregó. Según lo que afirmó el director de fotografía, la visión de las Wachowski se vio alterada por la manera de hacer cine de Kubrick.

“Ya no éramos libres. La gente te miraba. Había mucha presión. En mi corazón, no me gustaron. Sentí que deberíamos ir en otra dirección. Hubo mucha fricción y muchos problemas personales, y se mostró en la pantalla para ser honesto contigo. No fue mi mejor momento, ni fue el de nadie más”.

El director de fotografía, que no solo trabajó con las Wachowski en la franquicia de ‘The Matrix’, aseguró que estas hicieron que el proceso de grabar las otras dos películas de la trilogía se sintiese como una “especie de tortura”.

Las declaraciones de Pope estaban enfocadas en el gran número de días que tuvieron que pasar grabando las cintas, sobre todo porque grabar ambas de forma consecutiva, solo contribuyó a que el equipo se sintiera agotado, y el cansancio no es precisamente el mejor amigo de la creatividad.

“Hay algo acerca de hacer un rodaje tan largo, 276 días de rodaje, que es adormecer la mente y el alma y adormece la película”, agregó el director. Sin embargo, aunque recuerda que llevarlas a cabo no fue precisamente el momento más agradable de su carrera, admite que las recuerda con “respeto”.

Por los momentos, esperamos que las grabaciones de ‘The Matrix 4’ les resulten más agradables y que los cambios que no pudo implementar en la segunda y tercera película, pueda incluirlos en esta, de forma de poder ver en la pantalla grande el resultado final que él esperaba.