La pandemia del coronavirus, SARS-CoV-2, no parece estar cerca de detenerse. Mientras los contagios avanzan y el mundo se ajusta a esta nueva realidad, la ciencia trata de comprender todo lo que se pueda sobre este virus.

Por los momentos, se sabe que su principal medio de trasmisión son las gotas de saliva y otros fluidos que disparan al aire y a las superficies cuando las personas tosen, estornudan, hablan, ríen, etc. Asimismo, recientemente la OMS ha advertido que las microgotas que quedan suspendidas en el aire también pueden ser transmisoras de la universidad.

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Sin embargo, estos no parecen ser los únicos medios de contagio y las investigaciones sobre el tema siguen activas justo ahora. Entre ellas, un tema que venía preocupando al público tenía que ver con la capacidad o no de las mujeres embarazadas de transmitir el SARS-CoV-2 al feto.

Debido a la falta de casos suficientes para estudiar, muchos de estos datos han estado tras un velo de incertidumbre. Luego, poco a poco fueron apareciendo estudios pequeños que parecían apuntar que los bebés no podían tener COVID-19 a causa de una transmisión transplacentaria. Ahora, este caso de estudio podría hacer reaparecer las preocupaciones sobre esta posibilidad.

Caso de estudio demuestra la transmisión transplacentaria

La investigación se publicó este martes en la revista Nature Communications. En ella se detalla todo el proceso de recopilación de datos, seguimiento y pruebas que los científicos realizaron de un caso particular.

Todos estos estudios se realizaron durante el tercer trimestre de embarazo de la futura madre. Según sus resultados, fue posible notar que el neonato (durante su primer día de vida) ya mostraba síntomas tanto físicos como neuronales del COVID-19.

En anteriores oportunidades, ya se han reportado casos en los que los síntomas físicos se han manifestado. No obstante, no se había podido comprobar realmente si había sido transmisión transplacentaria, transcervical durante el parto o por exposición posterior en los hospitales.

Ahora, para este caso, se mantuvo al recién nacido en una sala aislada y estéril. De este modo, se comprobó indiscutiblemente que el contagio se había dado antes del alumbramiento.

Lo más resaltante

Con este caso de estudio, los investigadores pudieron observar más en detalle todos los procesos que el SASR-CoV-2 puede desencadenar en las embarazadas, y en el feto. Como resultado, lograron clasificar sus conclusiones en tres grandes bloques.

En primer lugar, el coronavirus causa viremia materna (que la madre presente síntomas de la enfermedad). Asimismo, con esto se comprobó que el virus en el cuerpo de la madre pudo llegar hasta la placenta. Además, esta presentaba una carga vírica incluso mayor a la existente, por ejemplo, en la sangre de la mujer.

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Por su parte, en segundo lugar, también fue posible notar que el SARS-CoV-2 causó una reacción de inflamación placentaria, debido a la alta carga viral. Dichos detalles se comprobaron a través de exámenes histológicos e inmunohistoquímicos.

Finalmente, la conclusión más notable fue la confirmación de la existencia de una viremia neonatal. Con lo anterior, fue posible comprobar que esta se dio dentro del vientre, por lo que, se convierte en una consecuencia directa de la infección placentaria antes mencionada.

Referencia:

Transplacental transmission of SARS-CoV-2 infection: https://doi.org/10.1038/s41467-020-17436-6

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