La vacunación es ampliamente considerada como uno de los mayores logros médicos de la civilización moderna. Enfermedades que eran comunes hace menos de una generación ahora son cada vez más raras gracias a las vacunas. Aun así, hay personas que adversan la vacunación.

En los últimos años, la oposición a las vacunas, lo que se conoce como el movimiento antivacunas o los anti vaxxers, ha sido una postura que ha ganado cada vez más adeptos, y en consecuencia, algunos padres han optado por renunciar a las vacunas para sus hijos, resultando en el resurgimiento de enfermedades infecciosas que habían sido casi o completamente erradicadas.

Variedad de razones

La oposición a la vacunación no es un concepto nuevo. Prácticamente, desde que se crearon las vacunas ha habido personas que se han opuesto a ellas. El rechazo comenzó a principios de 1800 cuando la vacuna contra la viruela comenzó a usarse en grandes cantidades.

La idea de inyectar a alguien una parte de la viruela para protegerlos de la misma viruela se enfrentó a muchas críticas, las cuales se basaron en objeciones sanitarias, religiosas y políticas. Algunos clérigos creían que la vacuna iba en contra de su religión.

La creciente cantidad de personas que rechazan las vacunas ha propiciado la reaparición de enfermedades infecciosas, como el sarampión, en lugares donde habían sido erradicadas o estaban casi desaparecidas.

En la década de 1970, la vacuna DTaP (difteria, toxoides tetánicos y tos ferina) recibió una ola de oposición cuando se relacionó con trastornos neurológicos. Aunque estudios demostraron que este riesgo es realmente minúsculo.

Hay una variedad de razones detrás de la oposición a la vacuna. Algunas personas tienen que renunciar a diferentes vacunas debido a un alto riesgo de posibles reacciones alérgicas, mientras que otros citan las creencias religiosas como la razón de su negativa a vacunarse, aunque la mayoría de las religiones convencionales no condenan la vacunación.

Propiciando la reaparición

Algunas personas también piensan que los riesgos superan los beneficios. Algunos citan muchos riesgos médicos, incluido el autismo, como posibles consecuencias de ser vacunados. Muchos argumentan que las vacunas solo son un negocio de compañías farmacéuticas que solo quieren vender sus productos, y existe la creencia común de que, dado que se han eliminado estas enfermedades, no hay necesidad de vacunarse.

La vacunación es ampliamente considerada como uno de los mayores logros médicos de la civilización moderna.

Desafortunadamente, las personas que deciden no vacunarse o a sus hijos no solo los afecta ellos. La creciente cantidad de personas que rechazan las vacunas ha propiciado la reaparición de enfermedades infecciosas en áreas donde habían sido erradicadas o estaban casi desaparecidas, como el sarampión, la tos ferina, paperas y tuberculosis, entre otras.

En el contexto de la pandemia actual, y mientras científicos e instituciones de todo el mundo trabajan incansablemente para crear una vacuna para COVID-19, lo que se considera el boleto de salida a la crisis actual, los anti-vaxxers compiten para convencer a las personas de que será peligroso, argumentando teorías conspirativas que han sido ampliamente desacreditadas.

Referencias:

4 Diseases Making a Comeback Thanks to Anti-Vaxxers. Time, 2014. https://bit.ly/2BPBqPe

Anti-vaxxers open door for measles, mumps, other old-time diseases back from near extinction. Usa Today, 2019. https://bit.ly/3gF2TSv

‘It’s psychologically easier’: how anti-vaxxers capitalised on coronavirus fears to spread misinformation. The Guardian, 2020.