El herpes es una de las enfermedades más prevalentes entre los seres humanos. Al igual que el coronavirus, para el cual ya hay unos 200 proyectos de vacunas en procesos, esta es causada por un virus. Sin embargo, a pesar de tener años circulando y de que años tras año siguen ocurriendo nuevos contagios, aún no existe una vacuna contra este en particular. ¿Por qué?

Pues bien, en varias oportunidades hemos explicado que el desarrollo de vacunas no es para nada sencillo, y puede tomar incluso una década. Pero esto no solo dependerá del financiamiento que obtengan los investigadores y médicos involucrados, sino también de las características particulares del patógeno en cuestión.

El virus del herpes simple, también conocido como VHS, no tiene características mortales para los humanos, pero sí se las ingenia para pasar desapercibido de su sistema inmunitario. Esto, junto a las dificultades típicas de este tipo de proyectos de investigación, ha dificultado la obtención de una vacuna eficaz que proteja a la población.

El virus del herpes

El virus del herpes simple (VHS) es el patógeno que causa la infección que se conoce como herpes. Hasta ahora, se distinguen dos tipos: uno es el VHS-1, también conocido como el herpes oral, que causa ampollas febriles alrededor de la boca y la cara; otro es el VHS-2, conocido también como herpes genital, cuyas ampollas aparecen en el área genital de hombres y mujeres infectados.

El virus del herpes puede causar ampollas orales y genitales muy dolorosas para los pacientes. Foto: Getty Images.

Ambas formas se contraen tras tener contacto con personas infectadas o utensilios recién usados por personas infectadas. Por ejemplo, el VHS-1 puede contagiarse tras un beso, compartir un bálsamo labial, comer de los mismos utensilios, beber del mismo vaso, etc. El VHS-2 se transmite a través de contacto sexual, teniendo contacto directo con las lesiones de la persona infectada.

Esta era la idea más extendida, pero desde hace algunos años se sabe que ambas formas del virus pueden transmitirse por cualquiera de estas vías. Por ejemplo, una persona con herpes en la boca podría transmitirlo a los genitales de otra persona tras tener contacto sexual con ella.

Una vez que el virus ingresa en el cuerpo de una persona, permanecerá allí de por vida.Algunas personas tienen el virus en su organismo, pero nunca desarrollan síntomas. Otras, desarrollan las ampollas tras el primer contacto con el virus, pero no vuelven a aparecer nunca más. Mientras que otras, pueden experimentar lesiones esporádicas o recurrentes a lo largo de su vida.

La aparición de las ampollas dependerá del estado de salud, estilo de vida y de otros factores que aún la ciencia no determina. Pero por el momento, no existe una cura definitiva para esta enfermedad infecciosa, ni mucho menos una vacuna. Las personas con herpes se controlan con medicamentos como aciclovir, valaciclovir o famciclovir, o simplemente esperan que el brote sane por sí solo.

No se trata de un mal de morir, pero ciertamente puede afectar la calidad de vida de las personas: las lesiones pueden ser muy dolorosas tanto en la boca como en los genitales, y además causan estigmatización.

Además, el virus del herpes aumenta el riesgo de contraer otras enfermedades como el VIH, y el riesgo de desarrollar cáncer cervical. En recién nacidos, la infección suele ser potencialmente mortal pudiendo causar encefalitis y ceguera corneal.

¿Qué hace al virus del herpes tan complejo?

La estructura y comportamiento tan particulares del virus del herpes han constituido un gran obstáculo en el desarrollo de una vacuna. El Dr. William Schaffner, presidente del Departamento de Medicina Preventiva del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt en Tennessee, ha decidido explicarlo comparándolo con otros virus como el del sarampión.

El virus del herpes se escabulle del sistema inmunitario y oscila entre una etapa latente y lítica. Foto: Getty Images.

El virus del sarampión ingresa al organismo, infecta a las células y nuestro sistema inmunitario responde rápidamente y genera anticuerpos para batallar con él ante una próxima exposición.

En cambio el virus del herpes tienen un ADN más complicado que la mayoría de las infecciones, lo que le permite pasar desapercibido por nuestro sistema inmunitario, tal como lo hacen las células cancerosas.

Se oculta en las células nerviosas y emerge meses o años después, y reactiva la infección dando lugar a las molestas ampollas ya mencionadas. “Está hibernando dentro de nuestro cuerpo y luego vuelve a aparecer periódicamente”, dijo Schaffner a Healthline.

Por su parte, la Dra. Ashley Thomas, especialista en enfermedades infecciosas de Orlando Health en Florida, señala que el virus del herpes ha evolucionado junto con los humanos a lo largo de los siglos, lo que lo convierte más en un huésped que en un invasor. Esto “hace que sea difícil desarrollar una vacuna porque no sabes cuál es el objetivo”, añadió Schaffner.

“Cualquier problema que causa el herpes se debe a la reactivación de la latencia”, dijo el Dr. Luis M. Schang. “Esa es la razón por la cual los antivirales no pueden curar la infección y por lo que hasta ahora ha sido imposible desarrollar una vacuna. La latencia y la reactivación son un foco principal para la investigación del virus del herpes”.

Schang participó junto a un equipo del Baker para la Salud Animal en una investigación que identificó un nuevo mecanismo que juega un papel en el control de cómo el virus del herpes alterna entre las etapas latentes y activas.

El artículo publicado en PLOS Pathogens, explica que cuando el virus ingresa a una célula, esta trata de protegerse envolviendo firmemente el ADN viral alrededor de proteínas llamadas histonas, condensándolo en cromatina y dejándolo inactivo.

Si la célula no tiene éxito, la cromativa se agrupa de manera más dispersa y deja libre el ADN viral, permitiendo que el virus se replique usando la maquinaria de la célula, dando lugar a una infección lítica.

La investigación del herpes es un proceso largo y costoso

Pero aún así, la humanidad ha logrado desarrollar tratamientos efectivos y vacunas contra enfermedades bastante graves. ¿Por qué no ha pasado lo mismo con el herpes, que es una enfermedad tan extendida en todo el mundo?

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Al ser el virus tan complicado, su investigación es larga, costosa, y a veces poco rentable para las farmacéuticas. Esto ha sido un impedimento en el desarrollo de una vacuna.

Pues el hecho de que el virus sea tan complicado hace que su investigación sea muy costosa, y como hemos visto, larga, y esto no necesariamente sea un buen negocio para las farmacéuticas.

“Hemos tenido muchos comienzos falsos en esto”, señaló Schaffner. “Ha habido algunas grandes inversiones que no han funcionado”, dijo refiriéndose al ensayo clínico de fase II con la vacuna GEN-003 de Genocea Biosciences. Esta candidata arrojó resultados positivos, pero no fue suficiente para que los ejecutivos de la empresa continuaran invirtiendo en su desarrollo.

En 2018, el director ejecutivo de Genocea, Chip Clark, dijo que al principio había entusiasmo para el desarrollo de la vacuna, ya que muchas personas la necesitaban. Sin embargo, un ensayo de fase III habría costado 150 millones de dólares y le habría llevado tres años.

Schaffner cree que para poder llegar a una vacuna contra el virus del herpes, será necesario realizar investigaciones más básicas que permitan comprender mejor cómo funciona el virus. Esto podría estimular el interés de las farmacéuticas y reducir la posibilidad de fallas (y pérdidas de dinero) en fases avanzadas del desarrollo de vacunas.

Referencia:

Chromatin dynamics and the transcriptional competence of HSV-1 genomes during lytic infections. https://journals.plos.org/plospathogens/article?id=10.1371/journal.ppat.1008076

Why We Still Don’t Have a Herpes Vaccine. https://www.healthline.com/health-news/why-we-still-dont-have-a-herpes-vaccine

Why is there no cure for herpes? https://www.medicalnewstoday.com/articles/why-is-there-no-cure-for-herpes