La diabetes es un problema que, tan solo en Estados Unidos, ya afecta a más de 30 millones de personas, según lo declarado por los CDC de la nación. Con el paso del tiempo, la ciencia y la medicina han aprendido a conocerla, diagnosticarla y tratarla con métodos cada vez más eficientes.

Pero este se trata de un proceso que no tiene fin, pues se encuentra en constante cambio y actualización. En esta oportunidad, la investigación realizada por la Universidad de Gotemburgo y el Hospital Universitario Sahlgrenska, ambos de Suecia, ha resaltado un nuevo elemento que podría ayudarnos a conocer un poco mejor la diabetes y cómo esta se maneja.

La investigación que respalda estos descubrimientos se publicó recientemente en la revista científica Cell Metabolism. En esta, los investigadores declararon haber comprobado una relación entre la microbiota intestinal y los cambios glucémicos en los organismos de los individuos diabéticos.

Lo que se sabía vs lo que se ha descubierto

Ya en anteriores estudios, se evidenció cómo la microbiota intestinal puede influenciar en el desarrollo de la diabetes tipo 2. Sin embargo, ahora, la investigación dirigida por el , profesor de medicina molecular en la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo, Fredrik Bäckhed, ha llegado para llevar este conocimiento un paso más allá.

Gracias a los nuevos resultados, se sabe que la microbiota intestinal se encuentra en un constante proceso de “comunicación” e intercambio con el resto del organismo. De este modo, interactúa con las funciones de este y con sus condiciones internas.

Asimismo, han descubierto que el kilogramo de bacterias que se acumulan en el tracto intestinal varía si la persona está sana o si tienen diabetes tipo 2. Por lo que, el solo hecho de medir esta flora bacteriana puede ofrecer a los científicos datos sobre el estado de la diabetes del individuo.

Un nuevo mecanismo de identificación

Debido a esto, los investigadores han determinado que la microbiota intestinal puede convertirse en un nuevo indicador para diagnosticar la diabetes. Según sus pruebas, estos cambios bacterianos se dan tanto en presencia de la diabetes tipo 2 como en la de la prediabetes. Por lo que, el análisis del tracto intestinal podría ser de ayuda en más de un tipo de diagnóstico.

Igualmente, se notó que los cambios en esta flora bacteriana se dieron principalmente a causa de las variaciones en los niveles de glucosa del organismo. Por lo que, está comprobado que sus modificaciones irán asociada a uno de los indicadores más fieles del estado de la diabetes en el organismo, el nivel de azúcar en la sangre.

Una diferenciación importante

Un detalle valioso es que estos cambios se notan por ejemplo en individuos con intolerancia leve a la glucosa o baja resistencia a la insulina (prediabéticos). Por lo que, se trata de un indicador sensible a cambios pequeños.

Sin embargo, estos no se hacen presentes, por ejemplo, cuando la persona está en ayunas y sus niveles de azúcar están bajos por otros motivos. Gracias a esto, se puede tener las seguridad de que, si se presentan cambios, entonces será momento de comenzar a actuar contra la diabetes.

Otros descubrimientos relevantes

Sumado a este detalle, también fue posible determinar que, específicamente, la producción del ácido graso, butirato, se redujo tanto en prediabéticos como en personas con diabetes tipo 2.

El butirato se encarga de promover la producción de hormonas en todo el tracto gastrointestinal. A su vez, también suele participar en elementos como el control de la inflamación de los tejidos.

Básicamente, se trata de un ácido formado por bacterias beneficiosas que digieren las fibras dietéticas que el organismo consuma. Por lo que, su escases puede traducirse en procesos intestinales menos eficientes y una menor absorción de nutrientes y, claro, azúcares.

Una nueva oportunidad surge

“Esperamos encontrar patrones e identificar qué componentes de la microbiota intestinal identifican a las personas cuyo riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 es elevado”, ha dicho Bäckhed.

Para este, el nuevo paso de la investigación es profundizar en este nuevo campo. Todo para conocer cuáles son los cambios e indicadores que intervienen exactamente en los procesos del sistema gastrointestinal y su relación con la diabetes.

De esta forma, más adelante, se podría no solo medir de manera más eficiente el avance de la condición, sino que se podrían desarrollar tratamientos más especializados para mantenerla a raya.

“En el futuro, tal vez podamos prescribir cambios dietéticos individualizados o desarrollar nuevos tipos de probióticos que puedan prevenir o incluso tratar la enfermedad”, finalizaba Bäckhed.

Referencia:

The Gut Microbiota in Prediabetes and Diabetes: A Population-Based Cross-Sectional Study: https://doi.org/10.1016/j.cmet.2020.06.011