La diabetes tipo 2 es una enfermedad que aqueja al mundo entero. Según los CDC de Estados Unidos, al menos 30 millones en la población del país la sufren en la actualidad.

Con la diabetes tipo 2 llega la incapacidad del organismo de procesar y utilizar la insulina como se requiere. Por lo que, es necesario que se lleve a cabo un control “manual” de los niveles de azúcar en la sangre.

Para esto, en casos más leves, una buena alimentación y ejercicio pueden ser lo que se necesita para mantener al organismo en orden. Por otra parte, los cuadros más severos podrían requerir de medicamentos especiales, e insulina, para balancear los niveles de azúcar de su cuerpo.

Ahora, un nuevo estudio publicado en Psychoneuroendocrinology ha reflejado que no solo estos elementos pueden ser reguladores de los niveles de glucosa en la sangre. De hecho, han establecido una relación directa entre estos y una hormona que todos los humanos producimos en exceso en la actualidad: el cortisol.

Un vínculo claro

Doctor Joshua J. Joseph atendiendo a un paciente. Crédito: Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio.

El estudio llevado a cabo colaborativamente por la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio y el Centro Médico Wexner de la misma institución, reveló que los niveles de cortisol, la hormona del estrés, estaban directamente relacionados con los de azúcar en la sangre de las personas con diabetes tipo 2.

Por esto, los casos en los que el recuento de la hormona en el organismo era mayor o más sostenido, las personas mostraban niveles más altos de azúcar en la sangre y una capacidad menor para controlarlos.

Un perfil de cortisol plano

Para poder explicar un poco mejor esta situación, el doctor y endocrinólogo, Joshua J. Joseph, comenta que, en situaciones comunes de personas sanas, los niveles de cortisol fluctúan naturalmente durante el día. Por esto, en la mañana son más altos y van disminuyendo paulatinamente hasta que llega la noche.

“Pero en los participantes con diabetes tipo 2, los perfiles de cortisol que fueron más planos durante todo el día tuvieron niveles de glucosa más altos”. Comentó Joseph, quien también es investigador del Centro de Investigación de Diabetes y Metabolismo del centro médico.

Gracias a su estudio, se pudo determinar que las personas con un perfil de cortisol plano, y que además sufren de diabetes tipo 2, tenían más problemas para controlar sus niveles de glucosa.

El estrés, el eterno y peligroso enemigo

Estos resultados se complementan con investigaciones anteriores que han relacionado al estrés y a la depresión como causantes directos de un perfil de cortisol plano. Por ende, los investigadores ven como un punto vital el continuar realizando estudios sobre la relación entre este par de elementos, su control y la regulación de los niveles de azúcar en diabéticos.

La depresión, la diabetes y el mindfulness

Con esto en mente, los investigadores ya tienen en curso una nueva investigación. Esta se ha titulado “Terapia cognitiva basada en Mindfulness para la depresión comórbida y la diabetes tipo 2”.

“Hemos comenzado un nuevo ensayo para examinar si las prácticas de atención plena pueden reducir el azúcar en la sangre en las personas con diabetes tipo 2”, declara Joseph.

Actualmente, se puede encontrar su información detallada en el siguiente enlace. Pero, básicamente, se trata de un análisis que busca determinar las capacidades de prácticas como el mindfulness (o atención plena) para actuar como un regulador de la depresión. Lo que, a su vez, lo convertiría en una herramienta de control de la glicemia en diabéticos.

Cabe destacar que no consideran que la atención plena sea el único medio de bajar los niveles de estrés. De hecho, según Joseph, el simplemente dedicar tiempo a realizar actividades que le sean gratas a la persona, puede ser de gran ayuda.

¿Controlar el estrés previene la diabetes?

Por los momentos, las investigaciones solo han revelado que las variaciones en la regulación de la glucosa su relación con el cortisol solo se da en las personas con diabetes tipo 2. Debido a esto, aún no es posible asegurar que el control del estrés sea un medio preventivo contra la diabetes.

No obstante, tanto Joseph como su equipo consideran que esta es una posibilidad que debe estudiarse a fondo. Por esto, también continúan realizando investigaciones para comprender la relación entre el estrés –y los niveles elevados sostenidos de cortisol en el organismo– y la aparición de la diabetes tipo 2, además de otras enfermedades cardiovasculares.

“La mayoría de las personas con diabetes tipo 2 conocen la importancia de hacer ejercicio regularmente, comer una dieta saludable y descansar lo suficiente. Pero el alivio del estrés es un componente crucial y a menudo olvidado del control de la diabetes”, recalca Joseph.

Por este motivo, para él y para su equipo, el profundizar los conocimientos sobre esta área es vital para poder brindar información que pueda ayudar a las personas a llevar de mejor manera su condición.

Referencia:

The longitudinal association of changes in diurnal cortisol features with fasting glucose: MESA: https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2020.104698