La maternidad es todo un intrincado mundo de procesos, emociones y responsabilidades por lo que pasan las mujeres que han traído vida al mundo. Esta comienza a gestarse durante el embarazo y se hace oficial con el nacimiento del bebé.

Durante toda la gestación, el organismo materno se convierte en el puente que une y prepara al bebé para lo que hay en el exterior. Pero este proceso no termina con el parto, de hecho, incluso después de este la madre continúa compartiendo nutrientes con sus hijos a través de la lactancia materna.

Ahora, las investigaciones de la University of British Columbia y la University of Manitoba han comprobado que los microbios benévolos o “bacterias buenas”, también se traspasan de este modo. Sus resultados se publicaron hoy en Cell Host & Microbe y demuestran cómo los microorganismos en la leche materna influencian el desarrollo de la flora bacteriana intestinal de los bebés.

Las coincidencias que revelaron el traspaso de microbios madre-hijo

Para poder llegar a estas conclusiones, el estudio tomó en cuenta a casi 1.250 parejas de madres e hijos recién nacidos, a los que se monitoreó durante el primer año de vida. Todas estas formaban parte de la investigación en curso CHILD (CHILD Cohort Study).

Con los datos obtenidos de este estudio cohorte reconocido como líder en el mundo en investigación de salud materna, neonatal e infantil, los investigadores trabajaron para identificar una relación entre la microbiota intestinal de los bebés y las bacterias ubicadas en la leche materna.

Esto se logró comprobar a través de los procesos de secuenciación 16S rRNA. Gracias a estos, se pudo demostrar el lazo de aparición simultánea de ciertas bacterias como el streptococcus y la veillonella, tanto en la leche materna como en las heces de los bebés. Lo cual de indicios de un proceso de traspaso de estos.

La leche materna determina en gran medida la microbiota intestinal del bebé

Debido a esto, también ha sido posible corroborar el rol vital que juega la leche materna en el desarrollo de la flora intestinal infantil. Ante esto, el doctor Stuart Turvey, coautor del estudio, ha declarado:

“Nuestro estudio confirma que la leche materna es uno de los principales impulsores del desarrollo de la microbiota intestinal infantil”.

Con esto, han comprobado que la lactancia materna es otro importante factor modificador de la flora intestinal, como también lo son los microbios vaginales al momento de un parto natural. Por su parte, el profesor Brett Finlay, otro coautor, también acotó:

“Estos resultados avanzan la hipótesis de que la leche materna puede actuar como una incubadora que enriquece, protege y transporta ciertas bacterias al tracto intestinal de un bebé y esto puede darnos pistas sobre qué bacterias podrían ser buenos probióticos, ya que parecen resistir el viaje al bebé”.

El tipo de lactancia materna afecta también la flora intestinal del infante

Su investigación también les ayudó a determinar que los tipos de lactancia también tienen papel importante a la hora de traspasar las bacterias. Ya que, dependiendo de factores diversos el resultado final podría ser diferente. Elementos como el modo (directo o por biberón), la duración y los momentos que se elijan para la lactancia serían determinantes. Esto se comprobó al ver los resultados en la microbiota infantil y en las muestras ubicadas en sus heces.

“Descubrimos que la modalidad y la duración de la lactancia materna estaban fuertemente asociadas con la composición general de la microbiota intestinal de un bebé y que las bacterias de la leche materna dan forma al microbioma intestinal de un bebé en un grado similar al de otros modificadores conocidos [como las bacterias vaginales durante el parto]”, dice Turvey.

Los biberones no son tan efectivos

Igualmente, los estudios revelaron que la leche materna extraída, almacenada y luego administrada con biberones era mucho menos rica en microbios. Por lo que, aquella que se producía con un proceso de amamantado directo era más beneficiosa para los bebés.

 “Excepcionalmente, nuestro estudio demostró que si bien la leche materna y el intestino del lactante tienen distintas composiciones de microbiota, hay algunas bacterias comúnmente compartidas que eran más frecuentes y abundantes en la leche materna de las madres que solo amamantaban directamente en el seno, mientras que otras bacterias mostraron dosis dependientes de la lactancia materna exclusiva [con biberón]”, dijo Finlay.

Los autores han declarado que este se trata del primer estudio en su tipo. Esto ya que abarca la lactancia materna y sus tipos, la composición de la leche durante el amamantamiento y los componentes de la microbiota intestinal de los bebés como un todo.

Con esto, se podrá tener una mejor idea de qué procesos llevar a cabo para promover una mejor salud general infantil. Como, por ejemplo, dar prioridad a la lactancia materna directa. Ya que esta ofrece más nutrientes y bacterias buenas con las que enriquecer de forma segura el organismo del niño. Lo que, a su vez ayuda fortalecer su sistema inmunológico general.

Referencia:

Breastmilk Feeding Practices Are Associated with the Co-Occurrence of Bacteria in Mothers’ Milk and the Infant Gut: the CHILD Cohort Study: https://doi.org/10.1016/j.chom.2020.06.009