Muchos consideran la raza humana muy inteligente, pero hay ciertas tareas en las que no necesariamente tengan el juego ganado frente a otros animales, y un estudio publicado en la revista Scientific Reports ha dejado evidencia de ello.

Los loros grises africanos (Psittacus erithacus) son aves longevas y muy inteligentes. Pueden vivir más de 50 años, memorizar docenas de palabras en inglés, y aunque pocos lo crean, pueden llegar a ser más astutos que los estudiantes de Harvard en un clásico juego de Shell.

Griffin contra 42 humanos

Un loro gris africano en particular, llamado Griffin, fue desafiado por un equipo de investigadores a una tarea de memoria funcional compitiendo con 21 estudiantes universitarios, y los superó en 12 de los 14 ensayos realizados.

Griffin con su cuidadora, la psicóloga Irene Pepperberg. Foto: Stephanie Mitchell/Harvard.

La tarea, conocida como el juego de Shell, consistió en localizar un pompón colorido escondido debajo de un vaso de plástico después de que se barajara alrededor de una mesa varias veces.
Se realizaron 14 ensayos en los que participaron adultos (estudiantes de pregrado de Harvard), Griffin y 21 niños de seis a ocho años de edad. Los primeros completaron 120 rondas del juego, mientras que los niños hicieron 36, aunque para los tres grupos estas se fueron haciendo cada vez más difíciles conforme avanzaban.

Al principio, los participantes debían memorizar las posiciones de solo dos pompones escondidos debajo de dos tazas, los cuales nunca se movieron. Al final, los participantes debieron hacer seguimiento de cuatro pompones de diferentes colores debajo de cuatro tazas que se movieron cuatro veces.

Griffin pudo encontrar el pompón objetivo con mayor precisión que los niños en los 14 ensayos. En cambio, con los estudiantes la tarea fue un poco más reñida. Cuando el rendimiento de estos empezó a disminuir en las pruebas de tres pompones barajados tres o cuatro veces, Griffin siguió atinando en el objetivo. Su precisión solo disminuyó al final del día, cuando el reto ya involucraba cuatro pompones barajados tres o cuatro veces.

“Piénselo: el loro gris supera a los estudiantes de Harvard. Eso es bastante increíble”, dijo a The Harvard Gazette el autor principal del estudio, Hrag Pailian, becario postdoctoral en Harvard . “Teníamos estudiantes que se concentraban en ingeniería, pre-medicina, esto, aquello, estudiantes de último año, y él simplemente les pateó el trasero”.

Tanto el loro como los humanos estaban utilizando una característica de sus memorias de trabajo llamada “manipulación”, ya que no solo se trataba de recordar qué pompones estaban debajo de qué tazas, sino de manipular esa información conforme las tazas se barajaban.

Pero el hecho de que el loro pudiera competir y sobresalir frente a 42 competidores humanos sugiere que la manipulación es una capacidad antigua a nivel evolutivo, y que pudo haber existido en un ancestro común hace millones de años. ¿Cuántos podrían creer esto?

Referencia:

Age and Species Comparisons of Visual Mental Manipulation Ability as Evidence for its Development and Evolution. https://www.nature.com/articles/s41598-020-64666-1#Abs1