La tendencia general es comer una tres veces al día: desayuno, almuerzo y cena. Algunos también acostumbran merendar en el intervalo entre los primeros y los dos últimos, mientras que otros simplemente están bien con el primer esquema.

Sin embargo, es probable que a todos, o casi todos, nos haya pasado que estudiando o trabajando, se nos antoja comer algo específicamente dulce. Quienes conozcan un poco sobre nutrición y psicología sabrán que hay muchos factores que podrían estar detrás de este antojo, pero no están tan equivocados aquellos que dicen que “todo está en la cabeza”.

Y es que una nueva investigación ha revelado que existen células cerebrales específicas que controlan la cantidad de azúcar que ingerimos y también cuánto anhelamos aquellos alimentos de sabor dulce.

Los investigadores se enfocaron en la actividad de una hormona llamada crecimiento de fibroblastos factor 21 (FGF21), sobre la cual se sabe que desempeña un papel importante en el equilibrio energético de nuestro cuerpo, y cómo no, en el control del peso corporal y la sensibilidad a la insulina.

FGF21 aumenta la sensibilidad a la glucosa en las hormonas

En estudios previos, el mismo equipo descubrió que FGF21 se produce en el hígado tras un incremento de los niveles de azúcar, luego de lo cual actúa en el cerebro para detener la ingesta y el interés por el sabor dulce.

 

Partiendo de ello, los investigadores demostraron por primera vez que, en efecto, las células cerebrales responden a las señales de la hormona FGF21, y que esta interacción ayuda a regular la preferencia por los sabores dulces y la ingesta de azúcar.

Esto había sido difícil de lograr ya que que el receptor de la hormona FG21 se expresa a niveles muy bajos, por lo cual detectarlo era más que un desafío para los investigadores, a pesar de que ya se sabía que tenía un efecto en el cerebro.

Pero en esta oportunidad, lograron identificar con precisión qué células expresan el receptor de FGF21. Descubrieron que la hormona se dirige a las neuronas glutamatérgicas en el cerebro para reducir la ingesta de azúcar y la preferencia de sabor dulce.

Además, descubrieron el mecanismo mediante el cual la acción de FGF21 sobre neuronas específicas en el hipotálamo ventromedial reduce la ingesta de azúcar. La hormona aumenta la sensibilidad de las neuronas a la glucosa.

“Este es el primer estudio que realmente identifica dónde esta hormona está actuando en el cerebro y que ha proporcionado algunas ideas muy interesantes sobre cómo está regulando la ingesta de azúcar”, afirmó Matthew Potthoff, PhD, profesor asociado de neurociencia y farmacología en la Facultad de Medicina Carver de la Universidad de Iowa.

Pues bien, no parece nada del otro mundo, pero comprender los mecanismos biológicos que controlan la ingesta de azúcar sigue siendo una necesidad en nuestros tiempos. Recordemos que cuando este consumo se vuelve excesivo, llegan problemas como la obesidad, y con ella otras enfermedades graves que reducen la calidad y los años de vida.

Referencia:

FGF21 Signals to Glutamatergic Neurons in the Ventromedial Hypothalamus to Suppress Carbohydrate Intake. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1550413120303090?via%3Dihub