Que todo el mundo lo piense, no quiere decir que sea correcto. Seguro has escuchado esta idea alguna vez, y pensamos que está más cerca de la realidad que la contraria. Además, este puede extrapolarse del pensamiento a la práctica también: que todos lo apliquen, o lo usen, no quiere decir que realmente funcione.

Tal es el caso de las cámaras térmicas, que han sido una de las tecnologías más empleadas durante la pandemia para detectar individuos con fiebre en los aeropuertos y diferentes sitios públicos. Pero también podemos mencionar las “cajas de aerosol” que se han estado utilizando para proteger a los trabajadores de salud que intuban a los pacientes con COVID-19.

Un equipo de investigadores australianos advirtió recientemente que las cajas de aerosol, en lugar de proteger a los médicos y personal de salud durante la pandemia de coronavirus, pueden aumentar su exposición a las partículas virales en el aire, y por consiguiente, aumentar el riesgo de que se contagien.

Mayor exposición a partículas en el aire

Las cajas de aerosol aparecen en casi todas las imágenes que vemos de trabajadores de salud intubando a casos graves de COVID-19 que necesitan ser conectados a un ventilador mecánico.

Estas se han promocionado como una forma rápida y simple de proteger al personal que atiende a dichos pacientes, sin embargo, su efectividad y seguridad nunca fueron probados clínicamente antes de que se extendiera su uso. De hecho, no existe ninguna directriz internacional sobre equipos de protección personal que respalde o promueva su uso.

Los expertos han expresado su preocupación ante la posibilidad de que estos dispositivos, en lugar de proteger, pongan en riesgo a los trabajadores de salud. Sin embargo, el aumento masivo de casos de COVID-19 y la necesidad de solventar rápidamente ha continuado su uso.

Pero un equipo de investigadores australianos decidió probar su efectividad a fin de proporcionar una imagen más clara para el sector. Aplicaron cinco métodos de contención de aerosoles: caja de aerosol; caja sellada con y sin succión; cortina vertical y cortina horizontal, y los compararon con los resultados de no hacer ninguna intervención.

Los voluntarios que participaron en el experimento sostuvieron una botella de líquido inofensivo justo debajo de la boca y tosieron cada 30 segundos. Entonces los investigadores usaron dispositivos de detección para contar las partículas en el aire de diferentes tamaños y evaluar su propagación durante cinco minutos.

Al comparar los resultados bajo estos métodos con no usar ningún dispositivo de contención, descubrieron que la exposición a partículas de todos los tamaños en el aire fue mayor cuando se utilizó una caja de aerosol.

“Se observaron claramente picos de partículas en el aire, coincidiendo con la tos del paciente. Creemos que representan partículas que escapan de los agujeros de acceso del brazo en la caja de aerosol”, señalaron los autores.

La simulación no se hizo concretamente con el COVID-19, pero si las partículas del coronavirus se comportan de la misma manera que el fluido de este estudio, entonces la caja de aerosol en realidad no estaría proporcionando protección, sino aumentando la exposición, incluso en un factor de cinco veces o más.

“Este estudio demuestra que dispositivos como la caja de aerosol que probamos, que es típica de los diseños utilizados en todo el mundo, confieren un beneficio mínimo o nulo al contener aerosoles durante un procedimiento de generación de aerosol y pueden aumentar en lugar de disminuir la exposición a partículas en el aire”.

Y tal como indica Peter Chan, uno de los líderes de la investigación, si la caja de aerosol se vendiera como un producto y se regulara, probablemente se retiraría de inmediato debido a esto.

Referencia:

‘Aerosol boxes’ meant to protect COVID health teams might harm them: study. https://medicalxpress.com/news/2020-07-aerosol-meant-covid-health-teams.html