El cáncer es una de las enfermedades más preocupantes de las últimas décadas, y aunque en la actualidad existen varios tratamientos prometedores para ayudar a los pacientes, estos no siempre son efectivos para todos.

Es por ello que este sigue siendo un tema de investigación recurrente. Pero entre las nuevas propuestas está un nuevo estudio que demuestra que un ácido graso llamado dihomogamma-linolénico, o DGLA, puede matar las células cancerosas humanas. Los resultados se publicaron en la revista Development Cell.

El DGLA puede inducir la ferroptosis

El DGLA es un ácido graso poliinsaturado que se encuentra en pequeñas cantidades en el cuerpo humano, aunque no es un ingrediente común en la dieta humana como otros ácidos grasos, como los que se encuentran en el aceite de pescado. De hecho, el DGLA ha sido muy poco estudiado.

Para este estudio, los investigadores decidieron utilizar como modelo animal el nematodo Caenorhabditis elegans, muy empleado en la investigación molecular por la transparencia de su cuerpo y, por supuesto, porque sus resultados son transferibles a las células humanas.

En sus experimentos, descubrieron que alimentar a los nemátodos con una dieta basada en bacterias cargadas con DGLA mató a todas las células germinales de los gusanos, así como a las células madre que generaban las células germinales.

Notaron además que la forma en que murieron las células coincidía mucho con la ferroptosis, un tipo de muerte celular dependiente del hierro, y sustancialmente diferente a otros tipos de muerte celular. Desde hace algunos años, los investigadores se ha interesado en la ferroptosis ya que está estrechamente relacionada con muchos procesos cancerígenos.

Lo siguiente sería determinar si esto mismo se replicaba en células humanas, y obtuvieron resultados muy prometedores. Demostraron que el DGLA podría inducir ferroptosis en células cancerosas humanas, pero además, observaron una interacción que podría ser de utilidad en el manejo de la enfermedad.

Cuando el DGLA interactúa con otra clase de ácidos grasos, llamada un lípido de éter, se produce un efecto protector contra el primero, ya que cuando retiraron los lípidos de éter, las células murieron más rápido en presencia del DGLA.

“Muchos de los mecanismos que vimos en los nematodos fueron consistentes con las características de la ferroptosis en los sistemas de mamíferos, incluida la presencia de hierro redox-activo y la incapacidad de reparar los lípidos oxidados, que son como verdugos moleculares”, dijo Marcos Pérez, un estudiante de doctorado y primer autor del artículo.

Este estudio en particular pone sobre la mesa la posibilidad de usar este proceso par matar las células cancerosas. Esto fue planteado por Jennifer Watts, profesora asociada de la Universidad Estatal de Washington y autora del artículo, no solo como un posible tratamiento para el cáncer, sino también para otras enfermedades.

“Si pudiera administrar DGLA precisamente a una célula cancerosa, podría promover la ferroptosis y provocar la muerte de las células tumorales. Además, el simple hecho de saber que esta grasa promueve la ferroptosis también podría afectar la forma en que pensamos sobre afecciones como la enfermedad renal y la neurodegeneración en las que queremos prevenir este tipo de muerte celular”.

Además de ello, esta investigación demostró que al menos el C. elegans puede ser un modelo animal útil en el estudio de la ferroptosis, un tema que hasta ahora ha sido estudiado principalmente de cultivos celulares.

Referencia:

Dietary Lipids Induce Ferroptosis in Caenorhabditis elegans and Human Cancer Cells. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1534580720304986?via%3Dihub