Con el paso del tiempo han sido cada vez más los detalles que llegamos a comprender sobre el coronavirus y sus efectos en el organismo. Asimismo, poco a poco se han determinado algunos tratamientos sintomáticos diseñados para disminuir la manifestación y efecto de los síntomas del virus en el organismo –que actúan como el mejor mecanismo de defensa posible mientras se crea una vacuna o tratamiento oficial–.

Sin embargo, debido a la novedad de todos estos, aun no se conocen todos los efectos que pueden tener sobre un organismo afectado con COVID-19. Ahora, una reciente investigación preliminar prospectiva que se realizó en Francia podría dar más detalles sobre uno de los tratamientos sintomáticos que actualmente se utilizan contra el coronavirus.

Este se trata de la combinación de los antirretrovirales lopinavir y ritonavir, que también se han utilizada para tratar el VIH, el SARS y el MERS. Los resultados del estudio, publicados en Circulation: Arrhythmia and Electrophysiology de la American Heart Association, revelan que esta mezcla puede no ser tan beneficiosa para ciertos pacientes seropositivos para el SARS-CoV-2.

La bradicardia, coronavirus y la combinación de antirretrovirales

Específicamente, la complicación que los científicos identificaron como un patrón tras el uso de los medicamentos lopinavir y ritonavir tuvo que ver con el ritmo cardiaco. En los registros que tomaron de los pacientes de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario de Amiens, en Amiens, Francia se pudo observar que varios presentaban bradicardia.

Esta se trata de una condición en la que la frecuencia cardiaca baja exponencialmente y se sitúa por debajo de los 60 latidos. Si esto se sostiene durante más de 24 horas, se lo comienza a considerar un problema.

Sobre todo porque esto implica que el flujo sanguíneo en el cuerpo se ralentiza. Un detalle que trae como consecuencia problemas como insuficiencias cardiacas, desmayos, dolores de pecho y una subsecuente presión arterial baja.

En algunos pacientes de los 41 con COVID-19, el uso de 200 mg de lopinavir y 50 mg de ritonavir desencadenó estas reacciones. Por lo que, se ha podido establecer una relación entre la enfermedad y estos antirretrovirales. Todos dos registros se tomaron gracias a que los pacientes estuvieron sometidos a un monitoreo continuo con electrocardiogramas.

Más del 20% de los pacientes vio los efectos secundarios

De este registro es que se pudo notar que al menos el 22% de los pacientes comenzaron a manifestar la bradicardia y la sostuvieron por más de 24 horas después de haber recibido la primera dosis de los medicamentos.

Sumado a esto, en promedio, la frecuencia cardiaca se mantuvo baja por unas 48 horas desde el inicio del tratamiento. Ha sido justamente este detalle el que permitió señalar con más claridad el vínculo entre la enfermedad y la combinación de lopinavir y ritonavir.

Esto se confirmó también cuando, luego de suspender las dosis de ambas medicinas, los síntomas de bradicardia empezaron a ceder y eventualmente desaparecieron.

Los pacientes mayores y más graves tuvieron más riesgos

Con lo anterior también se hizo posible para los investigadores notar una tendencia entre los casos de bradicardia. Por lo general, los pacientes de edades más avanzadas (entre 62 y 80 años) fueron más propensos a desarrollar los problemas cardiacos.

Mientras que, en la muestra, los casos entre 54 y 68 años no mostraron síntomas de efectos secundarios por los medicamentos. Cabe destacar acá también que, por la edad, la mayoría de los casos afectados por la bradicardia también se trataban de personas con cuadros severos de la enfermedad. No obstante, como todos se encontraban en cuidados intensivos, el mayor elemento diferenciador entre las condiciones entre pacientes y sus respuestas a los medicamentos fue su edad.

Hora de modificar los esquemas

Estas modificaciones no implican necesariamente que no se pueda utilizar ya esta combinación de antirretrovirales como tratamiento provisorio contra el coronavirus. Sin embargo, sí presentan la necesidad de que el personal médico desarrolle nuevos criterios a la hora de aplicarlo.

En pocas palabras, tendrán que tomar en cuenta factores como el estado de la enfermedad y la edad del paciente para decidir si sería beneficioso para este usar lopinavir y ritonavir o si sería más conveniente optar por otras alternativas. Sobre todo en los casos de edades más avanzadas, este puede ser el paso que los guie a una recuperación más pronta y menos traumática.

Referencia:

Lopinavir-ritonavir Treatment for COVID-19 Infection in Intensive Care Unit: Risk of Bradycardia: https://doi.org/10.1161/CIRCEP.120.008798