Las últimas semanas Estados Unidos ha roto sus propios récords durante esta pandemia. Para el jueves de la semana pasada, reportaban 55 mil nuevas infecciones en un solo día. Esto la convirtió en la cifra más alta de contagios diarios detectados hasta la fecha.

Sin embargo, su reinado no duró ni una semana, ya que, este martes un reporte de 60 casos nuevos en un día la destronó. Para estos momentos, Estados Unidos ya cuenta 3 millones de contagiados por COVID-19, cuando en el mundo el total es de 11 millones.

El momento (menos) apropiado

En medio de esta situación de salud, las declaraciones del vicepresidente estadounidense, Mike Pence, han despertado las preocupaciones de más de uno. Ahora, este se ha sumado a la petición de que ha realizado el presidente, Donald Trump, a los CDC para permitir la reapertura de las escuelas.

En una reciente reunión, entre sus comentarios estuvieron frases como: “Es hora de que regresemos a nuestros hijos a la escuela” y “Estamos trabajando para reabrir América y reabrir las escuelas de Estados Unidos” haciendo referencia, con esta última frase, a la colaboración de los CDC en los procesos de reapertura. Cabe destacar que, el principal experto en enfermedades infecciosas, el Dr. Anthony Fauci, no estuvo presente durante esta alocución.

Pero, aun así, la preocupación está en el aire y una pregunta los mueve a todos. ¿Están los Centros para el Control de Enfermedades verdaderamente pensando en escuchar las directrices de Trump?

La presión de Trump

El primer mandatario estadounidense no ha escatimado en esfuerzos para hacer presión sobre los CDC. Incluso, en tuits que publicó recientemente en su cuenta catalogó a las recomendaciones de los CDC como “poco prácticos”. Asimismo, afirmó que se reuniría con los directores de estos centros para hablar sobre el tema de la reapertura escolar.

Para Trump, las pautas estipuladas por los CDC en mayo (pensadas para mantener el distanciamiento social y la mayor higiene posible de los espacios) son “muy difíciles y costosas para reabrir escuelas”. Por lo que, como solución, en lugar de instaurar planes que ayuden a cumplirlas con más facilidad, su apuesta está en simplemente diseñar otras medidas más sencillas de seguir. Lo que, muy probablemente, puede causar que estas no sean tan efectivas o seguras para los niños, padres y maestros que tendrán que asistir a las escuelas.

Asimismo, el presidente también ha amenazado con sancionar y cortar directamente los fondos a las escuelas que igualmente se niegan a abrir sus puertas. Su meta es clara y, tal como con la reapertura económica, apresurada.

¿Es una reapertura de las escuelas siquiera posible?

Ya para estos momentos los CDC cuentan con un manual de pautas que se pueden seguir en caso de requerir la reapertura de una institución educativa. Entre estas, se encuentran propuestas como horarios de llegada escalonados (para evitar aglomeraciones).

Sumado a esto, se pedía el uso constante de todo el personal de máscaras faciales. Los almuerzos deberían tomarse directamente en las aulas y cada uno de los escritorios/pupitres debería estar separado por al menos 6 pies de distancia del otro.

Ahora, meses más tarde, las escuelas aún se preguntan cómo hacer funcionar todas estas medidas dentro de sus instalaciones y no tienen toda la logística lista. Desde un punto de vista utilitario, las instalaciones, el personal y los alumnos están, por lo que sí es posible reanudar las clases.

Pero, viendo la realidad de la situación actual, a pesar de que todos esos factores convergen uno vital está faltando: seguridad. En estos momentos, la falta de una vacuna o tratamiento contra el COVID-19, una enfermedad causada por un virus altamente contagioso que tiene a Estados Unidos como el país más afectado del mundo, no se presenta como la situación más idónea para reanudar clases. Sobre todo en zonas como Florida, Texas y California donde los golpes de la enfermedad han sido particularmente preocupantes.

Las nuevas declaraciones de Pence

Sin embargo, esta situación no ha detenido al vicepresidente de los Estados Unidos cuando avisó al mundo que la próxima semana los CDC publicarían un nuevo instructivo destinado a dar direcciones renovadas sobre los procesos de reactivación escolar para este otoño. Pence también ha comentado que cree que “todos los estadounidenses saben que podemos reabrir nuestras escuelas de manera segura”.

Por otra parte, cuando se le ha preguntado sobre la premura de Trump por abrir las escuelas y también sobre sus particulares tweets para imponer su criterio sobre una organización formada por profesionales de la salud. Esto sobre todo, tomando en cuenta que él mismo ha sido pareja de una profesora de escuela por los últimos 35 años.

“No queremos que la guía de los CDC sea una razón por la cual las escuelas no abren. Queremos asociarnos con los estados, con los funcionarios locales de educación, con los gobernadores, con los funcionarios locales de salud para encontrar una manera de satisfacer sus necesidades de apertura. Creo que la declaración del presidente esta mañana simplemente refleja ese deseo”, fue su respuesta.

¿Los CDC están cediendo ante Trump?

Ante el apoyo de Pence y las declaraciones sobre unos posibles nuevos instructivos, las miradas se han posado sobre el director de los CDC, el Dr. Robert Redfield. Este ha hecho declaraciones muy similares a las dadas por Pence. Entre ellas, ha dicho que no tiene intención de que las “pautas de los CDC sean usadas para mantener las escuelas cerradas”.

Igualmente, continuó con esta frase al referirse a las nuevas medidas que están por salir: “Como dijo el presidente hoy, simplemente no queremos que la orientación sea demasiado dura”. Con esto, dejó en el aire si en efecto aflojarían o no las medidas pautadas en mayo. Pero, la similitud de sus respuestas a los comentarios realizados por los dos grandes mandatarios estadounidenses pueden darnos una idea de la dirección que tomarán las nuevas pautas.

Como un punto de cierre, Redfied ha añadido que: “Nuestras recomendaciones no son requisitos, y no están destinadas a ser prescriptivas”. Por lo que, deja en entredicho que es posible que las escuelas lleguen a abrir incluso si no se cumplen con todas las medidas de seguridad presentadas por los CDC. Contra todo pronóstico, pareciera que la influencia de Trump le conseguirá realizar otra apertura apresurada durante su mandato. Sin embargo, nada estará confirmado hasta que los CDC liberen su nuevo instructivo la semana que viene.