Los murciélagos son huéspedes naturales para más de 100 virus, algunos de los cuales son letales para las personas, incluyendo el virus Ébola, Hendra, el Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS), y el coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, la pandemia en curso.

A pesar de que estos virus se encuentran entre los patógenos más peligrosos para los humanos, un murciélago infectado no se enferma ni muestra signos de afección alguna por estos patógenos, lo que para muchos plantea una gran interrogante.

Una característica única y notable

El hecho de que los murciélagos no mueran a causa de estas infecciones, es una muestra clara de que pueden mantener un equilibrio entre el control de una infección viral y la respuesta inmune excesiva que puede matar a otros huéspedes, lo cual se debe a la característica única y notable de ser mamíferos voladores.

Cuando vuelan, los murciélagos aumentan su gasto energético (tasa metabólica) llegando a tener una frecuencia cardíaca que puede superar los 1.000 latidos por minuto, lo que resulta en temperaturas corporales similares a las observadas en otros mamíferos que tienen fiebre (100 a 105 grados Fahrenheit o más de 38 grados centígrados).

Si bien los murciélagos pueden ser una fuente de virus que afectan a los humanos, también podrían aportar posibles terapias, si estudiamos sus sistemas inmunológicos.

Esto sugiere que el vuelo protege a los murciélagos de la infección de la misma manera que la fiebre protege a los mamíferos, al aumentar su respuesta inmune. Las altas temperaturas diarias del cuerpo asociadas a la acción de volar podrían proteger a los murciélagos contra algunos patógenos durante las primeras etapas de la infección.

Al parecer, los murciélagos han desarrollado sistemas inmunes especiales para lidiar con el estrés de volar. Sus cuerpos producen moléculas que otros mamíferos no tienen, las cuales ayudan a reparar el daño celular.

Un papel importante

Adicionalmente, sus sistemas inmunes no reaccionan de forma exagerada a las infecciones, lo que evita que se enfermen debido a los muchos virus que portan, y también previene afecciones como la diabetes y el cáncer. Esto demuestra que no siempre es el virus en sí, sino la respuesta inmune al virus lo que nos puede enfermar, como se observa en pacientes con COVID-19 en fase grave.

A pesar de que los murciélagos portan virus peligrosos para los humanos, no muestran signos de afección alguna por estos patógenos.

En todo caso, no es culpa de los murciélagos que las personas contraigan enfermedades. Simplemente han evolucionado con estos virus y básicamente no les causan ningún daño. El problema surge cuando los virus saltan a nuevas especies, y es la actividad humana el factor más incidente en esa probabilidad.

Estamos familiarizados con el importante papel que juegan los murciélagos en los ecosistemas del planeta, como polinizadores y controladores de las poblaciones de insectos. Ahora, sobre la base de sus singulares sistemas inmunes, los científicos reconocen su valía para potencialmente ayudar a proteger a las personas de enfermedades infecciosas.

Referencias:

Immune System Modulation and Viral Persistence in Bats: Understanding Viral Spillover. Viruses, 2019. https://dx.doi.org/10.3390/v11020192

Bat Immunology. Bats and Viruses: A New Frontier of Emerging Infectious Diseases, 2015. https://doi.org/10.1002/9781118818824.ch14

Global Epidemiology of Bat Coronaviruses. Viruses, 2019. https://dx.doi.org/10.3390/v11020174