Una de las preocupaciones durante esta pandemia es el impacto que tendría sobre los residentes de las cárceles. Muchos podrían estar de acuerdo en que simplemente es una consecuencia más de las acciones que los llevaron a prisión, pero estos siguen siendo seres humanos.

Ahora un equipo de investigadores de la de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins publicó un análisis en el que revela que la cantidad de presidiarios estadounidenses que dieron positivo para COVID-19 fue 5,5 veces mayor que en la población general de Estados Unidos.

Tasa de contagio es más alta en las prisiones que en la población general

Los investigadores usaron los registros de las correccionales y en los informes médicos forenses externos para obtener información de la prevalencia de la enfermedad en los presidiarios. Para compararla con la población general, usaron los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Encuesta de la Comunidad Estadounidense de la Oficina del Censo de los EE.UU.

Durante el período comprendido entre el 31 de marzo y el 6 de junio de 2020, hubo 42,107 casos de COVID-19 y 510 muertes entre 1,295,285 residentes de la prisión, y entre la población de los Estados Unidos, hubo 1,920,904 infecciones y 95,608 muertes.

El documento publicado en la revista JAMA revela que la tasa de contagios con COVID-19 entre los residentes de cárceles estadounidenses fue de 3.251 por cada 100.000 residentes, mientras que en la población general fue de 587 casos por cada 100,000. Esto a su vez indica que los casos positivos de la enfermedad en las cárceles aumentaron en un 8.3 por ciento cada día en comparación con el 3.4 por ciento en la población general.

Elevada tasa de mortalidad por coronavirus en prisión

Y como es de esperar con la elevada tasa de contagios, la tasa de mortalidad por la nueva infección entre los prisioneros estadounidenses también resultó mayor que en la población general. El estudio reveló que en prisión, ocurren 39 muertes por COVID-19 cada 100,00 residentes, una proporción más elevada que las 29 muertes por cada 100,00 personas en EE.UU.

Cuando los investigadores ajustaron la información considerando las diferencias de edad y sexo entre los dos grupos, obtuvieron una tasa de mortalidad por coronavirus tres veces mayor para los presidiarios que para la población general estadounidense.

El porqué de estas disparidades

Como indicamos previamente, las poblaciones penitenciarias son especialmente vulnerables a la propagación del coronavirus por varias razones. Una de ellas es que es prácticamente imposible mantener la distancia social ya que muchos individuos residen en el mismo recinto cerrado. Además, estos suelen tener menos acceso a equipos de protección personal y presentar altas tasas de problemas respiratorios y cardíacos que podrían exacerbar la propagación.

“Si bien estos números son sorprendentes, en realidad creemos que las disparidades dentro de las cárceles son mucho mayores”, dice el autor principal, Brendan Saloner, PhD, profesor asociado en el Departamento de Política y Gestión de Salud de la Escuela Bloomberg. “Algunas cárceles no informan ningún caso, otras ni siquiera evalúan a los reclusos, por lo que la necesidad de políticas para proteger a las poblaciones encarceladas es más importante que nunca”.

Para abordar el problema, muchos han considerado la liberación tempana de prisioneros con poco riesgo de reincidencia en el delito, así como la implementación de un mejor control de infecciones fuertes y la aplicación de pruebas generalizadas, pero esto ha sido difícil de llevar a cabo.

Y sí, aunque sea inconcebible para muchos, los presidiarios tienen derecho a una protección adecuada de su salud mientras cumplen su condena, pero estos resultados revelan que aún se está muy lejos de cumplir con dicho cometido.

Referencia:

COVID-19 Cases and Deaths in Federal and State Prisons. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2768249