Las investigaciones científicas siempre han sido una labor que solo puede terminar de desempeñarse a través de la colaboración. Esto tanto cuando se busca realizar el estudio en sí como para las posteriores comprobaciones para probar su veracidad.

En cualquier caso, es vital la interacción con el resto de los miembros de lo que se conoce como comunidad científica. Dentro de ella, las colaboraciones internacionales no son algo fuera de lo común y, de hecho, son altamente enriquecedoras para todos los investigadores.

Sin embargo, a pesar de sus beneficios, no todas las naciones parecen estar trabajando en pro de facilitarlas. Tal es el caso de Estados Unidos y China. Tal es el caso de Estados Unidos y China. Recientemente, el país asiático acusó a EE.UU. de complicar y restringir cada vez más las posibilidades colaborativas entre científicos chinos y estadounidenses, en los últimos años.

La revista Nature, ha hecho una recolección de los testimonios de variados científicos de ambos países con respecto a este elemento. Por ahora, la mayoría de las evidencias de las “complicaciones” entre los países son empíricas o vivenciales. Por lo que, en estos momentos, las narrativas de los miembros de la comunidad son el mejor reflejo que se tiene de lo que ocurre en ella.

El conflicto

Los roces entre los gobiernos de China y Estados Unidos nunca han estado particularmente ocultos. Con los últimos años, los encontronazos entre estos se han vuelto más frecuentes y notorios.

No obstante, en paralelo, las colaboraciones de investigación entre ambos países seguían dándose en el mundo de las ciencias. Desde el 2018, este panorama ha cambiado paulatinamente.

Ya sea por problemas con las visas, continuas vigilancias excesivas o incluso problemas de importación o exportación de materiales de investigación los científicos chinos cada vez han encontrado más trabas a la hora de llevar a cabo investigaciones en el territorio estadounidense o con colegas nativos de este.

Debido a esto, muchos científicos han terminado optando por alejarse de sus proyectos colaborativos en suelo estadounidense. Justo ahora, debido a al freno en el mundo que ha puesto la pandemia del COVID-19 estas dos naciones han restringido incluso más sus contactos. Por este motivo, el distanciamiento entre las dos comunidades científicas aún no se ha hecho tan notorio.

La política en acción

Muchos de los problemas que han surgido en la comunidad científica están directamente ligados a la política. De hecho, entre los investigadores de ambas nacionalidades aún existe el deseo y la disposición para colaborar.

Sin embargo, las múltiples trabas que se colocan en el camino de unos y otros hacen que sea más sencillo simplemente buscar otros colaboradores. En estos casos, son los científicos chinos que desean viajar a Estados Unidos a hacer una investigación los que se llevan la peor parte.

Desde el 2018, restricciones en las visas de estudiantes y profesionales, vetos en los campos de estudios que pueden tratar y restricciones sobre el tipo de informaciones a las que los científicos chinos pueden tener acceso solos son unos ejemplos de las acciones de Estados Unidos para cercar la actividad científica China en su territorio.

¿Influencia extranjera?

En la mayoría de los casos, EE.UU. alega que sus controles esperan poder evitar que haya influencia extranjera en los resultados de sus investigaciones. De hecho, el gobierno desde marzo de este año ha dejado de apoyar a los investigadores del país asiático que sean financiados o estén relacionados con alguna institución gubernamental de su nación de origen.

Por su parte los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus sigles en inglés) y la National Science Foundation ya han sancionado a variedad de científicos por no reportar la participación extranjera en sus investigaciones.

Asimismo, de nuevo desde el 2018, el Departamento de Justicia comenzó a implementar la “Iniciativa de China”. Con esta, han encontrado un pretexto para detener e investigar a variedad de investigadores y científicos (gran parte de ellos, de ascendencia china). Todo con el propósito, nuevamente, de disminuir su influencia en la investigación estadounidense.

La paradoja

Un detalle particular que cabe mencionar es que, mientras todos estos problemas se gestan, en el papel, no pareciera haber grandes conflictos entre las dos naciones. De hecho, ambas naciones son, en términos de coautoría, los mayores colaboradores al medir el número de artículos publicados. Esto según lo registrado por la National Science Foundation en el 2018.

De hecho, en registros tan recientes como el del 2019 en la base de datos Scopus, se registraron casi 64 mil artículos con coautorías chinas y estadounidenses. Para ambos países, esto representó un 9% de su producción total de investigaciones.

Aun así, un detalle con estas mediciones es que hacen referencia a las participaciones de artículos publicados. Por lo que, estos hacen referencia a colaboraciones que pueden haber iniciado dos o cinco años atrás, cuando las restricciones no eran tan notorias.

Lo más probable es que sea dentro de los próximos años que comencemos a notar el distanciamiento entre las comunidades científicas de China y Estados Unidos. Solo allí podremos tener una evidencia sólida sobre la ocurrencia de esta situación. Por ahora, solo tenemos percepciones como la dada por John Holdren, investigador de políticas ambientales en la Universidad de Harvard:

“Creo que el empeoramiento de la relación política entre Estados Unidos y China ciertamente está perjudicando la colaboración científica entre los dos países”.

Si los conflictos se sostienen por un par de años más, como pareciera que lo harán, la comunidad científica podría comenzar a ver las verdaderas consecuencias negativas y atrasos que este distanciamiento podría generar.

Disminuyen las interacciones

Debido a todo esto, son cada vez menos los intercambios académicos, conferencias, simposios y demás a los que los científicos chinos deciden acudir en Estados Unidos. Como un ejemplo de esto, Yu Hongyu, decano de la Escuela de Microelectrónica de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur en Shenzhen (China) ha declarado que sus investigadores han cancelado múltiples viajes a la nación estadounidense.

En general, muchas de estas cancelaciones se han debido a la situación con el coronavirus. Sin embargo, comenta que varios de ellos se han mostrado indecisos sobre si asistirán a otras reuniones similares a estas una vez la crisis del coronavirus pase.

Buscando nuevos horizontes

Mientras tanto, el mundo de la ciencia no se detiene. Por esto, cada vez con más frecuencia se ven alianzas entre los investigadores de China y los de otras naciones como Canadá, Japón y variados países de Europa. Esta ha sido otra tendencia que Guan ha notado en su instituto. Igualmente, declara notar cómo los científicos estadounidenses ya tampoco buscan tanto el contacto con la institución para realizar investigaciones conjuntas.

¿Qué deparará el futuro?

Se ha planteado que una posible solución para los problemas que aquejan ahora a las comunidades científicas de ambas naciones es que se cree un marco de colaboración legal que proteja los intereses de ambas partes y que además deje claros los temas de propiedad intelectual desde un principio.

De poder hacerse esto, se cree que los sentimientos de desconfianza que han nacido entre ambas partes podrían comenzar a diluirse. Por otra parte, si se continúa por el rumbo actual, el mundo podría perder una de las fuerzas colaborativas más notorias del campo de la ciencia, lo que implica que los avances campos como la medicina, la robótica y la inteligencia artificial podrían desacelerar su paso.

Referencia:

Scientists in China say US government crackdown is harming collaborations: doi: 10.1038/d41586-020-02015-y