Históricamente, el patrón de colonización y asentamiento humano se ha concentrado en áreas con disponibilidad de aguas costeras. Desafortunadamente, a medida que estas aguas costeras se han convertido en puertos y anclajes, ha habido una degradación creciente de los ecosistemas marinos, como es el caso de los pastos marinos.

Entre los numerosos e importantes aportes ecológicos que proporcionan las praderas, su capacidad para retener el dióxido de carbono (CO2) ha generado un interés considerable para su posible papel en la mitigación de los impactos del cambio climático.

Almacenamiento de carbono

Impulsado por este interés, un equipo de investigadores de la Universidad Edith Cowan (ECU) en Australia Occidental evaluó cómo los factores ambientales se relacionan con los cambios en el almacenamiento de carbono orgánico del suelo después de la pérdida de pastos marinos, y realizó estimaciones de las posibles emisiones de CO2 resultantes de perturbaciones indirectas que provocan la pérdida del dosel del pasto marino en Australia desde mediados del siglo XX.

Los resultados del estudio resaltan la necesidad de restaurar y preservar los prados de pasto marino.

Entre otros hallazgos, los modelos desarrollados por el equipo de investigación revelaron que desde la década de 1950 la pérdida de praderas de pastos marinos alrededor de la costa australiana ha causado un aumento en las emisiones de CO2 equivalente a 5 millones de automóviles al año.

Los investigadores estimaron que desde mediados del siglo XX se han perdido alrededor 161.150 hectáreas de pastos marinos de las costas australianas, lo que resulta en un aumento del 2 por ciento en las emisiones anuales de dióxido de carbono debido al cambio en el uso del suelo.

Un papel vital

Las cifras se derivan de las reservas actuales de carbono de Cockburn Sound en la costa de Australia Occidental, un área que perdió alrededor de 23 kilómetros cuadrados de pastos marinos entre las décadas de 1960 y 1990 debido al excedente de contaminantes causado por el desarrollo urbano, portuario e industrial.

Adicionalmente, los resultados mostraron que la degradación y pérdida del pasto marino por sí sola no fue suficiente para causar la pérdida de carbono del suelo; la energía hidrodinámica de las olas, las mareas y las corrientes también desempeñaron un papel importante.

Los autores del estudio señalan que el hallazgo es significativo porque los prados de pastos marinos juegan un papel vital en la mitigación de los impactos del cambio climático. Se estima que estas praderas subacuáticas almacenan CO2 en sus suelos aproximadamente 30 veces más rápido que los bosques terrestres.

Por su capacidad para retener el CO2, los pastos marinos tienen papel importante en la mitigación de los impactos del cambio climático.

Los resultados de este estudio, señalan los investigadores, proporcionan una línea de base clara para la estimación del impacto en las emisiones de carbono que tiene la pérdida de pastos marinos y resalta la necesidad de preservar y restaurar los prados.

Referencia: Seagrass losses since mid‐20th century fuelled CO2 emissions from soil carbon stocks. Global Change Biology, 2020. https://doi.org/10.1111/gcb.15204