La pandemia mundial COVID-19 causada por la infección del coronavirus SARS-CoV-2 ha presentado un importante desafío de salud pública. Por razones que no se comprenden del todo, la mortalidad per cápita causada por la enfermedad varía en varios órdenes de magnitud entre los países.

Se han formulado numerosas hipótesis sobre las fuentes que sustentan estas diferencias. Los datos recopilados muestran una mayor mortalidad en las poblaciones de edad avanzada y en los hombres. No obstante, comportamientos y estilos de vida, como el fumar, así como otros factores como la actividad económica y variaciones ambientales, como la temperatura, también podrían tener un impacto.

Estrategias aplicadas

Para afrontar la pandemia los países adoptaron varias estrategias, que van desde la implementación de programas de pruebas robustos, órdenes de encierro o de permanecer en casa, hasta mandatos relativos al distanciamiento social y el uso de mascarillas faciales.

Las prácticas con beneficios teóricos, como el distanciamiento social, las órdenes de permanencia en el hogar y la aplicación de mandatos relativos al uso de máscaras en espacios públicos, deben evaluarse rápidamente, ya que su aplicación tiene el potencial de reducir la morbilidad y la mortalidad.

Luego de evaluar datos de 198 países, los investigadores encontraron que el factor más influyente en la tasa de mortalidad por COVID-19, fue el uso de mascarillas faciales.

La recomendación del uso de mascarillas faciales por parte del público se sustenta en el postulado de que tienen el potencial de disminuir la infección al bloquear la propagación de las gotitas respiratorias, una estrategia aplicada con éxito durante otros brotes de coronavirus (SARS y MERS).

En el contexto de la pandemia en curso, un equipo de investigadores de la Universidad Commonwealth de Virginia (VCU) evaluó el impacto del uso las mascarillas faciales en la mortalidad per cápita relacionada con el COVID-19, controlando los factores mencionados.

Uso temprano

Para el estudio, el equipo analizó múltiples variables en 198 países, incluyendo edad, proporción de sexos, prevalencia de obesidad, temperatura, urbanización, tabaquismo, duración de la infección, bloqueos, realización de pruebas, políticas de rastreo de contactos, así como normas y políticas de uso de mascarillas faciales.

El estudio encontró que el factor más importante que se puede controlar es usar mascarillas faciales en público.

Para ejemplificar, las recomendaciones iniciales en los Estados Unidos, estadísticamente el país más afectado por la pandemia, fueron que las máscaras faciales debían reservarse para los trabajadores de la salud y que solo debían usarlas los miembros del público en general que experimentaran síntomas.

La recomendación del uso de mascarillas faciales por parte del público se sustenta en el postulado que las máscaras disminuyen la infección al bloquear la propagación de las gotitas respiratorias.

En contraste, los habitantes de varios países de Asia, incluidos Tailandia, Japón, Taiwán y Hong Kong, comenzaron a usar mascarillas faciales muy temprano y desde entonces han demostrado su eficacia. En la actualidad, varios de estos países tienen una mortalidad aproximada de 1 muertes por cada 1 millón de habitantes o menos, mientras que en los Estados Unidos, la mortalidad por coronavirus es de 1 muerte por cada 2.500 personas.

Italia, España, Francia y el Reino Unido también implementaron políticas de uso de mascarillas faciales mucho más tarde y han tenido tasas igualmente altas de infección y muerte.

De acuerdo a los autores, esta es información crítica a tener en cuenta a medida que los estados flexibilizan las restricciones, y que los funcionarios de salud advierten que es posible una segunda oleada de infecciones por coronavirus.

Referencia: Association of country-wide coronavirus mortality with demographics, testing, lockdowns, and public wearing of masks. Update June 15, 2020. MedRxiv, 2020. https://doi.org/10.1101/2020.05.22.20109231