La Organización Mundial de la Salud (OMS), esa famosa organización de la que hemos escuchado tanto en los últimos meses, tiene 72 años de historia en la que ha dirigido importantes triunfos de salud pública.

Pero bien sabemos que la gestión de acciones orientadas a la investigación de enfermedades y la erradicación de las mismas requiere mucho dinero. Para ello, están sus países miembros, que contribuyen importantes sumas para garantizar su buen funcionamiento.

Sin embargo, en medio de la pandemia de COVID-19 la organización ha sido objeto de muchas críticas, especialmente del gobierno de los Estados Unidos, liderado por Donald Trump, quien los ha acusado de encubrir la enfermedad en un principio.

Y como muchos saben, desde mediados de abril el polémico presidente dio a conocer su intención de finalizar la membresía de su país en la organización. Dadas su conductas radicales, muchos temieron que ocurriera justo en medio de la pandemia, pero ahora esta decisión es un hecho y es necesario analizar sus posibles consecuencias.

El papel de Estados Unidos dentro de la OMS

La financiación de la OMS se puede dividir en dos tipos: contribuciones evaluadas y voluntarias. Las contribuciones evaluadas son las que cada país paga por ser parte de la organización. Estas se determinan en función del ingreso nacional bruto, la población y la deuda de cada país para que sea más o menos justa, y la misma OMS se encarga de su destino.

Mientras que, a diferencia de las contribuciones evaluadas, con las contribuciones voluntarias, el país donante tiene la potestad de asignar usos específicos que sean gestionados por la organización.

La financiación evaluada de EE.UU. para la OMS entre 2018 y 2019 fue de alrededor de 237 millones de dólares, la factura más grande del mundo. Para el mismo período, su contribución voluntaria fue de 656 millones de dólares, casi el doble que cualquier otro país.

Estados Unidos fue el mayor contribuyente de la OMS durante décadas. Durante el último ciclo de financiación, el país contribuyó con 893 millones de dólares, lo cual representa nada más que el 15 por ciento del presupuesto total y más del doble de lo que aporta cualquier de sus estados miembros.

Si abandona la organización, tal como se informó hoy oficialmente, Estados unidos dejará de jugar dicho papel, y esto probablemente genere cambios en las prioridades de salud globales establecidas hasta ahora.

Consecuencias inmediatas

Sin embargo, un presidente no puede simplementar decidir salirse de la organización y esperar que ocurra de inmediato. La regulación estadounidense establece que las autoridades deben notificar su retiro a la OMS con un año de anticipación y continuar asumiendo sus obligaciones financieras con la organización para el año en curso.

Dicho esto, no deberíamos esperar cambios radicales sino hasta mediados de 2021, momento en el que cual ya se habrían celebrado elecciones presidenciales. Si ganara un nuevo candidato, entonces existe la posibilidad de que esta decisión se revoque.

Consecuencias a largo plazo

Pero no podemos negar que el anuncio reciente ha causado revuelo en la organización. Imre Hollo, director de planificación, coordinación de recursos y monitoreo del desempeño de la OMS, dice que ya se suspendieron las negociaciones para obtener nuevos fondos. Y aunque muchos proyectos han sido prefinanciados, el impacto seguro llegará pronto porque muchos de sus acuerdos financieros actuales terminan en algún momento de este año.

Estados Unidos financió de manera voluntaria la lucha contra la poliomielitis durante varios años, y solo entre 2018 y 2019 destinó unos 166 millones de dólares a estos esfuerzos. Gracias a ello, el mundo esté a tan solo unas pocas decenas de casos de la erradicación total de la enfermedad, como señaló la OMS semanas atrás. Pero con su salida este objetivo podría verse interrumpido.

Los esfuerzos orientado a la prevención de afecciones también podrían verse dañados con esta decisión. Estados Unidos representa más de 40 por ciento del presupuesto de la OMS para “aumentar el acceso a servicios esenciales de salud y nutrición”, lo cual entraba también dentro de sus contribuciones voluntarias. Ahora es probable que los programas que se centran en la investigación de enfermedades tropicales, el VIH y la hepatitis, y la tuberculosis se vean afectados.

El impacto no sería únicamente a nivel internacional, ya que los científicos estadounidenses quedarían de cierta forma aislados de algunos de los canales de comunicación de salud más importantes del mundo.

El país norteamericano tienen expertos que desempeñan papeles claves en la mayoría de los comités asesores y junta ejecutiva de la organización. De hecho, en casi todos los comités de emergencia ha participado al menos un estadounidense.

“Estados Unidos ha desempeñado un papel descomunal en la salud global … en una variedad de temas”, dijo Ashish Jha, director del Instituto de Salud Global de Harvard. “Y creo que su ausencia en la OMS realmente dañaría a la organización”.

El director general de la OMS reconoció previamente que “el mundo se ha beneficiado durante mucho tiempo del fuerte compromiso de colaboración con el gobierno y el pueblo de los Estados Unidos” y que espera que esta colaboración continúe. La nueva decisión ciertamente revoca dicha esperanza, y esto aumenta la preocupación sobre el curso de una pandemia que se ha extendido rápidamente en cuestión de meses.

Referencia:

Trump Said He Would Terminate the U.S. Relationship With the W.H.O. Here’s What That Means. https://time.com/5847505/trump-withdrawl-who/