Recientemente han salido a la luz noticias preocupantes: cientos de elefantes han sido encontrados muertos en Botsuana y, hasta el momento, no hay una causa clara de muerte.

Las primeras muertes se informaron en marzo, pero el número significativo se registró a partir de mayo. Hasta la fecha, se cree que el número de muertes sobrepasa los 350 elefantes de ambos sexos y todas las edades.

Descartando teorías

La mayoría de las muertes ocurrieron cerca de la aldea de Seronga, en la periferia norte del Delta del Okavango, una vasta región pantanosa que alberga enormes poblaciones de vida silvestre. Muchos de los cadáveres de elefantes se encontraron cerca de fuentes de agua.

De los descubiertos hasta ahora, algunos de los cuerpos inermes yacían de rodillas y de frente (en vez de lado), lo que sugiere una muerte súbita; también hay informes de elefantes que parecen haber estado desorientados e incluso caminando en círculos. Los colmillos de los elefantes muertos permanecían en su lugar y, hasta ahora, ninguna otra especie ha muerto en circunstancias similares.

Durante mucho tiempo Botsuana ha sido una fortaleza para los elefantes de África, albergando alrededor de un tercio de la población del continente. Si bien el número de elefantes ha disminuido ampliamente en las últimas décadas, en gran parte debido a la caza furtiva, la población de Botsuana ha crecido, pasando de aproximadamente 80.000 en 1990 a más de 130.000 en la actualidad.

Para evitar más muertes de elefantes es vital que se aceleren las investigaciones para poder determinar la misteriosa causa de la muerte y tomar las medidas adecuadas.

Sin embargo, este crecimiento ha sido superado por la población humana. Con más elefantes y más personas, la competencia por el espacio se ha intensificado y cada vez más, los elefantes y las personas se encuentran en desacuerdo.

Algunas comunidades ven a los elefantes como plagas, ya que se alimentan y pisotean los cultivos, causan daños a la infraestructura y amenazan la vida de las personas y el ganado. A cambio, las personas toman represalias matando e hiriendo a elefantes ofensivos.

Esto ha provocado especulaciones sobre las muertes recientes, pero el panorama no está claro. En primer lugar, parece poco probable que los cazadores furtivos sean los culpables, ya que los colmillos de los elefantes muertos no han sido removidos.

Acelerar las investigaciones

Los elefantes podrían haber sido asesinados por granjeros locales frustrados. Sin embargo, en este caso, la gran cantidad de elefantes muertos y la falta de informes de disparos o heridas por arma blanca no dan validez a esta hipótesis.

Otra hipótesis es la del envenenamiento, ya sea por cazadores furtivos o en represalia por los lugareños. Hace unos años, cientos de elefantes en Zimbabue murieron después de beber de los pozos de agua con cianuro, y la proximidad de muchas de las muertes recientes a fuentes de agua da cierto respaldo a esta teoría.

Sin embargo, en caso de envenenamiento, se esperaría ver morir a otras especies también, ya sea porque bebieron de la misma fuente de agua envenenada o porque se alimentaron de los restos envenenados del elefante, y no ha habido informes de esto.

De los descubiertos hasta ahora, algunos de los cuerpos inermes yacían de rodillas y de frente, lo que sugiere una muerte súbita.

Al descartar estas posibilidades, el lógico considerar causas naturales. La sequía puede causar muertes significativas. En 2009, una sequía mató a unos 400 elefantes en Kenia. Pero la sequía tiende a matar a los ejemplares muy jóvenes o viejos, pero las muertes reportadas recientemente en Botsuana muestran que los elefantes de todas las edades se han visto afectados. Además, en los últimos meses la lluvia ha estado dentro de lo esperado, lo que descarta esta probable causa de muerte.

Eso nos lleva a considerar la enfermedad como causa de muerte. Por ejemplo, en el año 2019 se sospechó que más de 100 elefantes habían muerto por un brote de ántrax en Botsuana. El hecho de que estos elefantes parecían desorientados y que caminaran en círculos podría sugerir una afección neurológica. Aun así, la información actualmente disponible no es concluyente.

El gobierno de Botsuana emitió un comunicado explicando que las investigaciones están en curso y que se han identificado laboratorios para procesar muestras tomadas de los elefantes muertos.

Para evitar más especulaciones, así como la muerte de más elefantes en su último bastión restante, es vital que se aceleren estas investigaciones para poder determinar la misteriosa causa de muerte y tomar las medidas adecuadas.

Referencias:

Botswana investigates 154 elephant deaths, rules out poaching. Reuters, 2020. https://reut.rs/3f8RWYZ

Press release: elephant mortality in seronga. Botswana Government, 2020. https://bit.ly/3f8yTOH