La hipercolesterolemia familiar es un defecto hereditario que se caracteriza por un reciclado del colesterol LDL (malo). Como consecuencia, los niveles de LDL en la sangre permanecen muy altos, lo que conlleva un riesgo mayor de desarrollar enfermedad coronaria y otras comorbilidades cardiovasculares.

Durante décadas, a las personas diagnosticadas con esta condición se les ha recomendado minimizar su consumo de grasas saturadas para reducir el colesterol y minimizar sus riesgos de enfermedad cardíaca.

Teoría cuestionada

La base de la recomendación de que los individuos con hipercolesterolemia familiar restringieran la ingesta de grasas saturadas, denominada la hipótesis de la dieta-corazón, postula que el consumo de grasas saturadas eleva los niveles de colesterol en el suero, lo que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria.

Los investigadores evidenciaron que seguir una dieta baja en carbohidratos era más eficaz para las personas con mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Sin embargo, desde su inicio, la utilidad de esta hipótesis ha sido repetidamente cuestionada, bajo el argumento de que no tiene en cuenta la totalidad de los nutrientes de la dieta y los factores de estilo de vida, como el consumo de tabaco y azúcar, que contribuyen al desarrollo de la enfermedad coronaria.

A pesar de las numerosas críticas a la hipótesis, la orientación dietética para la hipercolesterolemia familiar sigue arraigada en la opinión de que una dieta baja en grasas saturadas protegerá a estos individuos de desarrollar complicaciones cardiacas.

Baja en carbohidratos

Esta perspectiva histórica ilustra la ausencia de una base de evidencia para las recomendaciones dietéticas para los individuos con esta condición. Peor aún, el énfasis en una dieta baja en grasas puede promover el consumo de alimentos densos en carbohidratos, lo que es potencialmente contraproducente.

En línea con esta visión, un reciente estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad del Sur de Florida (USF) no encontró evidencia que respalde las directrices dietéticas que hasta ahora se han venido recomendando a las personas con hipercolesterolemia familiar.

Los altos niveles de colesterol conllevan un riesgo mayor de desarrollar enfermedad coronaria y otras comorbilidades cardiovasculares.

Como explica el investigador David M. Diamond, catedrático en el Departamento de Psicología, Farmacología y Fisiología de la USF y autor principal del estudio:

“Durante los últimos 80 años, a las personas con hipercolesterolemia familiar se les dijo que siguiendo una dieta baja en grasas saturadas disminuirían sus niveles de colesterol. Pero nuestro estudio mostró que una dieta baja en azúcar, no en grasas saturadas era más saludable para el corazón”.

Los investigadores evidenciaron que seguir una dieta baja en carbohidratos era más eficaz para las personas con mayor riesgo de enfermedad cardíaca, como las personas que tienen sobrepeso, las que son hipertensas o diabéticas.

Estos hallazgos, que son consistentes con estudios previos, proporcionan pruebas contundentes de que los alimentos que aumentan el azúcar en la sangre, como el pan, las papas y los dulces, deben minimizarse, en lugar de los aceites tropicales y alimentos de origen animal, como carne, huevos y queso.

Referencia: Dietary Recommendations for Familial Hypercholesterolaemia: an Evidence-Free Zone. BMJ Evidence-Based Medicine, 2020. https://doi.org/10.1136/bmjebm-2020-111412