Investigaciones recientes muestran que la exposición a los espacios azules –entornos exteriores en los que el agua ocupa un lugar destacado– se asocia con beneficios para la salud general y mental, propicia la interacción social y la actividad física.

Está claro que la actividad física es un determinante clave de la salud humana. Un estilo de vida físicamente activo contribuye a la prevención de enfermedades no transmisibles como accidentes cerebrovasculares, diabetes, hipertensión, sobrepeso y obesidad. También mejora la salud mental, la calidad de vida y el bienestar.

Dar una caminata

Caminar es una forma de actividad física que puede resultar atractiva para una parte importante de la población. Además, algunos estudios han sugerido que la realización de actividades físicas en entornos naturales aporta beneficios adicionales para la salud mental y el bienestar; por ejemplo, disminuye la ira, la depresión y la tensión, entre otros.

En este contexto, un equipo de investigadores del Instituto Global de Salud de Barcelona (ISGlobal) realizó un estudio que evaluó las respuestas psicológicas y cardiovasculares de la exposición a los espacios azules en comparación con los espacios urbanos y con un sitio de control.

El estudio encontró mejoras significativas en el bienestar y el estado de ánimo inmediatamente después de caminar por el espacio azul.

Con ese propósito, el equipo examinó los cambios en las respuestas de bienestar y estado de ánimo, la presión arterial y la variabilidad de la frecuencia cardíaca en un grupo de 59 participantes con edades comprendidas entre 18 y 65 años.

Beneficios observados

Los investigadores dividieron aleatoriamente la muestra de participantes en 3 grupos a los que se les asignó, por 4 días a la semana, durante 3 semanas, realizar una caminata de 20 minutos en un entorno azul o urbano o descansar en un sitio de control.

Antes, durante y después de realizar la caminata, el equipo registró los parámetros autoinformados de bienestar y estado de ánimo, así como la presión arterial y la variabilidad de la frecuencia cardíaca, y evaluó cuánto perduraron estos posibles efectos a lo largo del tiempo.

Los espacios azules son entornos exteriores en los que el agua ocupa un lugar destacado.

Estos análisis mostraron mejoras significativas en el bienestar y el estado de ánimo inmediatamente después de caminar en el espacio azul en comparación con caminar en el espacio urbano o al descanso en el sitio de control.

Las respuestas cardiovasculares mostraron una mayor actividad del sistema nervioso simpático, tanto durante como después de caminar por los espacios azules y urbanos. Sin embargo, las respuestas cardiovasculares medidas después de las caminatas no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre los espacios azules y urbanos.

En referencia a estos resultados, el investigador Mark Nieuwenhuijsen, director de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal y autor principal del estudio, señaló:

“Los beneficios psicológicos que aporta la actividad física varían según el ambiente en el que se lleve a cabo, siendo mejores en espacios azules que en espacios urbanos”.

Referencia: Physical and mental health effects of repeated short walks in a blue space environment: A randomised crossover study. Environmental Research, 2020. https://doi.org/10.1016/j.envres.2020.109812