Para la década de 1960 escaseaban los corazones de donantes, por lo que existía la necesidad de encontrar un método para mantener vivos a los pacientes mientras se esperaba por el corazón de un donante para realizar el transplante.

La promesa de dar a los pacientes una mejor oportunidad de recuperación cardíaca impulsó al doctor Domingo Liotta, un pionero de la cirugía cardíaca, a desarrollar múltiples prótesis cardíacas, incluido el primer corazón artificial utilizado en un ser humano, un hito de la medicina moderna.

Primeros pasos

Domingo S. Liotta, oriundo de la ciudad de Diamante en Argentina, nació el 29 de noviembre de 1924. Hijo de inmigrantes italianos, obtuvo su grado de médico en julio del año 1949 en la Universidad Nacional de Córdoba, y en 1953 recibió un doctorado en medicina y cirugía.

Entre los años 1954 y 1955, desarrolló un método para el diagnóstico radiológico temprano del tumor de páncreas y la ampolla de Vater, que posteriormente perfeccionó en la Universidad de Lyon, en Francia, y extendió su aplicación en el continente europeo.

El 4 de abril de 1969, junto al doctor Denton A. Cooley, Domingo Liotta implantó el primer Corazón Artificial Total, una de las mayores aventuras médicas del siglo XX.

En el período 1956 a 1959, el doctor Liotta continuó con su residencia quirúrgica general y torácica en la Universidad de Lyon, al tiempo que comenzó su trabajo sobre el Corazón Artificial Total. En julio del año 1961, ingresó como profesor asistente en el Departamento de Cirugía Cardiovascular de la Universidad de Baylor, en Houston, Texas, dirigido por doctor Michael E. DeBakey.

Ese mismo año el doctor Liotta desarrolló el dispositivo de asistencia cardiocirculatoria (LVAS) con un ventrículo artificial incorporado para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca irreversible, y dos años más tarde, junto con el doctor E. Stanley Crawford, realizó el primer implante clínico de una bomba intratorácica.

El pináculo de su carrera

En abril de 1966, junto con el doctor DeBakey, comenzó a usar LVAS con bombas paracorpóreas, un trabajo que culminó con la implantación en un paciente que sufrió un shock cardiogénico irreversible el 6 de agosto de 1966. El procedimiento permitió la recuperación total de la función miocárdica, por lo que este fue el primer caso de recuperación de un paciente en la historia de la medicina.

El pináculo de su carrera llegó el 4 de abril de 1969, cuando junto al doctor Denton A. Cooley, Liotta implantó el primer Corazón Artificial Total, una de las mayores aventuras médicas del siglo XX. La histórica operación mantuvo vivo al paciente Haskell Karp durante 64 horas antes de recibir un trasplante de corazón.

El histórico corazón artificial se encuentra entre los 137 millones de artefactos, obras de arte y especímenes de la colección del Instituto Smithsonian en Washington.

Este primer trasplante tuvo implicaciones tanto científicas, morales, sociales, éticas y religiosas. Los científicos aprendieron más sobre el procedimiento del implante, y el corazón artificial mismo estimuló el interés en la inmunología y el proceso de rechazo del cuerpo. Además, ayudó a los médicos a definir la muerte como el momento en que muere el cerebro, por lo que los órganos pueden utilizarse para el trasplante cuando un donante tiene muerte cerebral.

Por sus contribuciones médicas y humanitarias, el doctor Domingo Liotta recibió numerosos premios, como la Gran Cruz de Alfonso el Sabio, el máximo galardón civil de España; el Gran Cavaliere d’Onore por sus servicios humanitarios, el máximo galardón civil de Italia; la Dirección Honoraria del Centro del Corazón de Guangzhou (China); y el Premio de la Ciencia del Reemplazo de Órganos de la Sociedad Internacional de Órganos Artificiales en 1997, entre muchos otros.

Referencia: Domingo Liotta, el cirujano argentino que creó el primer corazón artificial. Telam, 2019. https://bit.ly/3ilkQam