La pandemia del coronavirus parece estar teniendo un repunte en el mundo. Con su nuevo punto de contagio siendo América y su principal epicentro Estados Unidos, los países de este territorio deben prepararse para hacerle frente a la peor cara de la pandemia.

Mientras tanto, al otro lado del océano, en el territorio europeo, un proceso de reapertura se lleva a cabo con motivo de la disminución de los casos activos durante la pandemia. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud ha recomendado que las medidas preventivas no cesen, debido a que la situación con el COVID-19 “está lejos de terminar”, variadas naciones ya se han unido a los movimientos de reapertura económica.

Con estos, muchas de las medidas de confinamiento quedarán suspendidas o entrarán en una regulación más laxa. Por otra parte, los requerimientos de precaución personales y de prevención se mantendrán en pie. O, hasta hoy, casi todos. Ahora, la Unión Europea ha comenzado a desacreditar el uso de guantes –una pareja ya vista comúnmente junto al tapabocas– como medio de protección contra el virus.

¿Por qué Europa ya no quiere que su población use guantes?

Este cambio en las directrices ha sido presentado por los Centros Europeos para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, según sus siglas en inglés). Ahora, la entidad rechaza el uso generalizado de guantes en la población como una medida de protección contra en contagio o infección.

El motivo tras este cambio se refleja en su más reciente documento técnico. Dentro de este, ratifican que aún no se ha encontrado evidencia científica sólida que asegure que los guantes protegen a la población del SARS-CoV-2. Por esto, no creen que sea adecuado continuar promocionando su uso como una herramienta protectora.

Cuidando a los ciudadanos

Asimismo, por si fuera poco, los ECDC también han determinado que los guantes pueden presentarse más como una interferencia que como una ayuda durante la pandemia. ¿Por qué? Todo se debe a que su uso implica la resignación de otra medida que sí ha sido comprobada como altamente efectiva contra el coronavirus: el lavado de manos. Debido a esto, los ECDC consideran que es mejor rechazar el uso de guantes y promover la higiene constante de las manos como una forma más segura de protegerse del COVID-19.

Cuidando al ambiente

Además, sus investigaciones han revelado que el uso continuado e “innecesario” de los guantes puede traer consecuencias negativas en la piel de los usuarios. Igualmente, la cantidad de desechos generados por la población –por lo guantes de un solo uso– también ha aumentado, lo que se convierte en un potencial daño ambiental que los ECDC prefieren evitar.

La excepción a la regla

Claramente, el rechazo de los ECDC a los guantes protectores y su sugerencia de detener su uso deja exento al personal médico. Para estos, consideran vital y altamente recomendada la utilización de guantes al estar alrededor de los pacientes o al manejar materiales potencialmente infecciosos.

De este modo, por un lado, se evita el llevar nuevos patógenos a los alrededores del paciente y, por el otro, también se previene la posibilidad de que el personal médico se contagie con alguno ya presente en el paciente.

¡Atención!

Aun así, los ECDC no recomiendan el uso prologando ni la reutilización de los guantes desechables en los entornos médicos. Consideran que esto podría ser un riesgo de salud y que, en estos espacios sanitarios, el uso único de estos elementos también es vital.

Por esta razón, también consideran que es preferible que el común denominador de la población siga con sus medidas de higiene y lavado de manos estipuladas, mientras que los guantes de un solo uno se entregan con prioridad al personal médico en las primeras líneas de defensa contra la enfermedad.