Para el sistema digestivo el hábito es algo instintivo. Algunos especialistas señalan que los nervios intestinales conocen lo que nos gusta comer y a qué hora, así como la cantidad de agua que bebemos y la intensidad y frecuencia de nuestra actividad física, la diferencia entre el día y la noche y los cambios de entorno.

Cuando todo funciona bien, los músculos intestinales se activan felizmente para la digestión. Sin embargo, este mecanismo bien perfeccionado es particularmente sensible a los cambios en los hábitos, especialmente cuando nos vamos de vacaciones.

Cambio repentino de los hábitos

Los desfases de horario, los largos viajes en avión, tren o automóvil, así como los cambios en la dieta y la falta de hidratación, son factores que pueden hacer que nuestro sistema digestivo falle, y se trata de algo común. Las estadísticas muestran que hasta el 48 por ciento de las personas sufren de estreñimiento durante las vacaciones.

Los síntomas asociados al estreñimiento del viajero, también llamado estreñimiento vacacional, incluyen una ralentización del tránsito intestinal que provoca una frecuencia y cantidad reducida de las heces, lo cual suele estar acompañado de hinchazón y calambres abdominales.

Para estimular el normal funcionamiento intestinal es imperativo estar bien hidratado, es por ello que el consumo apropiado de agua es crucial.

Si bien el cambio repentino de los hábitos regulares es el principal impulsor del estreñimiento vacacional, hay otros factores influyentes. Por ejemplo, en la rutina diaria, prestamos atención a las señales que nos indican que es hora de ir al baño. Pero cuando estamos de vacaciones, en la playa, en un bote o en el bosque, es fácil pasarlo por alto.

Para muchos, lo que más les afecta es estar en un baño desconocido. Para que haya un tránsito intestinal regular, el cuerpo debe estar relajado. El hecho de que el baño sea ​​extraño, que no esté limpio o la falta de privacidad, puede llevarnos a cerrarnos como una ostra y retener el contenido de nuestros intestinos.

Disfruta tus vacaciones

Las vacaciones implican diversión, y eso suele estar asociado con descubrir las especiales culinarias locales, degustar aperitivos e incluso bebidas alcohólicas. Una vez más, los intestinos reaccionan al cambio restringiendo la normal evacuación.

Las estadísticas muestran que hasta el 48 por ciento de las personas sufren de estreñimiento durante las vacaciones.

La falta de actividad física también puede estar involucrada. Luego de un largo viaje, muchos se relajan y descansan, pero el ejercicio tiene un papel muy importante en el peristaltismo, es decir, el proceso de empujar comida en el sistema. Hay que tener presente que nuestros intestinos se mueven con nuestro cuerpo. Es por ello que, aun estando en vacaciones, es importante practicar actividad física regularmente.

Para estimular el normal funcionamiento intestinal es imperativo estar bien hidratado; es por ello que el consumo apropiado de agua es crucial. Además, si bien puedes disfrutar de las especialidades culinarias, incluye en tu menú alimentos ricos en fibra, así como frutas, verduras y legumbres.

Finalmente, aprovecha de explorar el lugar, lo que puedes hacer lo que puedes hacer caminando, corriendo o en bicicleta. No pierdas la oportunidad de darle a tu cuerpo la actividad física que necesita participando en actividades como natación, voleibol de playa o senderismo, tus intestinos te lo agradecerán con un funcionamiento óptimo.

Referencias:

What causes traveler’s constipation? Gut Sense, 2020. https://bit.ly/2NTaL6A

Easing Constipation on Vacation. WebMD, 2019. https://wb.md/2BAZZiL